El arco del Rugby

La forma de H que tienen los postes de rugby tuvo mucho que ver con su evolución.

El poco material de la época dice que la idea de agregarle una barra y postes más largos surgió para resolver un problema que se venía dando en los partidos de football rugby.

En el football rugby, la forma de marcar puntos era a través del gol, igualito al fútbol actual. Pero en esta mezcla de football rugby, muchos jugadores se paraban en la línea de gol, dentro del arco, e impedían que su rival les convirtiera.

A partir de ahí, nació por una necesidad la idea de patear la pelota sobre el travesaño del arco para anotar puntos y gracias a este cambio, ya no había motivo para bloquear el arco.

En las antiguas leyes del “Juego del Fútbol como es jugado por el Rugby Football Union”, escritas en 1871, se detalla todo lo que tiene que ver con el rugby primitivo pero no da las razones del por qué se elige patear por encima de los postes para anotar un goal.

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En la regla número 4, se estipula que la línea de gol o arco estará compuesta por dos postes “derechos”. Los mismos deberán medir más de 11 pies (3,35 metros) de altura desde el suelo, separados entre sí por 18,6 pies de distancia (5,67 metros) y con una barra que los conecte que esté a unos 10 pies (3 metros) del suelo.

De ahí en adelante explica la validez de un punto, siempre y cuando respete las reglas instauradas. El mismo explica que el goal sólo se cobraba “pateando la pelota desde el campo sin que la misma toque o roce en la ropa de un rival y pase por los postes. Pero si la pelota pasa por encima de uno de los postes no se considerará gol”.

En definitiva, las modificaciones fueron naciendo a medida que la práctica se hizo constante. Así se pudo solucionar una cuestión fundamental del juego, ya que si se hubiera quedado en su forma original, quizás hubiera motivado el desinterés (si los partidos terminaban sin puntos) y  el rugby no sería lo atractivo que es hoy en día.

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El Haka

El Haka se refiere a una danza tribal maorí y es tradicional de Nueva Zelanda. Es un método de intimidación antes de luchar, aunque también se suele utilizar como bienvenida y signo de hospitalidad.

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Actualmente, puede verse momentos antes del inicio en cada partido de los All Blacks, el seleccionado de rugby de Nueva Zelanda, con la  intención de hacer presente el respeto a su historia y cultura. También lo utilizan para impactar sobre la concentración del equipo rival.

El más conocido y oficial  es el KA MATE, pero existen miles de Haka que son representados por distintas tribus y grupos culturales.

El 28 de agosto de 2005, en la ciudad neozelandesa de Dunedin, antes de empezar un partido del Tres Naciones ante Sudáfrica, los All Blacks estrenaron una nueva versión llamada Kapa O Pango, supuestamente mucho más violenta que la anterior y la cual se lleva a cabo ante partidos especiales. La misma la hicieron ante Los Pumas, el 28 de septiembre de 2012, en el Estadio Único de La Plata en el marco del Rugby Championship.

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“Ka Mate” por lo general empieza con cinco instrucciones preparatorias gritadas por el líder, y luego se le une todo el equipo:

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Nelson Mandela, un líder indiscutido

Nelson Mandela nació el 18 de julio de 1918, en Sudáfrica. Después de terminar la secundaria ingresó a la Universidad de Fort Hare, donde estudió la carrera de derecho.

Fue el primer presidente de Sudáfrica elegido en 1994, democráticamente a través del sufragio universal y gobernó hasta 1999.

En su juventud fue expulsado del colegio universitario por participar de una huelga, se trasladó a Johannesburgo y en  1944, ingresó al Congreso Nacional Africano, un partido en defensa de los derechos de la población negra.

En 1962 fue arrestado y condenado a cadena perpetua por sabotaje, además de otros cargos. Estuvo 27 años en la cárcel, la mayoría de los cuales los pasó en la prisión de Robben Island, ubicada frente a Ciudad del Cabo. El presidente Frederik de Klerk lo liberó en 1990 y en los meses siguientes ambos negociaron la eliminación del Apartheid, la que quedó derogada oficialmente en 1991.

