¿Cómo ponerle un precio a tu trabajo?

¿Tenés tu propio negocio, sos autónomo o emprendedor? Seguramente te enfrentarás al típico problema de poner precio. ¿Suficientemente alto para tener margen de ganancia o excesivamente bajo para conseguir nuevos clientes?

Recordá siempre que “elaborar un buen presupuesto puede salvar vidas”. Para poner el mejor precio a tu cliente debes tomarte tu tiempo. Comenzá por organizarte y preservá el futuro de tu trabajo. El presupuesto es tu segunda carta de presentación, veamos cómo armarlo:

presupuestos

  1. Evaluá el tipo de proyecto: complejidad de la demanda, tiempo a invertir, etc.
  2. Tené en cuenta si vas a necesitar a otro proveedor, y estima los valores correspondientes.
  3. Establecé los tiempos que va a durar ese proyecto.
  4. Dejá en claro qué es lo que harás: en qué consiste puntualmente tu trabajo (a mayor detalle menores posibilidades de malentendidos y evitarás problemas de expectativas falsas).
  5. Dejá en claro cuáles son tus políticas: “el producto se retirará en nuestras oficinas”, “nuestro horario es…”, “trabajamos de lunes a viernes”, “el presupuesto no incluye…”, etc.
  6. Hacé una lista de cuáles son las cosas importantes para vos y en base a eso explicale al cliente todo lo que sea necesario para comenzar a trabajar. Así evitarás inconvenientes de último momento.
  7. Establecé los costos adicionales desde el primer momento: por ejemplo envíos fuera de provincia, más impresiones de las acordadas, etc.
  8. Dependiendo de tus servicios, es bueno acostumbrarse a pedir un anticipo. Si bien esto aplica más para algunos servicios y profesiones, como por ejemplo, los diseñadores suelen pedir un anticipo del 50% antes de comenzar a diseñar y el resto contra entrega, en todos los casos es una manera de preservar las horas dedicadas a tu trabajo. Esto también funciona en el caso de algunos productos.
  9. Antes de empezar a trabajar, solicitá la aprobación del cliente, por lo menos en un mail, para que te respalde a futuro.
  10. Datos que no pueden faltar en un presupuesto: nombre del cliente, datos de contacto de la empresa, detalles específicos, precio unitario, plazos de entrega, plazos de correcciones (dependiendo del rubro), políticas o modalidad de entrega/desarrollo de servicio, tiempo del validez del presupuesto.

Recordá siempre: si el cliente no se ajusta a tus reglas o políticas, deberás decidir si aún así te arriesgás a trabajar, o preferís ir en busca de nuevos contactos. Antes que nada, en todo emprendimiento, tené siempre en claro tus políticas. Si vos respestás las normas de tus proveedores, ¿por qué no podés generar las reglas propias para tu empresa?

Quiero invertir y no tengo capital

Si te sentiste identificado con este título, te invito primeramente a dar un paso: generá el hábito del ahorro. El hábito del ahorro consiste en visualizar un objetivo y dirigir a él tu conducta constante de separar una parte de tus ingresos, que serán los que, luego, pondrás poner a “trabajar”.¿Cómo comenzar a invertir?

Hoy por hoy, tenemos herramientas que nos permiten ahorrar y, al mismo tiempo, ir generando un ingreso extra. Es decir, canalizar el ahorro a través de una herramienta financiera, como por ejemplo los fondos comunes de inversión, es una modalidad que te ofrece una rentabilidad con beneficios adicionales. Ellas te facilitan el manejo de un proyecto en pesos, que se debita de tu cuenta mensualmente, colaborando de paso en la tarea de crearte un hábito de ahorro.

Hoy en el mercado existen ofertas tanto en el sector bancario como en compañías privadas de inversión. En el caso de estas últimas, existe la posibilidad de ingresar con activos que están nominados en dólares, comprados en pesos y, a la hora de cobrar sus intereses, se retiran en la moneda local, a la cotización del momento.

Entonces, mientras se realizan progresivamente los débitos de tu cuenta, mes a mes, el activo se va rentabilizando y nos protegemos al mismo tiempo de la inflación.

