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	<title>#ADNGuevara &#187; Cuba</title>
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	<description>Martín Guevara, sobrino del Che, cuenta anécdotas de su familia y analiza el contexto político mundial</description>
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		<title>Pollos y Leones en La Habana</title>
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		<pubDate>Fri, 23 May 2014 22:01:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Guevara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[FAR]]></category>

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		<description><![CDATA[Era ese mismo verano en que habíamos intentado pasar unas vacaciones fabulosas, pagadas y además cobrando un dinerito como Guía en el campamento de pioneros de Tarará, pretensión que a los tres días quedó fulminantemente cegada por una expulsión que caería en nuestros expedientes acumulativos, intentamos limpiarlo o continuar con la diversión buscándonos nustro primer... <a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/2014/05/23/pollos-y-leones-en-la-habana/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Era ese mismo verano en que habíamos intentado pasar unas vacaciones fabulosas, pagadas y además cobrando un dinerito como Guía en el campamento de pioneros de Tarará, pretensión que a los tres días quedó fulminantemente cegada por una expulsión que caería en nuestros expedientes acumulativos, intentamos limpiarlo o continuar con la diversión buscándonos nustro primer trabajo en serio.</p>
<p>Entré en el destacado puesto de &#8220;chico para todo&#8221;, con el Nene, gracias a la gestión de Orestes, que trabajaba en esa empresa, de producción de todo tipo de utensilios de aluminio para las FAR por segundo año consecutivo durante las vacaciones con un contrato temporal por quince días prorrogable a dos quincenas. Recibiríamos por el desempeño de la tarea 98 pesos cada uno.  Aunque no precisaba en lo más mínimo el dinero de esa paga, sería un motivo para que los que habían empezado a recriminarme que había dejado los estudios, no pudiesen decir que tampoco trabajaba. La idea de conocer el terreno laboral me subyugó.<span id="more-678"></span></p>
<p>Al Nene y a mí nos habían destinado a limpiar los latones de basura, donde descansaban los restos de un enorme banquete con que se habían auto homenajeado a base de pollo y puerco los directivos de la empresa y sus invitados, justo el fin de semana antes de que empezásemos el trabajo. Me sentí como si fuésemos soldados de avanzadilla  inspeccionando el terreno enemigo antes de que la tropa decidiese atacar.</p>
<p>Acercarse a aquellos latones suponía una inmolación, pero se iba poniendo más interesante, en la medida que indolentemente, dejábamos el trabajo para el día siguiente a causa de insoportable peste que fluía de aquellos latones.</p>
<div id="attachment_679" class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2014/05/pollos-podridos.jpg"><img class="size-full wp-image-679" alt="Pollos " src="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2014/05/pollos-podridos.jpg" width="500" height="313" /></a><p class="wp-caption-text">Pollos</p></div>
<p>Al nene le habían dado la llave de un toro motor, de los que se utilizan para levantar palets, pero para el trabajo de volcar los ocho cubos de basura podrida e inflamada nos era de poca utilidad, ya que cuando intentamos levantar el primero, para trasladarlo al sitio indicado, se nos viró de costado, derramando los pollos que asomaban lomos y panzas hinchadas y hediondas, por encima del borde del latón. Después de ese accidente pasamos la semana entera haciendo trabaj<a name="_GoBack"></a>itos de poca monta, hasta que llegó el viernes y el jefe montó en cólera, y nos amenazó con echarnos el mismo lunes si no acabábamos la tarea.</p>
<p>Por fin logramos volcarlos en el patio donde nos indicaron,  hicimos una montaña con todos los pollos podridos, retiramos los latones, les echamos gasolina,  luego un fósforo, y vimos arder aquellas madejas de gusanos durante una tarde entera.</p>
<p>Nos llevó más tiempo del que pensábamos lograr quemar aquellos benditos pollos inflados que olían a mil demonios. Cuando los llevábamos al basurero nos entrevistó la televisión nacional, diciendo que a la siguiente semana saliríamos en el noticiero del cine, en todos los cines de La Habana, sobre un camión trabajando de basureros. Al regreso de ese viaje el jefe nos esperaba con la liquidación por quince días de trabajo. No nos soportaba más según sus palabras.</p>
