Test: Chevrolet Spin Diésel

#Conduciendo

Chevrolet Spin

Después de varios kilómetros a los mandos de la Chevrolet Spin pudimos comprobar que la variante de motorización diésel ofrece más prestaciones que la naftera. Al final… 75CV son mejor que 105CV.

Continúa el diseño de la marca

Ya han pasado más de seis meses desde su lanzamiento pero el Chevrolet Spin sigue dando que hablar gracias a su renovación en la gama. Sólo un tiempo después de su llegada al país, la marca apostó a la incorporación de la variante turbo diésel con menos caballaje que la opción naftera pero con un torque ampliamente mejor.

El verano tuvimos la posibilidad de conducir los 105 CV del conocido 1,8 litros de General Motors que nos dejó con sabor a poco. El consumo y la perezosa aceleración del motorización naftera no concordaban con las buenas características del espacio interior, el confort y la relación precio-producto. De ahí, salió un comentario habitual entre colegas: “El Spin con otro opción de motor sería un producto espectacular”.

Al parecer los comentarios no han sido en vano y Chevrolet apostó a la incorporación de la versión turbo diésel con más torque -190/1750 (Nm/Rpm)- que le brindan mayor capacidad de recuperos y un consumo mucho menor. Con una potencia mayor a menos revoluciones, manejar el Spin ha dado más satifacciones para los siete ocupantes que puede llevar el modelo.

Buen espacio interior

Después de las salidas del mercado de la Meriva y la Zafira, el Spin se ubicó -en medidas- en el medio de estos dos productos con alternativas de cinco o siete asientos y versiones con motorizaciones diésel o nafteras ambas con la posibilidad de acoplarlas con transmisión automática o manual. Todas estas características del monovolumen, no han dejado espacio para que el asiduo cliente de Chevrolet se vaya a otros marcas por no poseer opciones.

Ocupándonos más especificamente de la motorización, este diésel de 1.3L turbo ofrece unos 75CV a las 4000 rpm y unos 190 Nm de torque a 1750 rpm. Suena raro -y no común- que un impulsor que tenga 30 CV menos que el otro “empuje” mucho más. En realidad, la clave está en el torque que es mayor a menos revoluciones por minuto. Acoplado a esta unidad, la caja de cambios manual de cinco velocidades dispone de relaciones algo más largas y eso repercute notablemente en el consumo. En ciudad, la “gasolera” gastó poco más de ocho litros y la nafetra supero ampliamente los 13l.

Velocímetro digital

Aunque cambie su motor, lógicamente su estética es la misma. Diseñado y producido en el Centro de Desarrollo de GM MERCOSUR, en San Pablo, el Chevrolet Spin refleja la nueva imagen global de la marca, donde sobresale la imponente parrilla frontal dividida por una barra que lleva el moño dorado en el centro, ópticas grandes que se extienden por los costados, luces antiniebla en la zona inferior de la zona frontal, una pequeña toma de aire inferior y llantas de aleación de 15 pulgadas.

Esta claro que el objetivo del modelo no es ser el más lindo sino cumplir con toda la funcionalidad que necesita una amplia familia. Por ese motivo, el baúl dispone de un volumen de carga de 553 litros cuando la tercera fila de asientos no está “armada”, y hasta puede alcanzar los 952 litros cuando sólo se utilizan las dos butacas delanteras. En el caso de que se requieran las tres filas de asientos, lógicamente el espacio de carga se reduce de manera considerable.

Motor diésel de 75 CV

El interior tiene algunos detalles en cuanto a los encastres y los materiales de plásticos rígidos son tipicamente de calidad MERCOSUR. La posición de manejo es alta pero cómoda, en la segunda fila de asientos pueden ir tres pasajeros con espacio y la tercera fila es únicamente para niños. El tablero es el mismo que equipan los otros nuevos modelos de la marca con velocímetro digital y tacómetro analógico algo novedoso que con el paso del tiempo será más común. La cabina dispone de varios portaobjetos en la consola central, el centro del torpedo y en los laterales de las puertas, tanto delanteras como traseras, que garantizan un viaje sin elementos molestos tirados por cualquier lugar.

El volante está forrado en cuero y cuenta con los comandos de la radio, el Bluetooth y el control de velocidad crucero. El equipo de audio suena en forma correcta con sistema de CD, entrada auxiliar, puerto USB, MP3 y Bluetooth.

En cuanto al equipamiento, la configuración LTZ es la más completa de todas, por lo que disfrutamos de alzacristales eléctricos, computadora de abordo, cierre centralizado de puertas por comando a distancia y con la marcha, volante multifunción, espejos exteriores calefaccionables, dirección asistida, asistente sonoro para el estacionamiento y equipo de audio con reproductor de radio AM/FM con cargador para CD, USB, Mp3 y conexión auxiliar, entre otros elementos. El techo electrónico puede que sea el gran ausente. Si lo comparamos con sus rivales, está por encima de la media. -ver ficha técnica-

Contraste de colores

A su vez, en seguridad ofrece de serie doble airbags delanteros, frenos con ABS y distribución electrónica de frenado (EBD), aviso de cinturón de seguridad para conductor, luces encendidas y olvido de llave, sistema de alarma antirrobo, inmovilizador de motor, antinieblas delanteras y traseras. Teniendo en cuenta la cantidad de plazas y la intención de ocupar un papel importante en el nicho de los familiares, es llamativa la falta de mayor cantidad de airbags, repozacabezas para la plaza central de la segunda fila y de ganchos ISOFIX. -ver ficha técnica-

Con características de un familiar y un impulsor con poco consumo, la oferta es uno de las mejores para una familia numerosa. Los valores completan la excelente ecuación de precio-producto. Sólo vendido en formato LTZ, la variante de cinco asientos se comercializa a $124.810 y la de siete pasajeros a $132.890. En definitiva, el Chevrolet Spin ha encontrado en su motorización un aliado para las ventas.

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