Resumiendo, partiendo de una mínima cantidad (no es necesario ingresar con un elevado monto) y en función del tiempo que estés dispuesto a dedicarle a la herramienta, tu proyecto de inversión se hará realidad. Sólo es cuestión de decidirse a una modalidad de ahorro un tanto más sofisticada que los tradicionales plazos fijos, y desarrollar una mentalidad a mediano plazo.

Después de todo, no podemos pretender subirnos a las grandes ligas de la inversión sin un monto considerable que nos respalde. Pero lo que sí podemos es tener constancia sostenida en el tiempo, anclada en un objetivo que nos motive en el camino.

Como siempre, amigos, espero sus comentarios y consultas. ¡Buenas finanzas!

¿Cómo comenzar a invertir?

¿Hacia dónde van tus finanzas?

 

Tu hoja de ruta

Si yo le pregunto a cualquiera de ustedes ¿Qué destino tienen planeado para las próximas vacaciones? seguramente más de la mitad sabrá decirme dónde le gustaría ir y con quién.

 

En cambio, si yo les preguntara ¿Cómo se imaginan su economía de acá a un par de años? Seguramente nadie sepa responderme…

Tu hoja de ruta

Esto es así porque rara vez nos planteamos con exactitud preguntas tan básicas pero importantísimas para nuestra vida como:

•    ¿Qué objetivos quiero alcanzar?

•    ¿Dónde quisiera estar de aquí a 10 años?

•    ¿Qué le quiero dejar a mis hijos?

•    ¿Cómo voy a solventar mi jubilación?

•    ¿Podré ayudar a mis padres cuando sean ancianos? ¿cómo?

•    Etc…

En cuestión de dinero siempre decimos “quisiera ganar más” o “quisiera crecer”, pero nunca nos planteamos empíricamente la situación: ¿cuánto más? ¿qué tengo que hacer o dejar de hacer para lograr ese objetivo? ¿para qué quiero ese dinero extra? ¿dónde lo utilizaría o invertiría?

El primer gran paso para tener una mejor relación con el dinero es saber hacia dónde vamos y qué rutas tomaremos para llegar a destino. Solo si estamos atentos a cada paso del camino, evitaremos desvíos y nos aseguraremos un buen plan para cumplir lo que tenemos en mente.

Muchas veces no se trata de no poder lograr los sueños, sino que nunca nos hemos animado a poner por escrito cuáles son cada uno de esos sueños.

Hoy te invito a que te animes: escribilos, detallalos, concretá más tus pensamientos y planificá a lo grande. Así activarás el poder de tu gestión en las finanzas, que al fin y al cabo no es más que el poder de poner en marcha los pasos necesarios para alcanzar la meta que tanto anhelamos.

¡Que tengas muy buenas finanzas!

Mujeres que mueven negocios

Las mujeres de la nueva era nos caracterizamos por llevar adelante con éxito nuevos roles, además de los tradicionalmente adquiridos con el tiempo. Esposas, madres, amigas… pero además, empresarias, autónomas y profesionales de alto vuelo.

Todas nosotras llevamos dentro las nociones básicas de administración: casi por instinto femenino administramos el tiempo, el dinero del hogar, las tareas, las prioridades de la familia y mucho más. Entonces ¿por qué no nos atrevernos a generar y administrar el dinero de nuestras empresas o emprendimientos?Networking

Todo lo que nosotras tocamos, germina: la “semilla” termina en un hijo, una idea termina en una gran iniciativa… también en las finanzas podemos generar grandes frutos!

Parte de la esencia de ser mujeres, es la capacidad de interactuar, conocernos, reunirnos, hacer más de una cosa a la vez. Y es por eso que somos hábiles administradoras del mundo social, de las relaciones. Hoy todo se ha vuelto multitasking, y las nuevas herramientas hacen posible que estemos en varios lados a la vez. ¡Usemos esto a nuestro favor!

Un claro ejemplo donde las interacciones sirven para varias cosas al mismo tiempo son los networking, tan mencionados últimamente. Se trata de espacios ideales para entablar nuevos vínculos, conocer potenciales clientes, encontrar ideales proveedores, aprender y generar nuevos negocios.