<p>Dejamos de ser basureros temporales, pero mis pantalones vaqueros no por ello volvieron a oler bien. Entre el escaso apego a la ducha que había desarrollado y el hecho de que quien lavaba la ropa en casa era mi abuela, a la que debía llevarle una bolsa de ropa sucia si quería verla limpia, y que el único vaquero Levi’s que tenía prefería no gastarlo demasiado con el jabón y la tabla de lavar, ya que estaba  a punto de romperse, y una cosa era pavonearse como empleado responsable de la basura, que daba cierto halo de experimentado y otra muy diferente  enfundar por obligación aquellos espantosos pantalones chinos de la tienda para cubanos. Era sí era osadía.</p>
<p>Dos o tres semanas  más tarde, salió en las salas del Cine  el documental de los basureros, pusieron un trozo de nosotros con tomas de primeros planos, algunos amigos reían con el episodio, otros se burlaban,  nos decían &#8220;leones&#8221; como se les denominaba basureros en Cuba, más por el aroma que por la fiereza. Tenía su gracia aunque presentó un inconveniente, durante un tiempo mi incipiente y saludable popularidad entre las chicas experimentó un repentino parón. El blue jean gastado y algo necesitado de jabón, me servía de contrapeso, aunque fuese únicamente con las pepillas de livianísimo galope y de nariz muy fogueada en innumerables las batallas.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Adiós Santi</title>
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		<pubDate>Wed, 12 Feb 2014 18:45:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Guevara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos Varela]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Gerardo Alfonso]]></category>
		<category><![CDATA[Nueva Trova]]></category>
		<category><![CDATA[Revolución]]></category>
		<category><![CDATA[Rock]]></category>
		<category><![CDATA[Santiago Feliú]]></category>

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		<description><![CDATA[Acabo de enterarme de algo que me dejó helado. Ha muerto el Gran Santiago Feliú, para todos nosotros Santi. No tengo ahora las palabras correctas porque me acabo de enterar, pero quería ante nada dejar aquí de manifiesto mi más íntimo respeto por todo lo que fue su carrera anárquica, su valor para hacer lo que... <a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/2014/02/12/adios-santi-feliu/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Acabo de enterarme de algo que me dejó helado.<br />
Ha muerto el Gran Santiago Feliú, para todos nosotros Santi.</p>
<p>No tengo ahora las palabras correctas porque me acabo de enterar, pero quería ante nada dejar aquí de manifiesto mi más íntimo respeto por todo lo que fue su carrera anárquica, su valor para hacer lo que le daba la real y santísima gana, un revolucionario en mejor sentido de la palabra, en muchos terrenos, incluso ha hecho que un servidor, que no soportaba a Nueva Trova clásica, a Silvio, Pablo, Noel, Sara, y su propio hermano Vicente, terminase abrazando la estética y cierto mensaje de ese sub-movimiento.</p>
<p><span id="more-625"></span><br />
Los que vivíamos en Cuba vimos una sensible pero importantísima diferencia que naturalmente desde afuera no se puede explicar de fácil manera, cuando salieron él, Xiomara Laugart, Tosca, los hermanos Donato y Roberto Poveda, Frank Delgado, Gerardo Alfonso, Carlos Varela, Jose Luis Barba, Adrián y algunos otros que seguro paso por alto de aquella época, que aunque trovadores, llevaban muy impregnado lo social y rebelde del Rock&#8217;n'roll que yo abrazaba y disfrutaba.</p>
<div id="attachment_627" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2014/02/1986_Donato_Poveda_Gerardo_Alfonso_Chico_Buarque_con_Xiomara_Laugart_Frank_Delgado_Roberto_Poveda_Alberto_Tosca_y_Santiago_Feli_u.jpg"><img class="size-full wp-image-627" alt="Donato, Roberto, Gerardo, Xiomara, Tosca, Frank, y Chico Buarque" src="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2014/02/1986_Donato_Poveda_Gerardo_Alfonso_Chico_Buarque_con_Xiomara_Laugart_Frank_Delgado_Roberto_Poveda_Alberto_Tosca_y_Santiago_Feli_u.jpg" width="400" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Santi, Donato, Roberto, Gerardo, Xiomara, Tosca, Frank, y Chico Buarque</p></div>