La historia cuenta que “Madiba” estaba seguro de que el rugby iba más allá de ser un deporte, sino que también era la llave para unir un país. Faltando un año para el Mundial recibió al capitán de la selección sudafricana, Francois Pienaar, equipo que estaba compuesto solamente por hombres blancos.

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La idea era que los hombres negros también puedan identificarse con este equipo, aunque se negaban rotundamente. El día de la final, cuando Sudáfrica debía medirse ante  Nueva Zelanda, decidió llamar al presidente de la Federación para que le llevara una camiseta de color verde, el color de la opresión blanca. Y que tuviera el número 6, el del capitán, Pienaar.

Mandela se colocó la camiseta y saludó uno por uno a los jugadores. Los Springboks fueron los vencedores y los blancos junto con los negros se unieron en un festejo tras recibir la Copa que simbolizó, nada más ni nada menos, el final del Apartheid. Por estos días la selección sudafricana ya no distingue razas ya que su camiseta la visten también negros.

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En la actualidad, Mandela se encuentra internado en grave estado por una infección pulmonar, que mantiene en vilo a varias naciones, rezando por su pronta recuperación.

Lo cierto es que a sus 94 años, quien fuera elegido Premio Nobel de La Paz y logrado un sinfín de condecoraciones, lucha por su vida.

Sin dudas, un líder nato que ha conseguido transformar el mundo con sus actos. Y que se recordará por siempre, no sólo en la política, sino también en el rugby.

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El Museo del Rugby

¿Todavía no fuiste al Museo del Rugby? ¡Nunca es tarde! Es un lugar en el que se respira el deporte ovalado desde que se entra hasta que se sale y está en San Isidro con las puertas abiertas para todo aquel que quiera visitarlo.

Fue inaugurado en junio de 2003 y cuenta con una amplia gama de recuerdos como camisetas, botines, pelotas y corbatas. Además se pueden observar objetos como platos, placas, entradas, folletos, banderines y escudos.

También, hay espacio para pinturas, formaciones históricas y fotos que dejaron una huella. Todo de la mano de la Asociación de Amigos del Museo del Rugby.

La dirección es Juan B. de Lasalle 653, en la estación del Tren de la Costa, en San Isidro. Se encuentra abierto de Martes a Viernes de 10 a 18, y los Sábados y Domingos de 10 a 18.

Para contactarse: museodelrugby@arnet.com.ar

 

El primer expulsado

El segunda línea neozelandés Cyril Brownlie fue el primer expulsado de un test en la historia del rugby.


El encuentro fue en el año 1925, entre Nueva Zelanda e Inglaterra, en Twickenham, y el árbitro que lo retiró de la cancha fue el galés Albert Freethy. Cyril pateó a un rival ocho minutos después de comenzado el choque, y debió abandonar el campo de juego.

Ese mismo partido es recordado también por haberse usado la primera moneda para el sorteo. Ni el referee ni los capitanes poseían una divisa, por lo que un simpatizante neozelandés -Héctor Gray- se acercó y le entregó un florín a Freethy para que decidieran el kick off.

Ahora, la moneda para los sorteos lleva grabada una rosa, símbolo de la camiseta de Inglaterra y una hoja de helecho, refiriéndose a los All Blacks. Se utiliza, al igual que el silbato Howeber, en los partidos inaugurales de la Copa del Mundo.

Un escudo, dos teorías

El escudo de la Rugby Football Union, la unión inglesa, es una rosa roja.

Esta elección se debe a que en el año 1455 dos familias nobles inglesas entraron en guerra por la sucesión al trono y cada una tenía esa flor como su emblema. Fueron la casa de York (que usaba una rosa blanca) en contra de la de Lancaster (su escudo era una rosa roja). Ese fue el principio de la Guerra de las Rosas, un conflicto que duró 30 años.