Cualquier proyecto naufraga si pretendemos administrarlo aisladamente y sin interconexiones. Los encuentros como estos y las vinculaciones que seamos capaces de entablar permitirán conocer gente, desarrollar alianzas, aprender de otros que han pasado por lo mismo que nosotros, generar nuevas oportunidades y, sobre todo “abril el efecto viralizador” para ganarnos un lugar en el competitivo mercado al que pertenecemos.

Recordá siempre que en materia de finanzas, la administración y las alianzas son dos herramientas que nos permitirán definir el rumbo del crecimiento… o el estancamiento que pongo fin a la ilusión del proyecto propio.

Animate a salir a la cancha. ¡Que tengas muy buenas finanzas!

¿Cómo aprovechar a tu favor las promociones?

 

Apasionados de los descuentos y ofertas

Cupones, oportunidades del día, promociones, tarjetas especiales y tantos otros recursos rondan en nuestras billeteras, en nuestras casillas de internet y a cada paso… pero el tema es: ¿cuánto nos beneficia sumarnos a estas modalidades de compra y cuánto nos perjudica?
Para visualizarlo bien, lo dividiré en 2 categorías de consumidores de promociones:

Apasionados de los descuentos y ofertas

Consumidor beneficioso: existe una manera de aprovechar los descuentos de turno de manera razonable, siempre y cuando el objetivo de cada compra siga siendo la adquisición de un producto o servicio que está dentro de nuestra planificación de consumos y necesidades, y no algo que aparece por el efecto manipulador de la oferta publicitaria. Está en nosotros hacer que los cupones y las promociones de turno no se conviertan en herramientas en contra de nuestra situación financiera. Y, claramente, suenan campanas de alerta cuando las promociones generan ocasiones de compra que no estaban planificadas. ¡Y debemos escuchar esas alertas!

Pero ¿qué pasa cuando, de no haber sido por la oferta, aquel elemento nunca hubiera entrado dentro de nuestra planificación?, entonces caemos en el peligro de una segunda categoría de consumidores de ofertas:

Consumidor a la pérdida: hay personas que han desarrollado estos últimos años una mentalidad “oferta maníaca”. Allí donde hay una oferta, ellos ven una oportunidad. Sin embargo, no se dan cuenta de que en el manejo de nuestra economía intervienen muchas otras variables. El tiempo, por ejemplo, es un valioso insumo que no podemos perder corriendo detrás de promoción en promoción. El sentido de pertinencia, es otra de las cuestiones a tener en cuenta, porque quizás lo que hoy esté en cuponera sea algo que ya realmente no necesite o pueda esperar para más adelante. Compras compulsivas, acumulación de cuponeras… el costo para nuestras finanzas personales puede llegar a ser algo elevado. Debemos tener especial cuidado con la no-planificación de los gastos.

Esto es solo un repaso de actitudes que debemos aprender a controlar. A cada paso está latente una oportunidad que a la vez puede convertirse en una traición financiera. Por eso, a la hora de sumar cupones a tu billetera, evaluá siempre razones, motivos y conveniencias. Que seas vos la que sale ganando y no el “sistema” que te domina.

¡Buenas finanzas!

Parábola Argentina: el debate

 

Nota de la revista The Economist

Nota de la revista The Economist

Hubo una nota que la semana pasada causó muchísimo revuelo y me hizo pensar, siendo extranjera (para los que no lo sabían, nací en Ecuador y desde hace 5 años vivo en Argentina), puedo decirles que la situación local se puede observar de una manera muy rica si tomamos un poco de distancia.

 

Por eso, los invito “pensar un poco desde afuera”. La prestigiosa revista inglesa, The Economist, dedicó toda su tapa a la realidad económica argentina con una nota que critica de manera irónica las políticas adoptadas por el kirchnerismo. La nota se titula “La parábola de Argentina” con un ácido subtítulo: “Lo que otros países pueden aprender de cien años de declive”.