<p>Tal era así que por mucho tiempo yo prefería ir a sus recitales aunque sus canciones no me gustasen de una manera especial, excepto la voz de Xiomara, porque el antes el durante y el después era propio de la vida de rock, las chicas de alrededor, las modas, las substancias los pensamientos y hasta muchas letras, que ir a los recitales de los inocentes y a veces demasiados estereotipados aunque muy valientes conjuntos de rock, que se limitaban a hacer versiones domésticas de los grandes grupos de fuera de la hermética isla, generalmente ingleses y norteamericanos.</p>
<p>Ese grupo paradigmático de la Trova contestataria cubana, entre la cual Santiaguito sobresalió por su carácter de lobo solitario porque aunque gregario como él solo, podía vivir con cincuenta personas alrededor, también era particular y precisaba su propio espacio como todo creador diferente, también por su propia obra, su precioso dúo con Gunila en Vida, y también porque no decirlo por su parentesco con Vicente, uno de los tótems de la “Nueva vieja Trova” y además vocero del establishment, y por su condición de ahijado de Silvio Rodríguez, quien según tengo entendido lo ha querido bien hasta ayer mismo&#8230; al menos a él sí lo quiso como es debido.</p>
<div id="attachment_626" class="wp-caption aligncenter" style="width: 285px"><a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2014/02/santi.jpeg"><img class="size-full wp-image-626" alt="Santi, una leyenda en vida" src="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2014/02/santi.jpeg" width="275" height="183" /></a><p class="wp-caption-text">Santi, una leyenda en vida</p></div>
<p>Santiago tuvo valor para muchas cosas que hoy parecen fáciles o minúsculas, pero que en aquel hermetismo se precisaba contar con una determinación y una personalidad fuera de lo común, decidida y valerosa, desde hacerse a sí mismo sin pasar por el aro de nada de lo que se suponía había que hacer, ni cumplir con requisitos académicos, ni guardar la forma oficial u oficiosa, ni hacer nada de lo que le sugería Vicente y Silvio, sino muchas veces lo contrario. Supo amalgamar las poses individuales y las bondades propias del éxito oficial con una gran dignidad y honestidad artística distintivas de la cultura alternativa.<br />
No me interesan las diferencias que hubo con los demás componentes de aquel grupo, que las hubo claro está, como en cualquier movimiento, lo importante es que fue fiel a sí mismo. Lo fue siempre.<br />
No es que lo diga hoy, se lo dije a él en más de una ocasión, aún cuando pensaba diferente en muchas cosas, sin llegar a la intimidad que concede la amistad, coincidimos por edad y por afinidades en varios grupos de amigos comunes.</p>
<p>Su modo de vida era sólo para él, un verdadero Rolling Stone, y un verdadero trovador solitario con sus propios sueños y sus propias utopías y poesías. Aunque no coincidiese con él y su entorno en muchas cosas, le guardo desde siempre por ser de mi propia generación y ser tan independiente y valiente, un gran respeto y afecto como ser humano, también quiero saludar a su hermana Ruchi.</p>
<p>Santi, donde quiera que estés si me lo permites, mis respetos y mi cariño irán contigo, ojalá encuentres toda la paz que te mereces, y aunque tu muerte a los 51 años puede parecer muy prematura y en cierta forma lo es, también es cierto que te llevas en la alforja una cantidad tan grande de experiencias vividas que dejarás sonrojado, sin aliento, a cualquiera de los dos mandamases con quien tengas el gusto de comenzar a discrepar en cuanto hayas puesto tus pies y dejado tu alforja y la guitarra en alguna habitación desordenada del más allá, ya sea al de la barba blanca que lo cree saber todo o al de la cola roja que todo lo sabe.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Obituario para Bebo Valdés y el Linyera</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Mar 2013 00:45:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Guevara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Bebo Valdés]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Martín Karadagian]]></category>

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		<description><![CDATA[&#160; Las estatuas, las banderas y los escudos me parecen sitios inmejorables para el descanso y la evacuación intestinal de los pajaritos; pero para poco más. No conozco ni una persona que tenga en su vida a un referente que provenga de la adoración institucional. Recomendaría ser muy cuidadoso con la elevación a condición de... <a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/2013/03/24/403/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Las estatuas, las banderas y los escudos me parecen sitios inmejorables para el descanso y la evacuación intestinal de los pajaritos; pero para poco más.<br />
