El Erotismo de Eros, La Mente de Psique y la doctrina del Hedonismo de Hedoné

#GreciaAplicada

La historia de Eros (el amor desenfrenado), Psique (la mente y el alma) y la doctrina filosófica del Hedonismo

La historia de Eros nos obliga a seguir conociendo sus herencias a la Cultura Occidental y una de ellas nos centra en la corriente filosófica conocida como “Hedonismo”. Dicha doctrina se fundamenta en la búsqueda perseverante del placer en detrimento, claro está, de todo tipo de dolor. Esta filosofía de vida se bifurca en dos corrientes, los cirenaicos y los epicúreos, que difieren una de otra en las formas de lograr el objetivo: mientras los primeros abogan por las satisfacción de los deseos aun a costa del dolor de los demás, los epicúreos desechan esta posibilidad. Obviamente, la corriente más trascendental es esta última, cuyo nombre deriva del filósofo Epicuro, que pregonaba la satisfacción de los deseos de la forma más económica posible.

Epicuro de Samos, uno de los filósofos precursores de la corriente del Hedonismo.

Sin embargo, más allá de las diferenciaciones, nuestro discernimiento estará asentado en la fuente etimológica de la palabra Hedonismo.

Como dijimos, Eros era hijo de Afrodita, considerada la mujer más linda del Olimpo y la tierra en el Juicio de Paris (historia que desandaremos más adelante). No obstante, los griegos habían abandonado los santuarios de la diosa y adoraban la belleza de una mortal llamada Psique, lo cual enfureció de tal forma a Afrodita que decidió enviar a su hijo para que la flechara y la hiciese enamorar del hombre más feo del mundo, castigo que la diosa había sufrido en carne propia por su engreimiento.

Se dirige de esta manera Eros, en busca de obedecer y satisfacer los deseos de su madre. Al llegar a la tierra, divisa a lo lejos a Psique, que luego de bañarse en las transparentes aguas del Egeo, se dispone a secarse al sol. Se acerca raudamente hasta la doncella y se presta a sacar de su carcaj la saeta plagada de amor. La cierne al arco obsequiado por su padre Ares y cuando se dispone a disparar, el arco se le resbala de las manos y su disparo va a dar en su propio pie. Inmediatamente, un calor profundo comienza a recorrerle todo el cuerpo y al cabo de unos minutos, queda perdidamente enamorado de aquella mortal que había ido a escarmentar.

Eros, que accidentalmente se clavó su propia saeta del amor, se dispone a raptar a Psique.

 

Como la misión de su madre había sido encomendada sólo a él, se da cuenta de que su hermano Anteros no lo acompaña y prevé en ese mismo instante que su amor no será correspondido. Psique lo ve acercarse y huye temiendo ser vulnerada por el vehemente dios. El ardor amoroso de Eros contrasta con la frialdad indiferente de Psique, situación que da nacimiento a la tan mentada frase que dice: “el corazón caliente y la mente fría”…

Sin embargo, el amor de Eros era tan fuerte que decide raptarla y llevarla al Olimpo, cuidándose de que Psique no sea descubierta por su madre. Pero el que sí la descubre es Zeus, que lleva la Égida, quien al percibir el afecto impetuoso de Eros decide tiránicamente que Psique debe casarse con él, resolución que la bella mortal y Afrodita deben acatar sin objeciones. El amor y la mente (o el alma) finalmente se reúnen en el mismo lecho…

Finalmente, Eros apaga su fuego en el lecho de su madre Afrodita. De esta unión con la mortal Psique nacerá la semidiosa Hedoné.

Fue de esta manera que el ardor de Eros y la frialdad de Psique consumaron un amor condicionado pero que aun así dio sus frutos cuando la mortal engendró a Hedoné, la semidiosa del placer…

Hedoné adquiere la fuerza del amor primitivo de su padre y su propósito en la vida es aggiornar todas sus actividades con los ornamentos del placer. A su vez, su misión es entrometerse en las relaciones sexuales y en todas las actividades de los humanos, aunque algunas veces se rebela y osa desobedecer a sus progenitores, escondiéndose detrás del velo del pudor…

Hedoné intenta propagar su don del placer a su abuelo Ares, dios de la guerra, con lo cual no hace más que infundirle satisfacción a sus actos belicosos.

De esta manera, vemos como la semidiosa del placer cede su nombre al Hedonismo, la doctrina filosófica que antepone el placer ante todo en la vida del Hombre…

 A “Zzzz”