El poder de la diversificación

A la hora de pensar en un plan para cuidar y potenciar nuestro dinero debemos tener en cuenta el concepto de DIVERSIFICACIÓN. ¿De qué se trata? Sencillo: Como decía las abuelas “no pongas todos los huevos en la misma canasta”. Colocar nuestro dinero en diferentes herramientas de inversión nos permite disminuir el riesgo, jugar a varios frentes obteniendo distintas rentabilidades y preservando el total del capital.

Activos financieros vs bienes financieros

En épocas de crisis es usual ver como la mayoría destina sus ahorros a comprar un auto, a irse de viaje, a hacer gastos o sumar activos que luego se devalúan. Por ejemplo, sabemos que en 3 años el costo del auto ya se devaluó. Es por eso que insisto en la necesidad de observar qué tipo de activos nos estamos sumando…

En cambio, elegir un bien financiero es otra cosa: se trata, por ejemplo, de tener una póliza de ahorro, una inversión, títulos de acciones… es decir, dinero que nos dé más dinero, dinero que está invertido. Incluso el plazo fijo es un bien financiero (que si bien en el contexto económico actual no nos permite ganarle a la inflación, no quiere decir que no nos de algo de ganancia). Luego habrá que observar qué tipo de bienes financieros nos convienen, lógicamente.

Yo te recomiendo comenzar por preguntarte: ¿qué cosas en tu patrimonio te generan valor? ¿Cómo estás diversificando el capital que tenés? ¿Dónde está tu plata, en el consumo, en la inversión, en el ahorro….? Si tu respuesta está solo en el consumo, es hora de recalcular.

Recordá que la cultura del ahorro es un hábito que se practica, no se desarrolla de un día para el otro, implica que vos y tu familia se reorganicen. Para eso, lo primordial es que el objetivo sea lo suficientemente fuerte como para desear mantenernos en el tiempo.

¡Solo es cuestión de comenzar! Animate al cambio.

¡Buenas fianzas!

 


Confiar en el ahorro

En estos días, la estrategia de un nuevo banco que recientemente se ha instalado en el país llamó mi atención y me hizo volver a pensar en algo que siempre he sostenido: la importancia de las herramientas financieras en tiempos en los que los que el dinero sólo se vuelca al consumo.

 Así, lo que abundan hoy son las compras de autos importados, el gasto excesivo en viajes y otras pocas formas de hacer uso inmediato de la poca o mucha liquidez excedente.
Conociendo esta realidad, el nuevo banco viene con propuestas: la idea de acercarnos a otro tipo de activos que no sea el consumo. Se trata de captar a un mercado en donde ofrecen financiamiento para otro tipo de cuestiones.
Y fue esa propuesta lo que me hizo cuestionar e invitarlos a que  nos planteemos: ¿dónde está nuestro dinero, en el activo o en el pasivo? ¿Estamos realmente generando nuevos activos o estamos simplemente “quemando” el excedente? Hay activos que inmediatamente adquiridos se transforman en un pasivo, y esto depende de  cada circunstancia. Un automóvil, por ejemplo, ya de por
sí trae aparejado gastos fijos y desgastes. Sin embargo, si el plan en utilizarlo para “ponerlo a trabajar”, el panorama cambia por completo y se convierte en un activo, es decir, en una puerta de entrada a un “dinero extra”.
Siempre nuestras decisiones financieras deben ir acompañadas por un plan y un pensamiento al mediano y corto plazo, aunque en el camino encontremos varias sorpresas (cepo cambiario, incertidumbres políticas, inflación, etc.)
Este país a través de su historia a demostrado que sorpresas siempre van a existir, lo importante es tener un objetivo financiero definido que a la corta o la larga se va a cumplir, porque como dicen los nuevos inversionistas de este Banco, toda crisis tiene una oportunidad según que tan preparados estemos y en este caso quien ahorro a tiempo puede beneficiarse de varias oportunidades que permitirán generar buenas finanzas.

El dólar sigue subiendo…¡a no desesperar!

Tocando ya los $9, hoy el dólar está en boca de todos los argentinos. Como siempre, estamos acostumbrados a la adrenalina de las crisis constantes, pero veamos qué variables podemos aún manejar para encontrar, en medio de este panorama, alternativas favorables:

En vez de quejarnos constantemente del sistema, busquemos la forma de adaptarnos y aprovechar las pequeñas y esporádicas oportunidades.