No conozco ni una persona que tenga en su vida a un referente que provenga de la adoración institucional. Recomendaría ser muy cuidadoso con la elevación a condición de mito o con la canonización de los valores que uno atesora, porque es esa precisamente la mejor manera de deshumanizarlos y hacerlos desaparecer.<span id="more-403"></span></p>
<div id="attachment_405" class="wp-caption aligncenter" style="width: 425px"><a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/03/estatua-y-paloma.jpg"><img class="size-full wp-image-405" src="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/03/estatua-y-paloma.jpg" alt="" width="415" height="500" /></a><p class="wp-caption-text">La estatua y el pájaro</p></div>
<p>En el caso estrictamente personal, nunca tuve un ídolo conocido por las masas, aparte de Sandokán, Batman o Martín Karadagián.</p>
<p>No me defino como  entusiasta de las efemérides, sin embargo por estos días falleció Bebo Valdés, una explicación viviente, una respuesta tangible al interrogante de por qué un “oreja de madera” como yo, podría tener acceso a disfrutar de la música tanto como la disfruto. Un ejecutor de esa música que dotó de sentido y sello al siglo XX, la verdadera rebelión de lo popular en el arte frente a lo convencionalmente culto del arte eurocentrista, con el permiso de entrada al latido del corazón, al pasito para adelante y al pasito para atrás, a la cadera bamboleante entre tanta cuerda y viento, entre tanta armonía, que sin embargo tuviere al francés Claude Debussy como el europeo propulsor del tesoro sonoro americano  aunque en su caso subyugado por la percusión oriental al incluir el sonido del gamelán y del gong en alguna de sus piezas, seguido en el otro lado del océano de la magia del Ragtime, del Scat, de los ritmos del Mississippi y de Nueva Orleans, que en Cuba tenían también a sus ritmos primos hermanos cociéndose con el meneo del tiempo, descendientes de antecesores comunes, así como en Brasil el Pagode legó sus vástagos y en Jamaica lo hiciera el Calypso.</p>
<div id="attachment_407" class="wp-caption alignright" style="width: 160px"><a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/03/jelly-2.jpeg"><img class="size-thumbnail wp-image-407" src="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/03/jelly-2-150x150.jpeg" alt="" width="150" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">Jelly Roll Morton auto proclamado inventor del Jazz</p></div>
<p>Bebo, proveniente del país más musical del cual se pueda tener una idea, que estableció una relación con esos primos de la América del Norte, logrando una síntesis aún mayor entre las músicas de las dos orillas, que sus contemporáneos Chano Pozo o Mongo Santamaría, incluso sin porponérselo.</p>
<div id="attachment_408" class="wp-caption alignleft" style="width: 160px"><a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/03/Bebo.jpeg"><img class="size-thumbnail wp-image-408" src="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/03/Bebo-150x150.jpeg" alt="" width="150" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">Bebo Valdés</p></div>
<p>Y aún cuando sintiese el deseo de honrarlo con algunas palabras el día se su fallecimiento, aún cuando sobre él pesó la locura de un régimen que culpabilizaba a los ciudadanos que querían establecerse en el exterior y los estigmatizaba con el nombre de “gusanos” o la apresurada definición de &#8220;malos cubanos&#8221; impidiéndoles abrazar a sus hijos, regresar a su tierra, exigiéndoles romper todo vínculo emocional con la isla, aún cuando me hubiese gustado subrayar que al final de su vida dejó en evidencia a todos esos pequeños represores solamente con la naturalidad de su grandeza,  me abstuve de honrarlo con lo que no pasaría de ser una esquela al uso. En cambio, su hijo Chucho Valdés con los Irakere así como B. B. King o Jimmy Page, abrieron para siempre una pequeña brecha en el tapón natural que protegía mis oídos de cualquier confabulación sonora.</p>
<div id="attachment_420" class="wp-caption aligncenter" style="width: 278px"><a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/03/chucho-con-Irakere.jpeg"><img class="size-full wp-image-420" src="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/03/chucho-con-Irakere.jpeg" alt="" width="268" height="188" /></a><p class="wp-caption-text">Chucho Valdés con Irakere</p></div>