También existe otra leyenda que dice que el escudo de la rosa roja sale de la escuela de Rugby, donde este deporte fue creado. Durante una visita a la Reina Isabel, el fundador del establecimiento -Lawrence Sheriff- llevaba una rosa roja en el escudo del colegio, y de ahí saldría la otra teoría en cuanto al emblema de Inglaterra.

Esta rosa podrá verse de cerca en los próximos días, ya que el seleccionado inglés será protagonista ante Los Pumas para disputar los Test Matches correspondientes a la ventana de junio. El 8 en el Estadio Padre Martearena,  en Salta y el 15 en el Estadio de Vélez Sarsfield, en Buenos Aires.

Las entradas pueden adquirirse en la web de la Unión Argentina de Rugby www.uar.com.ar, sección tickets.

Algo de Agustín Pichot

Agustín Pichot nació el 22 de agosto de 1974 y es considerado uno de los mejores medios scrums de todos los tiempos.

Debutó en su querido CASI en 1994, cuando su club militaba en Segunda División. Un año después logró el ascenso a la máxima categoría de la URBA, ganó el Nacional de Clubes y debutó en Los Pumas ante Australia, marcando un try.

Dos años más tarde, Ficha dio inicio a su etapa profesional cuando partió hacía Inglaterra para jugar en el Richmond. Allí se convirtió en el primer capitán extranjero del equipo, y luego pasó al Bristol, donde en la temporada 1999 fue considerado como el mejor jugador de la liga de ese país.

Su camino en el rugby de elite tuvo continuidad cuando en 2003 se mudó al Stade Francais de París, club en el que se retiró oficialmente en el 2008 por un desgarro y tras haber jugado una temporada intermedia en el Racing Metro de la misma ciudad.

Fue capitán indiscutido de Los Pumas tras el retiro de Lisandro Arbizu, y participó en los Mundiales de Sudáfrica 1995, Gales 1999, Australia 2003 y Francia 2007 consiguiendo el glorioso tercer puesto. Agustín lleva sobre sus espaldas 72 caps con la celeste y blanca.

En el año 2011 fue elegido como miembro del Salón dela Fama dela IRB y al año siguiente el Consejo Directivo dela Unión Argentina de Rugby lo nombró como su representante en la IRB.

El ex capitán de Los Pumas fue, además, quien lideró las negociaciones para que el seleccionado nacional finalmente pueda disputar el Rugby Championship, junto a las mejores potencias del mundo.

Agustín Pichot, sin dudas, una leyenda de nuestro rugby.

 

El Quadrugby

El Quadrugby  es un deporte adaptado para jugarse en silla de ruedas, hecho para personas con limitaciones en sus cuatro miembros (piernas y brazos). Fue creado en el año 1979 por Ben Harnish, un profesor de arquitectura de la Universidad de Manitoba (Canadá) y por dos deportistas en silla de ruedas, Duncan Campbell y Gerry Terwin.

En un principio se lo llamó “balón asesino”, por la agresividad con la que se practicaba, pero con su llegada a Estados Unidos, tomó el nombre de Quadrugby, ya que se acercaba al espíritu del deporte ovalado.

Se juega en una cancha de básquet y tiene cuatro jugadores por equipo. Los goles se hacen cuando se cruza la línea del rival, señalizada con dos conos. El atacante debe pasar o rebotar la pelota (es redonda) cada diez segundos y tiene doce para cruzar la mitad de la cancha. El contacto entre las sillas de ruedas está permitido (sería el tackle), pero no el directo con el oponente. Si un jugador es derribado, hay que ayudarlo cuando el juego se pare.

Las estrategias van variando de acuerdo a los jugadores de cada conjunto, condición y estilo. Algunos eligen un juego rápido y con más presión, pero otros optan por uno lento y de disciplina.

En mayo del 2005 se realizó la primera clínica de Quadrugby en Argentina con apoyo del Comité Paralímpico Americano yla Unión Argentinade Rugby. Para la misma se trajo al entrenador y un grupo de colaboradores de Estados Unidos, actual campeón del mundo. En septiembre de ese año se enviaron representantes argentinos al campeonato mundial para equipos en desarrollo, en  Río de Janeiro, Brasil, para  realizar cursos de capacitación, comprar sillas de ruedas  y adquirir experiencia.