Un extracto de la nota, vale para ponernos la piel de gallina: “Hace un siglo, cuando Harrods decidió instalar su primer emporio en el extranjero, eligió Buenos Aires. En 1914, la Argentina se destacó como el país del futuro. Su economía había crecido más rápido que la de Estados Unidos durante las cuatro décadas previas. Su PBI per cápita era más alto que el de Alemania, Francia o Italia (…) Todavía hay muchas cosas para amar sobre la Argentina, desde las gloriosas tierras desoladas de la Patagonia al mejor jugador de fútbol del mundo, Lionel Messi. Los argentinos siguen siendo los más lindos del planeta. Pero su país es una ruina.”

Busqué la palabra “Parábola” y su significado dice: “Narración de un suceso del que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral”. Sucesos, hechos, acontecimientos, en fin, se trata de la historia, tan poco revisada, tan poco reflexionada, que conforme van pasando los años, los errores se repiten, los tropiezos se transforman en caídas y la parábola pierde entonces su razón de ser, porque no aprendemos nada de ella.

Es difícil hacerse cargo de las críticas, porque ellas siempre despiertan bronca y dolor. Pero debemos aprender, como nación, a revisar nuestros actos y palabras, porque ellos dan cuenta de nuestra forma colectiva de pensamiento: “mala suerte”, “mala racha”, “todo tiempo pasado fue mejor”…. Siempre parecemos girar en torno a la nostalgia, la resignación y el desgano. Sin embargo, creo firmemente que el cambio está en cada uno de los que decidimos estudiar, en los que combatimos el desinterés, en los que militamos aunque más no sea en nuestro entorno cercano, en los que no nos callamos y, sobre todo, en los que tenemos la posibilidad de hacer escuchar nuestra voz con compromiso y responsabilidad en las urnas. Allí radica el poder mayor de la democracia, por menor que muchas veces nos parezca.

Por último, los invito a detenernos en un detalle no menor: fíjense que en la nota se utilizó la imagen de la espalda de Messi como un buen recurso para llamar la atención: después de todo, el exitismo que nos caracteriza (y digo “nos”, porque ya me considero también argentina) hace que nos atraiga mucho más la fama y el éxito, que los temas realmente importantes. ¿En qué reside el éxito? ¿qué entendemos por un país mejor? ¿cuáles son los ideales que queremos consolidar y defender?….

Solo me resta decir que un GRAN país sólo es posible con el compromiso de GRANDES personas.

¡Vamos Argentina! ¡Buenas Finanzas!

Presupuesto vs flujo de efectivo

En reiteradas ocasiones veo la confusión en mis clientes y amigo, por eso este post está dedicado a explicar las diferencias entre dos conceptos diferentes pero fáciles de confundir.

El Presupuesto, según nuestro amigo Wikipedia, es el cálculo y negociación anticipado de los ingresos y gastos de una actividad económica. Es un plan dirigido a cumplir una meta prevista, que debe cumplirse en determinado tiempo y bajo ciertas condiciones.

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Esta palabra es muy conocida, sobre todo en las empresas, porque justamente hasta el mes pasado (Enero) seguramente han estado definiendo su presupuesto anual. Incluso el gobierno cada año nos anuncia cuál es el presupuesto anual. Es decir, se trata de esa planificación de recursos que anticipan qué gastos se realizarán, cuándo y de qué forma.

Tanto en las empresas como en la familia debemos tener un presupuesto, un importe destinado a utilizar durante un año, mes, o incluso una semana o un día. Por ejemplo, si yo tengo planteado un presupuesto de $70 por día y de pronto se me presenta la posibilidad de ir a almorzar con amigas a Puerto Madero, sé que gastaré más de $70. Entonces, la decisión ahí será: o me gasto el equivalente al presupuesto de toda la semana en un solo día, o bien pospongo la salida. Se trata de elecciones.

Un presupuesto familiar debe estar hecho por toda la familia y debe ser real, organizado a conciencia por quienes tomen decisiones, y de debe responder a los hábitos de consumo.