<p>Acaso el ser que más admiré en mi vida adulta y del cual más cerca y lejos me sentí a la vez fue un linyera, un vagabundo que casi no hablaba, miraba de manera profunda y rara vez sonreía, pero cuando lo hacía era resumiendo toda la locura de que era capaz en su cabeza universal para hacerme estremecer en tan sólo una mirada que no expresaba queja, ni llanto, sino que revelaba la profundidad de los más temidos abismos, la pérdida de nuestra sobrevalorada razón, y que tan sólo guardaba un punto de conexión con el mundo del orden y la lógica a través de un endeble hilo, casi como obsequio a nuestra pusilanimidad, por piedad con la estrechez de horizontes de los &#8220;cuerdos&#8221; y nuestros heredados sistemas insuficientes, atávicos, raquíticos, destinados a encuadernar, clasificar y guardar en un cajón la maravilla de la vida.</p>
<p>La &#8220;maravilla&#8221; entendida como el extremo de lo deseado y de lo temido.</p>
<div id="attachment_409" class="wp-caption aligncenter" style="width: 458px"><a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/03/el-vagabundo.jpg"><img class="size-full wp-image-409" src="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/03/el-vagabundo.jpg" alt="" width="448" height="604" /></a><p class="wp-caption-text">Un viejo vagabundo ( I. N. Kramskoy)</p></div>
<p>De la infinita amplitud de sus pupilas en las miradas de más expresividad demencial, de mi sensación de estar suspendido en otra dimensión al observar sus ojos cuando reía, de la pequeñez en la que me veía convertido una vez que había abierto la puerta de una existencia infinitamente más libre y personal a través del picaporte de sus pupilas,  del embrujo y la mezcla de paz y perturbación que me rodeaba esa invitación a abandonar mis propios anclajes con la miseria que damos en llamar “realidad” , es que nació mi inmensa gratitud  a su entrega, a lo que representaba que aún desde ese universo, decidiese a través de aquel hilo tenderme una mano y comunicarse conmigo, con un pobre ser del estrecho mundo de los atrincherados en las certezas más primitivas y que incluso me regalase la evidencia de algún tipo de nostalgia, posible aunque improbable, de este lecho de artificios.</p>
<div id="attachment_410" class="wp-caption alignleft" style="width: 160px"><a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/03/karadagian-y-el-caballero-rojo.jpeg"><img class="size-thumbnail wp-image-410" src="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/03/karadagian-y-el-caballero-rojo-150x150.jpeg" alt="" width="150" height="150" /></a><p class="wp-caption-text">Martin Karadagian y el Caballero Rojo</p></div>
<p>Nunca supe el nombre del ciruja loco, pero compartí albergue con él, nunca me habló de nada que se pudiese reproducir, apenas recuerdo otra cosa que su cara y nunca supe el día que nació, pero yo era el único con el que compartía sus cigarrillos armados, en cierta forma sabía que sería para siempre una especie de héroe para mi, algo así como  Batman,  Sandokán o Martín Karadagián.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Dramatis personae: el arte de la doble moral</title>
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		<pubDate>Sun, 10 Feb 2013 22:11:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Guevara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Domingo]]></category>
		<category><![CDATA[exiliados]]></category>

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		<description><![CDATA[Es Domingo a media tarde, cuando el fin de semana comienza a mostrar el tenor de su final, y aún coletea en toda mi fisonomía sin manera de que me pueda deshacer durante una hora entera de ella,  la ambigua sensación que me dejó como sedimento una repentina polémica, en la que ayer un amigo... <a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/2013/02/10/322/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Es Domingo a media tarde, cuando el fin de semana comienza a mostrar el tenor de su final, y aún coletea en toda mi fisonomía sin manera de que me pueda deshacer durante una hora entera de ella,  la ambigua sensación que me dejó como sedimento una repentina polémica, en la que ayer un amigo de otrora me sumergió sin previo aviso en las redes sociales, de manera sorpresiva.</p>
