106. Una relación puertas afuera

El cup cup method (El método taza taza)

Basta de dentífricos mal apretados, de ropas íntimas colgando en lugares indebidos. Su individualismo necesita un espacio que no se comparta con nadie. Basta de cosas tiradas, de platos a la espera de un poco de detergente. Su remera, seguramente se siente más cómoda durmiendo en el piso. ¿Quiere escuchar a Black Sabbath? ¿Babearse con Alejandro Lerner? No se avergüence por mirar un programa de entretenimientos, ni se castigue porque algún formato chatarra le roba una sonrisa.

Si le molestan los ronquidos, si su estómago tiene vida propia y si le gusta hablar con su madre cuarenta minutos diarios… llegó el  “Cup cup method”. Continuar leyendo

105. Los amores mascotas

“Hay que cuidarse de los boludos porque se curan”

Enrique Pichón Rivière.

 

Si te digo que me llames a las cinco, no me llames cinco y media. Salgo tarde de la facu, pasa a buscarme porque no doy más. ¡Cómo que te vas con tus amigos! De ningún modo, yo quería ir al cine. El domingo vamos a visitar a mi tía María Esther a Villa Insuperable. Cuando vengas trae leche, pan negro y unas toallas femeninas nocturnas ultra delgadas. Esto que tengo acá ¿es una arruga? Mañana cuando salís de trabajar vas a una farmacia y me traes una crema del Mar Muerto Premier Bios con tratamiento intensivo anti-edad y vos comprate una de Yves Rocher para hacerte un tratamiento antifatiga porque tenés la cara gris de tanto encierro. Continuar leyendo

104. Cómo discutir con el otro

De repente pinta un silencio, una cara que trasmite malestar, una mirada hacia ningún lado. Adentro hierve la sangre, afuera tensa simulación de nada. Hubo algo, un detalle, una cosa fuera de lugar. Fallaron los cálculos, donde creías que iba una letra apareció un número, donde esperabas una palabra de aliento apareció la distancia. Y te enojás, te volvés impotente buscando las palabras justas, pero no; todo parece que está por explotar, las frases se agolpan como a la salida de un recital del Indio. Tartamudeás, tomás aire y todo se desmadra. Continuar leyendo

103. Los nómades emocionales II

¿Probaste ponerte un sweater con el torso mojado y sin camiseta? Bueno, así se siente un nómade emocional cuando es tiempo de partir. Se siente incómodo, le pica el cuerpo y sus tiempos se le llenan de apurones. Se distrae, mira por encima tuyo y busca algo en los bolsillos. Nada. Continuar leyendo

102. ¿Qué es un amor tóxico?

Cuando se sufre o se transita por un amor tóxico se inaugura una nueva forma de pensar al amor, intentando derribar al recurso más ancestral a la hora de meterse en sus laberintos, habitualmente llamado el otro. El otro es un invento de nuestra propia neurosis por eso, cada uno tiene la pareja que se merece. Un amor tóxico tiene fecha de vencimiento y daña, hasta que vos lo permitas. Si ya saldaste tus deudas emocionales, nadie va a hacerte sufrir; y si no, sufrirás por la pretensión de que el otro se haga cargo de esas deudas. Continuar leyendo

101. El síndrome Netflix

El espíritu de la época, además de sacarle fotos a la vida cotidiana, nos regala cada tanto un racimo de floridas patologías para decorar con una alta gama de colores los manuales de psiquiatría. Netflix es una plataforma para ver series y películas donde, al no estar regido por un canal de televisión, podés elegir cuándo y hasta dónde ver un determinado film. Incluso, existe una palabra para las personas que se dedican a ver de dos a seis episodios de la misma serie en un solo día. Son los denominados “binge watchers” donde el consumidor embriagado se siente con cierto poder de elegir cuando ver la serie y cuántos episodios devorarse. Y como si esto fuera poco, al existir un historial de lo que se ve, podés dejar la serie en cualquier momento –como un señalador de libros-  y retomarla cuando quieras. Mientras tanto vas abriendo otras serie y alguna que otra pelicula. Facilidad para abrir, dificultad para cerrar. Continuar leyendo

100. Cómo liberarse de un goma

Goma: 
Sujeto amorfo y pegajoso, 
exudado por ciertos vínculos de pareja, 
que se endurecen en el contacto con el otro. 
Tienen la particularidad de rebotar contra 
una pared y volver con más fuerza. 

 

De lo sólido a lo gomoso

Al principio pasa inadvertido, de lejos es un muchacho amable, medio canchero y con buen porte. Te hace reír –en las puertas de los gimnasios deberían volantear advirtiendo que el mejor ejercicio es tener sentido humor y no engrosar la musculatura– y, dentro de todo, tiene una vida ordenada. Te llama cuando esperás que te llame, te guasapea cuando viajás aburrida en el bondi y esa camisita blanca que le regalaste, le queda linda. Eso te da seguridad y poco a poco te vas relajando. Empezás a estar menos pendiente, a compartir más tiempo con tus amigas y, lejos de salir a buscar el partido, tratás de mantener el resultado. Continuar leyendo

99. Cuando esperás que vuelva

Al principio creés que es algo pasajero, como una fuerte tormenta que el viento se encarga de disipar, las palabras como gotas van cayendo a través de tus oídos y las frases suenan difusas como cuando te das cuenta que necesitás un par de anteojos. Lo escuchás como quien escucha una confusión, creyendo que en unos días volverán a pedir unas pizzas y mirar la segunda temporada de esa serie que descubrieron juntos. Pensás en el stress, en los problemas con el hermano y en que él siempre se apresura a la hora de abrir esa bocota. Tus amigas te dicen que no lo presiones, que uno se las agarra con la persona que más quiere. Continuar leyendo

98. El amor como invención compartida

“Dream is destiny”
(El sueño es el destino)
 
“Walking life” de Richard Linklater 

 

En el post de la semana pasada, había escrito sobre las posiciones subjetivas relativas al amor. Pensé en la espera, en la búsqueda y en el encuentro. Hubo trampa, lo reconozco. Mientras el título bregaba por “los que no encuentran el amor” el resto del articulo merodeaba la espera o la búsqueda. Debí haberlo explicado mejor: la espera remite a la soberbia pasividad y al merecimiento, la búsqueda a la insatisfecha actividad y al impulso que late en la esperanza y el encuentro a una mezcla de azar e intención afortunada. Aunque no siempre lo que crees haber encontrado es justo lo que necesitás. No es lo mismo pisar un sorete que encontrarse cien pesito. Continuar leyendo

97. Los que no encuentran el amor

Hay personas que viven bien consigo mismas, que lograron entenderse en sus tránsitos laberínticos y que aman lo que tienen sin desesperar por lo que no hay o por lo que todavía no llegó. Personas que saben disfrutar de un encuentro con amigos pero también fabrican una tarde de caminata para pensar en voz alta sin interlocutores. Hay gente que acepta el sube y baja afectivo que la vida les propone y son adaptativas de su entorno sin desesperar. Cenan, bailan, beben; leen, escuchan música, meditan. Gente que si bien no transitan por la paz constante y regular, aceptan las turbulencias como parte de un proceso. Personas amigas de la realidad. Continuar leyendo