La independencia afectiva

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El último libro de Yasmina Reza, la autora de la famosa pieza teatral Art y que supo mantener en cartel durante varios años Ricardo Darín junto a Germán Palacios y José Luis Mazza, se llama Felices los felices; y habla sobre las alegrías y miserias cotidianas de 18 personajes atrapados entre la dificultad de vivir, el hastío de amar y el pánico a morir. La autora arranca el libro con una frase de Borges que dice: “Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor”. Continuar leyendo

No hay amor saludable sin proyecto de vida

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El amor es una bola de espejos y cada cara refleja algo diferente. Te esperan en el camino muchos tipos de amores: los pasajeros, los eternizados, los virósicos. Los inocuos, los profesorales, los prohibidos. Los imposibilitados y los imposibles, los platónicos y los cucharita. Los paternales, los colegiales, los que no dan abasto y te dejan con la boca abierta. Los que te cierran la boca. Pero hay un único amor que se sube al vagón del futuro, y es el que tiene en el pasaporte un proyecto de vida. Continuar leyendo

Sentirse abandonado

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El abandono es uno de los miedos más ancestrales que una persona puede tener y, a la hora de evitarlo, solemos cometer los actos más indignos. Sentirse abandonado es quedar a mitad de camino de una esperanza, es creer que la ruta no tiene desvíos y recorrerla como quien recorre una certeza. Se ubica en la delgada línea de esa espesura entre la angustia y la impotencia, algo así como un grito mudo o un silencio en pleno barullo. Continuar leyendo

Los nómades emocionales

El nomadismo emocional utiliza corazones baqueteados como quien utiliza las piedras de un río, para cruzar del otro lado, aunque la otra orilla… pida más orillas… y más ríos. Para el nómade emocional ningún espacio es el espacio, son personas que pierden el tiempo buscando espacios en lugar de buscar espacios para pasar el tiempo. Critican al acostumbrado, podrían hablar pestes del pobre tipo que se aburguesó y levantar las banderas del no sometimiento a las zonas de permanencia. Continuar leyendo

Los que se acostumbran al otro

De pronto pasan 10, 15 años y todo se va naturalizando. Tus preocupaciones cambian de foco, te ponés menos lírico y más realista, pasas de las letras a los números. Te inquieta más llegar a fin de mes que ir a ver la última de Wes Anderson, tus antiguas zanahorias poco a poco se convierten en los botines del nene y los patines de la nena. Peleás en el trabajo para que te reconozcan, de una buena vez, todas las horas que le quitaste a tu familia; pensás en que no sería mala idea techar el patiecito para cuidar al auto del granizo. Buscás en Google la palabra triglicéridos y le preguntás a Don Fito sobre el colesterol malo. Los placeres hicieron una mudanza en tu sentido de la saciedad, antes era un buen polvo, ahora un buen asado. Aprendiste a hacer paella y a trabajar la madera, entraste en el universo de los habanos pero no te termina de convencer, te regalaron un cofre que se enchufa y sirve para guardar botellas de vino. La clase de media se instaló en tu casa y todos bailan a su alrededor. Continuar leyendo

Uno tiene la pareja que se merece

Toda relación amorosa es situacional. Hay una dialéctica de interacción que constituye el perfil de relación de ese determinado vínculo. El que se jacta de nunca ser celoso, de pronto un día lo es. La que nunca lloró por nadie, el día menos pensado, advierte rodar por sus mejillas ese líquido salitroso que la avergüenza y a la vez la carga de bronca. El que dijo que cuando corta una relación no te llama nunca más, de repente se convierte en un stolker de tus instantes, fisgoneando cada cumpleaños facebookiano. Continuar leyendo

El amante y el amado

“La prefiero compartida
antes que vaciar mi vida”.
“El breve espacio en que no estás”, Pablo Milanés.
 

Querida Stella:

                       No se cómo poner en palabras todo lo que siento por vos. No dejo de pensarte un minuto y, cuando estoy en el trabajo, me distraigo mal mirando el segundero. Verte me hace feliz. No puedo imaginarme la vida sin tu presencia. Sos una persona independiente y eso te hace muy atractiva. Me gusta que tomes decisiones por vos misma sin depender de nadie. Nunca me pasó nada igual, sentirme tan pleno con alguien. Me gusta quedarme callado y mirarte, a veces me emociono de solo acariciarte ese pelo azabache y disfrutando de esa indiferente forma de desearme. Continuar leyendo

Separate y listo

Como si fuera tan fácil. Una separación es el inicio de otras separaciones; distancias que a la larga te van acercando más a vos mismo. No hay separaciones infelices, si dolorosas, agónicas y traumáticas, separaciones que atraviesan un dolor para evitar una dolencia mayor, pero… insisto, a la larga separarse siempre es buen negocio. Por supuesto que no hay un interruptor de emociones que con su sola activación genere el deseo de olvidar. De afuera es matemático, de adentro es filosófico. El de afuera lo ve sencillo: si ya no lo querés, si ya no te calienta, te aburre, no soportás lo que dice ni cómo lo dice… entonces separate. Si cuando los jueves se va a jugar al futbol te sentís aliviada, y cuando trabaja hasta tarde te alegra no tener que dar la vuelta al perro… entonces separate.

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Cómo reinventar el amor de pareja

El término “cariño” suele utilizarse en aquellos vínculos que lograron un acostumbramiento tal que pueden funcionar en automático por muchos años, tenerse cariño es un modo de decir que la curva de Gauss es una línea recta y que ya quedaron atrás los sobresaltos, las dudas y las incertidumbres. Te acostumbrás a estar con el otro y el modo de relacionarte, ya está lo suficientemente afianzado como para hacerlo tambalear. El tiempo es un ordenador de los vínculos amorosos, tanto para bien como para mal. Lo que tiene que ser, va a ser más allá de las inclemencias que las respectivas neurosis deparen… lo que no tiene buen destino… te explota en la mano. Continuar leyendo