<p>Tengo amigos que vivieron en Cuba muchos años también como familiares de exiliados, que mientras vivían allá se pasaban la vida intentando recordar a todos alrededor por todos los medios al alcance que ellos pertenecían al sector “extranjeros”, hacían denodados esfuerzos por dejar patente que no habían sido devorados por el monstruo embajador del mal gusto, la &#8220;chealdad&#8221; en criollo, que tan aplicadamente había conseguido alimentar el establishment pretendidamente proletario y anti burgués, en todo el área eufemísticamente denominada &#8220;socialista&#8221;.<br />
<span id="more-322"></span></p>
<p>Muchachos y muchachas que por todas las vías intentaban poner de relieve una línea divisoria, aunque ya se los pudiese notar aplatanados, como todos los que llevábamos varios años en la isla sin poder salir y cambiar nuestros colores, nuestros olores, nuestros ajuares.</p>
<div id="attachment_331" class="wp-caption aligncenter" style="width: 147px"><a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/02/ospaal.jpeg"><img class="size-full wp-image-331" src="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/02/ospaal.jpeg" alt="" width="137" height="203" /></a><p class="wp-caption-text">Afiche de la OSPAAL</p></div>
<p>Hacían un notable énfasis en diferenciarse, aunque portasen como cualquier habanero el poqqué, el veddá o el bábbaro cuando resultaban sorprendidos de manera espontánea en una conversación animada, antes de intentar corregirlo aplicando una no del todo olvidada variación del tono en el castellano de sus respectivos países de América Latina, precisamente a diferencia de mi, que integrándome me encontraba más cercano a mis nuevos semejantes, pero sobre todo a mi mismo, sin quedar prendado de un imaginario paraíso perdido, sino construyéndome bien o mal, e incluso peor, como fue en mi caso; pero a partir de la realidad.</p>
<p>De forma curiosa y sorprendente, al llegar el final de las dictaduras de sus respectivos países, cuando los padres de estos amigos contaron con permiso para retornar y rehacer sus vidas en la tierra prometida, una vez allí, comenzaron a hablar precisamente en la jerga habanera que con marcado ahínco habían evitado identificarse en sus años de exilio.</p>
<p>Una vez en los países de donde provenían, y que se suponía que  les daba un caché que los elevaba por encima del cubano común y corriente, sorpresivamente comenzaron a hacer un esfuerzo notable por intentar hablar el argot de barrios marginales habaneros.<br />
Trasladaron la misma actitud de guetto que aprendieron y practicaron en el exilio.<br />
Pero esto, siendo ciertamente muy gracioso, no es lo que más gracia me hace del caso, sino que parecen haber olvidado que en aquella obstinación porque nadie los confundiese con los nativos, no ahorraban epítetos despectivos para describir precisamente a esa especie de lunfardo, jiria, jerga o slang.</p>
<p>En el país de los ciegos los tuertos éramos reyes.<br />
Ayer, este conocido mío de los años jóvenes, se dispuso a atacarme por mis habituales criticas a la intolerancia en la isla, al totalitarismo &#8220;involucionario&#8221;, a la represión fascista de todas las ideologías, esgrimiendo un poderosísimo argumento contra el cual poco hay que hacer, que no sea mearse de risa. Me dijo, llenando su retórica de términos populares habaneros donde antes hacía énfasis en un exagerado tono cordillerano, que por gratitud nunca hablaría mal del gobierno cincuentenario de Cuba ni de su máximo representante, ya que allí fue donde le dieron asilo y fueron tratados con notoria diferencia sobre los demás, con todo tipo de privilegios. Me invitó a que reflexionase acerca de mi ingratitud y entonces es que le dije, que precisamente por tener esa evidencia tan de primera mano, debería ser mucho más solidario con el pueblo que trabajaba para que todos nosotros la pasáramos de perlas.<br />
Aunque también mi antiguo colega podría hacer un esfuerzo por recordar como se burlaba de los mismos a los que ayer por la tarde pretendía hacerme creer que en nuestros días defiende, muy alejado de cualquier intento de ser ni de parecer &#8220;comunista”, ni por apariencia externa ni por profundidad interior, ya que no se le conoce otro oficio ni beneficio, que haber intentado por todos los medios mejorar su posición económica.<br />
Llegado ese ínterin lo saludé cordialmente para no correr el riesgo de dañar el recuerdo de la amistad y decidí abandonar esa conversación, ya que al no ser presencial, no pude apreciar su aliento, ni ver sus ojos para saber si se trataba, ya de la acostumbrada ingesta de vasitos espirituosos de los sábados a la noche, o de algún otro alucinógeno.<br />
Pero se me quedó pegado al hipotálamo como queda el papel de un caramelo masticable sujeto al tacón del zapato.</p>