Por ejemplo: durante los tiempos en los que la economía estuvo estable (cuando aún la inflación era latente), o en aquellos pequeños lapsos de aparente estabilidad pasajera, hay quienes se ponen a pensar en el mediano y largo plazo, en función de posibles crisis futuras. Son estas personas las que tienen una cultura del ahorro instaladas en su accionar que les permite, hoy por hoy, tener oportunidades de liquidez e inversión.

Otro gran ejemplo es el de la reciente crisis inmobiliaria: hubo quienes supieron aprovecharla, adquiriendo inmuebles a precios súper interesantes y competitivos. Pero claro, para esto hay que haber ahorrado e invertido en algún momento.

¿Cuánta gente aprovecha las oportunidades?

Hoy en día, por más gris que veamos el panorama, la realidad es que si vendemos dólares tenemos una ganancia en pesos de hasta un 74%. Ahora bien ¿qué hacemos con esos pesos? Varias cosas: comprar bonos o acciones (existen opciones para invertir tanto a nivel nacional y aún existen opciones para invertir en empresas internacionales), o bien destinarlo a la inversión a través de empresas especializadas.

Existen muchas compañías que se dedican a desarrollar negocios de inversión: por ejemplo, compran un negocio y les agregan un valor extra (en gastronomía, en arquitectura, es decir, en negocios de economía real) y así se forman fideicomisos o fondos de inversiones en donde el dinero está invertido en un negocio concreto. Esto es algo que un individuo solo no conseguiría, pero a través de la unión con otros inversores se hace materialmente posible.

Hace falta, como siempre, informarse y decidir, el dinero debe estar en circulación. Mientras seguimos pensando y mirando lo que pasa, hay una economía que sigue fluctuando.

El trabajo de un asesor financiero no es analizar y debatir sobre la economía, sino ver cómo se puede actuar ante cada contexto. Evitemos la queja y busquemos el mejor beneficio en este caso para nuestros capitales. La pregunta no es qué pudimos haber hecho, sino qué podemos hacer hoy.

En finanzas hay que aprender a educarse, a aprender del contexto. Lo importante es saber que siempre y cuando estés haciendo algo, va a ver un resultado, pero si no hacemos nada, nos paralizaremos. Cada uno deberá analizar su perfil de seguridad y ganancia, buscando en definitiva lo que se adecúe a su propio estilo financiero.

¡Manos a la obra! ¡Toda crisis es una oportunidad!

Nuestros hijos: otorgarles un presupuesto semanal

¡Atención padres! Los hijos van creciendo muy rápidamente y hay algo para lo cual tenemos que estar preparados: el famoso “¡Dame plata!”

Primero serán algunos pesos para el recreo, luego para los cumpleaños de sus amigos. Más tarde empezarán las salidas, la ropa y así las necesidades de contar con efectivo se van diversificando y multiplicando. Entonces aparece la pregunta ¿hasta cuánto dinero podemos darle? ¿Es saludable que ellos manejen su dinero?

La respuesta es: sí, es muy educativo y saludable que desde la pre-adolescencia los jóvenes comiencen a manejar el dinero y a comprender su valor de uso, pero las proporciones y la dosificación debe ser cuestión de los padres.

Asignar un presupuesto

Les recomiendo que se animen a establecer un parámetro mensual de lo que podrán darles a sus hijos, para que ellos sepan que el dinero que se les provee tiene un límite y un orden. Comprender que no se puede pedir siempre más, y comenzar a organizar sus gastos en función a lo que disponen, es una manera muy inteligente de inculcar un hábito de autocontrol y responsabilidad.

Confiar

Si los adultos no confiamos en nuestros hijos, no podremos enseñarles el valor de la responsabilidad de sus actos. Otórgales un presupuesto es confiar en que ellos sabrán donde y para qué utilizarlo (¡eso si! cuando se acaba, no hay tiempo para arrepentimientos, el presupuesto es único y no se puede pedir ni un centavo más).

Ventajas para los padres

Además de la enseñanza que representa un presupuesto mensual para los hijos, también para los padres es una manera de organizar sus egresos y saber de antemano cuánto dinero necesitamos al mes.

Piensen, como ya dijimos en otros posts, que la mejor manera de hacer rendir nuestros ingresos es sabiendo cuánto necesitamos para vivir (es decir, conociendo exactamente cuánto gastamos de manera fija al mes).