Este mismo año, la Legislatura declaró al Quadrugby como deporte de interés de la Ciudad de Buenos Aires y la Fundación Rugby Amistad recibió subsidios del Gobierno. Y dado que en Argentina no se producen o fabrican  sillas de rugby, la fundación se contactó con una persona e invirtió en la compra de las mismas junto a materiales  para poder fabricarlas localmente, proceso que se encuentra en desarrollo y perfeccionamiento dada su complejidad.

En 2008, se organizó en Colombia el primer Torneo Internacional de desarrollo donde la Argentina obtuvo la medalla de bronce. Un año más tarde se disputó en Brasil el segundo Torneo Internacional de desarrollo donde Argentina repitió su campaña anterior.

Durante septiembre de 2009,  Argentina fue el anfitrión del Campeonato Panamericano, en él se logró la clasificación al Mundial de Canadá disputado en Vancouver, tras ganarle a Brasil y terminar en el tercer puesto detrás de EE.UU. y Canadá. Argentina se convirtió entonces en el primer país Latinoamericano en  participar del Campeonato Mundial de Quad Rugby.

A comienzos de este año tuvo lugar el 3° Torneo Nacional en Chapadmalal donde participaron más de 25 jugadores representando a Buenos Aires, Tigre, Santa Fe (CILSA) y Mar del Plata. Paralelamente a esto se realizaron clínicas y exhibiciones que han permitido que hoy existan 35 jugadores  en todo el país.

 

El seleccionado realiza sus  entrenamientos en el Servicio Nacional de Rehabilitación. Gracias al aporte económico dela UAR y al personal de varios jugadores hay 10 sillas de ruedas de rugby que respetan las reglas internacionales.

El horizonte del Quadrugby tiene una nueva edición del Panamericano en Birmingham, EE.UU. que otorga pasajes al Mundial 2014 de Dinamarca, además de la formación de un campus deportivo en junio con invitados de Chile y Uruguay.

Sin dudas, la vida demuestra que más allá de las adversidades siempre hay lugar para todos.

No dejen de acercarse al Quadrugby. Más información en www.quadrugby.org.ar, Facebook: Quadrugby Argentina o en www.rugbyamistad.org.ar

 

El gran Hugo Porta

Hugo Porta nació el 11 de septiembre de 1951 y es considerado el mejor apertura de la historia del rugby argentino. A los tres años fue llevado por su padre al club Banco Nación, donde debutó en Primera en 1970 y consiguió una de sus primeras alegrías en este deporte, el ascenso. Además, se dio el gran gusto de salir campeón en 1986 y 1989.

Su debut  en Los Pumas fue el 10 de octubre de 1971 en el Carrasco Polo Club de Montevideo ante Chile, en el marco del Campeonato Sudamericano. Entre sus grandes actuaciones se destacan la de 1977 ante Francia, que visitaba nuestro país, serie que es recordada por su dureza y por el duelo de pateadores que Hugo mantuvo con Jean Michel Aguirre, fullback y estrella del equipo galo, para sellar el primer empate de la historia ante Les Bleus.

En 1982 se consagra como el héroe de Sudamérica XV ante los Springboks marcando todos los tantos de una de las victorias (21-12) más grandes de la historia del rugby argentino. En 1985, y con los All Blacks como rivales de turno, fue el encargado de sumar todos los puntos argentinos en el empate en 21. Ese año también fue elegido como el mejor apertura del mundo.

En 1987 forma parte del plantel Puma que disputa la primera Copa del Mundo en Nueva Zelanda, pero el mal rendimiento del equipo lo sumerge en una profunda depresión que lo mantiene alejado de la selección por dos años. Su último partido con la celeste blanca fue el 10 de noviembre de 1990, ante Escocia en Murrayfield, cuando debió salir lesionado a los 20 minutos.