<div id="attachment_333" class="wp-caption aligncenter" style="width: 170px"><a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/02/ICAP.jpg"><img class="size-full wp-image-333" src="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2013/02/ICAP.jpg" alt="" width="160" height="160" /></a><p class="wp-caption-text">Afiche del ICAP, Instituto cubano de amistad con los pueblos</p></div>
<p>Y pensé que no estoy seguro de qué tipo de amistad contribuí a conservar, sin intentar explicarle que de esta misma manera se legitima a los beneficiarios del franquismo, del pinochetismo, del somozismo, de la Junta Militar argentina, del stalinismo, en fin, hasta del propio hitlerismo y los respectivos familiares, ya que siempre debió haber habido grupos sociales privilegiados,  mientras el resto asistía a la supresión de sus derechos.</p>
<p>Por la mañana pensé que la mejor actitud pasaría por mostrar cierto apego a la verdad, aunque mirándolo bien y limpiándolo de polvo y paja lo cierto es que a media tarde, cuando el Domingo ya no vende más ilusiones,  la confesión de mi amigo a la postre terminó resultándome perturbadoramente sincera:<br />
&#8220;-Perdón, no puedo hablar mal de los dinosaurios del Poder ya que a mi y a los míos nos cubrieron de privilegios.&#8221;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>&#8220;Crossroads&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 09 Oct 2012 14:15:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Martín Guevara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ana Lynch Ortiz]]></category>
		<category><![CDATA[Bolivia]]></category>
		<category><![CDATA[CENSAM]]></category>
		<category><![CDATA[Che]]></category>
		<category><![CDATA[Cuba]]></category>
		<category><![CDATA[Hotel Habana Libre]]></category>
		<category><![CDATA[La Habana]]></category>
		<category><![CDATA[Roberto Guevara Castro]]></category>

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		<description><![CDATA[En estos días se conmemora un aniversario más de la muerte del Che en Bolivia. Cada vez que se acerca esta fecha me asisten una serie de recuerdos a los cuales los rayos de la perspectiva en el tiempo han dotado de la gracia propia de la anécdota que se desvía del convencionalismo, pero que... <a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/2012/10/09/crossroads/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p dir="ltr">En estos días se conmemora un aniversario más de la muerte del Che en Bolivia. Cada vez que se acerca esta fecha me asisten una serie de recuerdos a los cuales los rayos de la perspectiva en el tiempo han dotado de la gracia propia de la anécdota que se desvía del convencionalismo, pero que no obstante en su momento consiguieron demostrarme la calidad y consistencia de un constante agobio.</p>
<p dir="ltr">En uno de los aniversarios, vivía en La Habana y no estaba lo que se llama adaptado a la vida prolija en sociedad, era una especie de marginal según me decían, un lumpen, era un desclasado social que no conseguía adaptarme al inmovilismo y la falta de libertad del mal llamado socialismo en Cuba, sumado a la danza de incomodidades típicas de los adolescentes tardíos y aderezado por una vehemente reacción a las conductas convencionales, que en mi caso, estaban regidas por un enmohecido sistema de falsedades que componían la pretendida superioridad moral de los ángeles de izquierdas y los santos comunistas</p>
<div id="attachment_9" class="wp-caption aligncenter" style="width: 493px"><a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2012/09/Roberto-Guevara-Y-Ana-Lynch.jpeg"><img class=" wp-image-9  " src="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2012/09/Roberto-Guevara-Y-Ana-Lynch.jpeg" alt="" width="483" height="432" /></a><p class="wp-caption-text">Mis bisabuelos Roberto Guevara Castro y Ana Lynch Ortiz y sus hijos, entre los que está mi abuelo Ernesto, en el extremo derecho de pie.</p></div>
<p dir="ltr"><span id="more-5"></span></p>
