Corredores, ¡a descansar!

Varios meses atrás, recuerdo haberme encontrado con mi entrenador en los Bosques de Palermo para hacer pasadas, cuando de repente al comenzar a trotar y entrar en calor sentí una puntada en la espalda que me hizo gritar del dolor. En ese momento empecé a sentir molestias en las rodillas, en los tobillos, en el nervio ciático y en todo el cuerpo en general. Aquellos fueron los primeros síntomas de – valga la redundancia – mi primer (y espero último) sobreentrenamiento. Así como reconozco muchos atributos runner uno de los principales defectos es que algunos – ¡Levanto la mano! – a veces creemos que nada nos detiene, y tarde o temprano terminamos deteniéndonos a nosotros mismos. En el momento no entendía que me estaba sucediendo. No había tenido ningún golpe, me estaba alimentando bien, no había realizado movimientos bruscos… sin embargo, no recordaba cuándo había sido mi último día descansando sin correr.

pies-cama

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