Diciembre es un mes en el que generalmente nos “vamos del presupuesto” porque surgen salidas, festejos y compras especiales.  Así, cuando uno no maneja sus presupuestos y no calcula un monto, empiezan a aparecer luego los huecos de los que hablamos hace un par de semanas.

El Flujo de efectivo, en cambio, es solamente el registro de movimientos que hacés con tu dinero. Según Wikipedia, éste “ofrece información en relación a los movimientos que se han realizado en un determinado período de tiempo (cheques, efectivo, tarjetas)”. Es solo es, registrar las entradas y las salidas.

La diferencia fundamental entre ambos conceptos, entonces, es que el presupuesto nos permite anticiparnos, mientras que el flujo efectivo es solamente registrar lo que ya has hecho, conforme van transcurriendo los acontecimientos, sin planificación.

Muchos de los caos financieros ocurren justamente por no planificar correctamente. Así como lo hace el gobierno y las empresas todos los años, armemos nosotros también el presupuesto personal para este año.

Si visitan mi blog podrán descargar el archivo modelo de presupuesto.

Tapando huecos: Ya pasó el gusto, ¡ahora viene el susto!

¿Ya recibiste tus resúmenes de enero? ¿Cómo arrancó tu año financiero, en crisis u organizado? ¿Cómo cerró tu 2013, planificadamente o con cierto descontrol en materia de finanzas?

Si la respuesta es positiva, y te lograste guardar incluso una parte del aguinaldo, tus cuentas de enero se pagan fácilmente, entonces ¡felicitaciones! Estás dentro del porcentaje de personas con inteligencia financiera, que te llevará hasta donde te lo propongas.

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Si, por el contrario, sos de los que en enero están cubriendo excedentes, “tapando huecos”, sacando plata de un lado para ponerla en otro, entonces ¡estas recomendaciones son para vos!:

  1. Mantené la calma: La culpa no va a hacer que tus finanzas se salden. Es preferible hacer un análisis sincero de cuál es tu comportamiento y por qué se repiten año a año tus problemas. Analizá si gastamos más y por qué y en qué rubros.
  2. Tomá lápiz y papel: empezá a sumar y a restar, conocé el número exacto que estás debiendo (tarjeta, intereses, etc.). Yo siempre recomiendo evitar hacer solo el pago del mínimo de la tarjeta. Si de verdad estás al rojo vivo, te recomiendo esforzarte para pagar siempre un excedente y hacer un plan de acción para pagar siempre un poco más del mínimo, porque los intereses de las tarjetas son altísimos. Organizate para saber de dónde podrás sacar ese excedente.  Aplicá la economía de guerra y así podrás estimar cuando podrás empezar a pagar la cuota normal.
  3. Subrayá el aprendizaje del año: a qué se debió el aumento de gastos. Así, aprenderás este año a ser precavido y tener un presupuesto.
  4. Pedir prestado o solicitar un adelanto: son recursos que no te generen intereses. Sé realista con la situación. Para que las finanzas sean sanas, hay que tomar decisiones drásticas. Como en la salud: si tenés un cáncer, dejás el cigarrillo. De la misma manera, si tus cuentas están en rojo, ¡suspendé ya las vacaciones! O cualquier otro gasto superfluo, por ejemplo.
  5. Determina cuáles son tus gastos fijos: seguramente habrá gastos que no puedes prescindir. Manejá eficientemente los gastos variables que sean realmente imprescindibles. Por ejemplo: dejar de comprar primeras marcas por este mes es una buena opción. Recordá que por productos podés encontrar hasta un 20% de diferencia entre un supermercado y otro. Investigar puede ser muy útil para tu billetera. ¡Informate!
  6. Finalmente, si con todo lo anterior aún no logras salir del susto, analiza un préstamo al banco: un crédito personal, por ejemplo, tiene intereses muchos más bajos que los de la tarjeta (que llegan hasta el 65%!!). Quizás con ese puedas saldar todas las tarjetas en rojo y unificar tu deuda.

Y recordá que siempre existen alternativas, solo es cuestión de proponérselo y empezar.

¡Muy buenas fiananzas!

 

¿Cuánto vale tu hora de trabajo?