Ya saben, padres, ¡manos a la obra! A organizar las finanzas de sus chicos!

¡Y Buenas finanzas para toda la familia!

Incentivar el ahorro

Hubo una noticia esta semana que quisiera resaltar: El Standard Bank, famosa institución financiera, ha cambiado de nombre y como parte de su “relanzamiento” ofrece un beneficio especial: la posibilidad de realizar un plazo fijo gratuito por $1000 a los niños que nacen el día de su lanzamiento.

Elegí destacar esta noticia porque me parece que iniciativas como estas inculcan y remarcan el valor y la efectividad del ahorro. Y ya que desde algunas semanas venimos hablando en este espacio de la educación financiera, creo que es muy importante que como padres, abuelos, padrinos, etc. pensemos en estrategias para fomentar esta actitud en los más chicos. Por ejemplo: ¿Qué pasaría si en vez de tantos regalos, para el próximo cumpleaños le abriéramos una cuenta en el banco con un depósito inicial, que funcione como motor de interés para su futuro?

Estas no sin ideas locas sino herramientas muy utilizadas en otros muchos países. Y de hecho así se generan ahorros con buenas expectativas para, por ejemplo, pagar los estudios universitarios el día de mañana o una excelente apoyo para cumplir algún objetivo de nuestros hijos.

Hay un capítulo de Los Simpsons en el cual Mage guarda en una lata algunos dólares para los chicos, mientras que Homero luego lo utiliza para cerveza… ¿con quién queremos identificarnos? ¿qué ejemplo estamos dando a nuestros chicos?….

Una de las cosas que quisiera, como asesora de inversiones, es que todos puedan ahorrar a largo plazo. Y esto no es un imposible, es matemática comprobada. Por eso, les dejo aquí un cuadrito ejemplificador, para que puedan visualizar lo mucho que pueden construir de a poco, a mas ahorro mayor serán los beneficios.

2000 + 2000 + 2000 = a los 18 años cuánto dinero tendría el chico?

Comparar marcas vs calidad con los hijos adolescentes

Cuando tenemos hijos adolescentes tarde o temprano escucharemos el famoso reclamo: “esa marca no me gusta, no la conoce nadie” e insistentemente nos hostigarán hasta conseguir que les compremos o les proveamos el dinero para adquirir ESA marca (que obviamente llegó a ellos a través de los medios, las redes, la escuela, etc… y se apoderó de sus sueños).

Muchas veces creemos que cediendo ante estos pedidos estamos “dando un gusto” a nuestros hijos, haciéndolos felices… “total son chicos, que disfruten ahora…”. Sin embargo, no nos damos cuenta que con pequeños pero significativos actos podemos generan conductas consumistas a mediano y largo plazo, que no son buenas ni malas, simplemente marcaran su futuro financiero.

¡Padres, el bien más preciado que tienen para dar a sus hijos es su experiencia!, por eso, yo les propongo: salgan de compras con ellos. Una sola tarde que compartan juntos, marcará un antes y un después en los gustos, deseos y pedidos de sus hijos.

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Ir al súper con los más chicos

La importancia de la educación financiera  para los niños.

Hace algunos días hablamos sobre la importancia de educar desde los primeros años a nuestros hijos acerca del dinero. Con preguntas básicas como ¿de dónde proviene la plata? o bien con prácticas básicas que podemos incentivar, estaremos ayudando a entender de a poco cómo tener una buena relación con el dinero en el futuro.

 

Ir al supermercado con los chicos

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Protejo a quienes amo, ¡más allá de la vida!

Llámenme romántica o exagerada, pero como Asesora Financiera estoy convencida de que una de las máximas pruebas de amor que una persona puede dejar a su familia es un Seguro de vida. ¡si señores! Animarse a  pensar en eso que nadie quiere admitir –que algún día vamos a partir- es también un acto de amor hacia nuestros seres queridos.

En otros países es impensable siquiera el hecho de NO disponer de un seguro de vida que ampare a nuestras familias en caso de que algo nos suceda. Sin embargo en nuestro país está más instalada la idea de “ayudar a nuestros hijos” con todo lo que podamos en cada momento: pagándoles la facultad, ayudándoles cuando deciden irse a vivir solos, etc… pero ¿no es conveniente ser un poco más prevenidos?

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