Porta lució la camiseta de Los Pumas en 65 oportunidades (45 como capitán), apoyó 12 tries y convirtió 116 penales, 27 drops y 87 conversiones. Los periodistas argentinos lo galardonaron con el Olimpia de Plata cinco veces: 1975, 1977, 1978, 1980 y 1982, y 1985 recibió el Olimpia de Oro. Además fue Premio Konex en 1980 y 1990, entre otros premios recibidos.

En 1991 fue nombrado embajador en Sudáfrica, y también fue secretario de deportes de la Nación. Actualmente es el presidente de la Fundación Laureus (www.fundacionlaureus.org.ar) y en 1997 fue incluido entre los primeros miembros del Rugby Hall of Fame.

Hugo Porta, un referente del rugby argentino, por siempre.

La primera referee argentina de rugby

La primera mujer árbitro del país se llama Laureana Pappaterra y empezó su actividad con la pelota ovalada hace ya muchísimos años. Proviene del club Biguá de Mar del Plata, donde empezó a incursionar en el rugby como docente en las categorías denominadas Escuelita (6 a8 años), divisiones en las que  se ha generalizado el trabajo de entrenadoras mujeres en casi todo el país. Laureana no se quedó sólo con los pequeños y fue más allá. Con mucho esmero y no poca resistencia en el ambiente, realizó los cursos oficiales de árbitro, función que cumple regularmente desde el año 2002. Pasó por las diferentes divisiones juveniles (M15 a M19), así como también las Intermedias de la Unión de Rugby de Mar del Plata.

Al ser la primera mujer árbitro de la Argentina, recibió numerosas invitaciones para dirigir en varias partes del país, como el Seven Internacional de Mar del Plata del año 2002, en el que participó como jueza de touch, y los Sevens Sudamericanos de Venezuela, Brasil y Uruguay, donde fue enviada como árbitro oficial dela UAR.

En el tradicional certamen Valentín Martínez que organiza el club uruguayo Carrasco Polo, en Montevideo, conoció a Bernd Gabbei, referee manager del Panel Femenino de IRB, que estaba detectando nuevos talentos masculinos. Pero para sorpresa de Gabbei, ahí estaba Laureana, entonces se enteró que  existía una referee mujer de rugby sudamericana.

En presencia de Carlos Molinari, actual referee manager del Panel de Alto Rendimiento de la UAR, la evaluaron en diferentes partidos masculinos y femeninos y, luego surgió la gran propuesta de prepararse durante un año para participar del Circuito Mundial de Seven en Dubai.

A partir de ese momento pasó a formar parte del Panel de Alto Rendimiento de la UAR, asistiendo a las reuniones mensuales de capacitación, participando en torneos reducidos, de Seven y M22 en URBA, logrando de esta manera el entrenamiento de la velocidad que necesitaba para dirigir Torneos de Seven.

En medio de esta preparación fue invitada a dirigir el Seven de la NACRA en Ottawa, Canadá (países de Norteamérica y del caribe), luego le siguieron algunas participaciones en el Circuito de Seven femenino de Brasil y por último en noviembre llegó el gran viaje a Dubai.

En los Emiratos Árabes, luego de un primer día de gran aprendizaje en la primera jornada, logró ser designada como asistente de un partido de cuartos de final de oro, las semifinales y la final entre Sudáfrica y Nueva Zelanda.

“La experiencia es fuertísima, era imposible que las pulsaciones no se sintieran a 1.000 al entrar a un estadio completo con 50.000 personas , veía a mí alrededor y no podía creer que estuviera ahí” explica Laureana.

Ahora comienza un nuevo camino. La esperan tres años más de intenso trabajo para lograr participar de los Juegos Olímpicos de Río, y con eso “sentirme realizada en haber atravesado todos los campos que se me pueda haber ocurrido en el referato”, nos cuenta.

Sin dudas, la mujer sigue avanzando en todos los aspectos y… el rugby no es la excepción.