Los empleados, los autónomos, los comerciantes y tantas otras personas que dedican enormes cantidades de horas diarias a su labor, suelen calcular sus ingresos por mes y rara vez se plantean cuál es el valor que perciben por hora. De hecho, incluso, muchos trabajan más de las 8 horas establecidas y sin embargo no las contabilizan como extras.

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¿Alguna vez te animaste a hacer la cuenta? Te propongo prestar atención durante un mes al tiempo que dedicás, desde la primera hora de la mañana, hasta el último mail que contestás antes de cerrar todo.

¿Cuántas horas estás trabajando realmente a la semana?¿y al mes? Esto te permitirá, en un sencillo cálculo, reflejar cuánto está valiendo –o cuánto estás haciendo valer- una hora de tu tiempo. ¿$80, $100, $200…? Cada caso es diferente, pero sabiendo cuál es tu número sabrás entonces cuál es el ajuste que estás necesitando hacer para alcanzar una proyección de crecimiento.

¿Cuánto te gustaría ganar al mes? De acuerdo a ese número debes calcular cuánto deberás cobrar tu hora. Negociar, organizar de otra manera los servicios y productos que ofreces, especializarte en aquello que más te reditúe, sentarte a entablar un acuerdo con tu jefe… todas estas son formas de acercarte al crecimiento que merecés.

No alcanza con desearlo, es necesario accionar para que las cosas sucedan. No basta con merecerlo, debemos explicar el porqué de nuestros pedidos. Salí de la queja y la quietud financiera, anímate a encender el motor de tu propia rueda monetaria.

¡Muchos éxitos! Y ¡buenas finanzas!

Canjes ¿cuándo son beneficiosos y cuándo no?

Conocidos como un mecanismo de comercio basado en el intercambio, el canje es una herramienta muy útil pero a la vez peligrosa, que utilizan mucho los emprendedores. En épocas de crisis, o a la hora de conseguir los primeros clientes, el canje nos puede salvar, es un recurso a la mano de todos.

¿Cuándo sí y cuándo no?

Si vamos a intercambiar, procuremos estar en igualdad de condiciones. A nadie se le ocurriría canjear un Fiat modelo 1980 por un BMW 0KM. La premisa del que ingresa al mercado con una empresa joven es darse a conocer, y en este caso el canje de productos y servicios puede ser una buena opción para hacer “funcionar la rueda”.

canje

Sin embargo, las reglas y el compromiso de ambas partes deben quedar explícitos y bien en claro desde el comienzo. Para abaratar costos, para acceder a productos y servicios que de otra forma hubieran estado afuera de las posibilidades, o como herramienta de vinculación, el canje sí es un buen recurso. Sin embargo, hay ocasiones en las que suele ser bastante nocivo también. Veamos:

Puede ser desalentador: cuando, pasado un largo período de tiempo, no percibimos un ingreso monetario tangible por nuestro trabajo, el esfuerzo que éste implica comienza a tornarse más arduo que lo habitual. Es así que, debemos poner plazos a este tipo de intercambio, para no perjudicar –sin darnos cuenta- la calidad de nuestros servicios.

Nos hace perder de vista el valor de nuestro producto o servicio: cuando no cobramos lo que hacemos, a la larga perdemos de vista el valor –monetario y emocional- que tiene lo que hacemos. Por eso, el canje suele ser nocivo especialmente para el emprendedor o empresario PYME, que desde el vamos está en un período de prueba y evaluación de su empresa y de su profesión.

Genera emociones negativas: cuando no podemos asignarle un precio a nuestro trabajo generalmente se trabaja sin gratificación y nos sentimos inconformes. El canje nos posiciona en un lugar de “suplente”, cuando en realidad lo que todo emprendedor desea es ocupar un lugar de “titular”.

Debemos, entonces, estar alertas con este tipo de mecanismos y no perder de vista la capacidad de establecer el valor actual de lo que hacemos. Sólo así podremos ocupar el lugar que soñamos, y evitaremos caer en un circuito de trabajo negativo y poco gratificante.

¡A tener cuidado y a trabajar a conciencia!

¡Que tengas muy buenas finanzas!