El Arma de Instrucción Masiva que recorre Buenos Aires

El Arma de Instrucción masiva (ADIM) nació en la cabeza del artista Raúl Lemesoff, que convirtió un Ford Falcon verde de 1979, que pertenecía a las Fuerzas Armadas, en un medio para repartir libros. Es decir, en la esperanza de un mundo mejor.

Sobre los libros que conforman el armazón literario del Arma de Instrucción masiva , en diálogo con #LeerYEscribirBA, Raúl cuenta: “Los únicos libros que el ADIM no acepta, transporta o distribuye son libros religiosos”. Y luego agrega: “La carrocería del arma, va mutando según los libros que la gente deje, desde libros de cocina, ensayo, teatro, etc.”

Se calcula que el arma de Instrucción masiva lleva repartidos desde su creación, hace más de tres años, alrededor de 38 mil libros en Capital, el conurbano y el interior del país. Sobre los objetivos del ADIM, Raúl cuenta: “En principio es llevar libros donde los mismos no llegan comúnmente, donde el acceso a ellos es escaso, donde la gente se encuentra con un techo, un poco de comida, quizás, pero seguro con un televisor. Conectar a la gente por medio de la literatura“.

 Lemesoff utiliza el ADIM como su vehículo diario. Lo usa para trabajar, y mientras recorre la Ciudad, reparte los libros que conforman su armazón automovilístico-literario. Aquí otra de sus metáforas: a medida que la maquinaria va quedando más expuesta, los transeúntes se fortalecen a través de la literatura.

No es entendible como el proyecto que ha inspirado al bibliomóvil de la Conabip, al tren literario de la Biblioteca Nacional, y al bibliobus de la biblioteca del Congreso, entre tantos otros, no cuente con el apoyo de los funcionarios“, dice Lemesoff sobre la relación de los entes estatales con el Arma de Instrucción Masiva.

Para finalizar, Lemesoff afirma sobre la misión de su obra: “El arma, con su semblante y su generosidad ha sabido tocar el alma y corazón de mucha gente, pero si hay un persona que realmente cambió su forma de ver el mundo soy yo”.

¿Cómo colaborar?

  • Para donar libros al Arma de Instrucción Masiva se debe contactar vía e-mail con armadeinstruccionmasiva@gmail.com

Los libros de la militancia: ¿qué leen las agrupaciones políticas de hoy?

Una agrupación política que tiene intenciones de llegar al poder debe tener estrategias claras que compartan todos sus militantes. Para lograrlas se realizan debates y una pugna de ideas hasta consensuar una ideología práctica y teórica en común. Esto se logra a través de libros que engloben -o al menos se acerquen- a los intereses de todo el conjunto que forma una agrupación. Generalmente son libros clásicos aunque también se pueden encontrar autores actuales.

Para interiorizarnos más en el tema, #LeeryEscribrBA habló con la mayoría de las agrupaciones políticas que se disputan hoy el territorio y las elecciones. ¿Qué leen las agrupaciones políticas de hoy? ¿Cómo se forman intelectualmente? ¿Cuáles son los libros de doctrina claves para entender las ideologías que se mantienen vivas en el escenario político actual? Continuar leyendo

¿Cuánto cuesta cada página leída?

La peor droga son los libros porque están convencionalmente aceptados. Ésto fue lo que me dijo mi amigo Maurice, coautor de este blog, y me dejó pensando largo rato. Entonces me pregunté por todos los libros que compramos, cuánto leemos y, por consiguiente, cuánto gastamos.

La pregunta del título de esta nota no es difícil de responder. Es cuestión de hacer una simple cuenta: al precio del último libro comprado lo dividimos por la cantidad de páginas que tiene. Así sabríamos cuánto cuesta cada página. Continuar leyendo

Los topos

El depósito del segundo subsuelo se encuentra a nueve metros debajo de la recepción de la Biblioteca, no posee ventanas y, por tanto, está iluminado exclusivamente por luz artificial.

La Biblioteca Nacional recibe unos 250 visitantes diarios, quienes durante su estadía demandan al menos tres pedidos. Es decir, como mínimo se buscan, entregan y luego reacomodan 750 libros por día.

“Es bastante movido”, cuenta Hugo, uno de los empleados más antiguos del lugar, con más de veinte años trabajando en las profundidades de la Biblioteca.

Hugo, con otros veinte trabajadores por turno, recorre los 19.000 m2 de los tres sectores del depósito, que conforman una gigantesca ciudad de libros, con sus propias calles, barrios y avenidas.

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Los libros no se tiran

Los libros no se tiran, se guardan. Eso pensé siempre. Cada manual que aparecía en mis manos, por más aburrido que sea, terminaba en la biblioteca. ¿Cómo sería capaz de tirar un libro? Tiene demasiado prestigio como para terminar junto a cáscaras de banana y sachet de leche vencida.

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La máquina expendedora de libros

En la Biblioteca Nacional funciona un particular dispositivo: la máquina expendedora de mini-libros. Ésta tiene como objetivo difundir autores de literatura argentina. La oferta va desde autores fundacionales hasta contemporáneos, pasando, por supuesto, por los insignes del Siglo XX.

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Del punk a las letras

Todo escritor tiene una influencia. No sólo los libros que leyó y que lee cotidianamente sino también las grandes aficiones que mantuvo de adolescente. La música es un gran ejemplo. En tiempo de tribus urbanas donde la búsqueda de identidad se generó a través de conciertos, vestimentas y comunión entre pares, el punk ha sido la marca de una gran parte de la juventud en la Argentina donde Buenos Aires era el epicentro.

Para pasar a los hechos concretos, #LeeryEscribirBA entrevistó a  tres escritores/periodistas/blogueros -personas que no pueden vivir sin la escritura- que han atravesado gran parte de su vida escuchando el repiqueteo de compases y tempos rápidos al grito de no future y hey ho let’s go.

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