<p dir="ltr">Un día en que hasta yo mismo habría apostado que no aguantaba ni un trago más de ron sin desplomarme en el acto, me levanté sin embargo de la banqueta de la barra del bar del Hotel Capri en el barrio de El Vedado, del cual mis amigos se habían ido, dejándome con mis monólogos, tras intentar en vano por todos los medios persuadirme de que no bebiese más, y me dirigí al Hotel Habana Libre, <a href="http://america.infobae.com/notas/57640-Infancia-de-privilegios-en-el-Habana-Libre-de-Cuba">donde había vivido cuando era un crío</a>, a tomarme las últimas copas en compañía de los recuerdos de mis primeros años en la isla. Caminé dando tumbos, agarrándome a cada poste como en las caricaturas de beodos, y cuando conseguí llegar a la puerta del hotel tras un rodeo de zigzags y dobles visiones, perdí el equilibrio una vez más pero esa vez no encontré poste alguno y me fui de bruces al suelo de mármol, frente al buró de la entrada donde se apostaban los guardias que impedían entrar a los cubanos.</p>
<div id="attachment_14" class="wp-caption aligncenter" style="width: 522px"><a href="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2012/09/havana_libre_hotel.jpg"><img class=" wp-image-14 " src="http://blogs.infobae.com/adn-che-guevara/files/2012/09/havana_libre_hotel-1024x779.jpg" alt="" width="512" height="389" /></a><p class="wp-caption-text">Hotel Habana Libre</p></div>
<p dir="ltr">Habría ganado la apuesta.</p>
<p dir="ltr">Cuando desperté, había una ambulancia, dos enfermeros, y un hombre menudo, con cara de buen tipo hablándome de manera calma, preguntándome cómo estaba. Me dijo que me llevarían al hospital que él dirigía, me dijo que el hombre de la entrada le había dicho “quién era yo” (es curioso hasta el punto que la gente tenía asumido que yo no era otra cosa que sobrino del Che) y que quería que fuese a la clínica CENSAM, en Jaimanitas. Los enfermeros iban a proceder a mi traslado, pero me negué rotundamente, le dije que no, que no en ese momento.  Entonces me dijo que quería mi compromiso de que lo visitaría, me dio su tarjeta, era psiquiatra y dirigía aquella clínica para funcionarios del Ministerio del Interior o familiares de dirigentes con problemas en sus procesadores.</p>
<p dir="ltr">A la semana, cuando asistí, tuvimos una larga charla en la que me preguntó si me daba cuenta de que ese día que me había caído era el 8 de octubre, el día del Guerrillero heroico, el día que mataron a mi tío. Le dije que sí pero que no veía la relación, le comenté que yo tomaba ron diariamente, era mi somnífero. Y que no creía que esa fecha fuese el motivo de mi malestar, un poco desconfiado de todo estudioso del cerebro que no fuese psicoanalista freudiano. Me recomendó también, que respetase más mi apellido de cara a los demás, ya que yo provenía de una estirpe revolucionaria.</p>
<p dir="ltr">Me arrebujé en el cómodo sillón de su oficina climatizada y me dispuse a responderle:</p>
<p dir="ltr">-No se confunda doctor, la rara avis de mi familia era mi tío, no yo. No sólo no provenimos de una larga estirpe de revolucionarios, sino que quizás nada habría sonado peor a los oídos de los antepasados de mi padre que la conjunción de las palabras: expropiación y distribución del patrimonio.</p>
<p dir="ltr">-Cuando los Guevara y los Lynch llevaban algunas generaciones de argentinos y cuidaban sus campos con celo sin tolerar holgazanerías de peones ni criados, Rosas les había confiscado sus tierras en la vecina Mendoza con parte de los futuros demócratas argentinos como Mitre, Alberdi o Sarmiento. Una tarde, a principios de 1848, estaban el teniente Lynch y los hermanos Guevara, junto con Sarmiento, discutiendo el acontecer político según las noticias que atravesaban la cordillera, y llegó corriendo un compatriota para decirles algo sensacional; ¡en California se habían descubierto unas minas de oro fabulosas!, todos sintieron la llamada del atractivo metal menos Sarmiento que ya era un hombre maduro y sabio y les advirtió: “Antes de que lleguen a California el filón de oro se habrá agotado”, pero la juventud es enérgica y felizmente desoye consejos, así es que semanas más tarde provistos de un bergantín de dos mástiles los aventureros ponían la proa a San Francisco. Allí reinaba un desorden indescriptible, los hermanos y amigos consiguieron vender su bergantín, los Guevara se dirigieron a Sacramento donde estaba el paraíso prometido, y Lynch decidió quedarse en San Francisco por haberse casado con Eloísa Ortiz, abrió no obstante un negocio no apto para matrimonios, aunque sí para casados, el salón “Placeres de California” y la fortuna le acompañó más que a sus amigos que debieron retornar a San Francisco, extenuados y pobres, Lynch les dio trabajo en el Salón de los Placeres, y allí conocieron a Guillermo Castro, un aristócrata del lugar, casado con la nieta de Peralta ex virrey de la Nueva España, hoy México, que era dueño incluso del Gran Cañón del Colorado, ellos se aplicaron el beneficio de ese dicho castellano que reza: “no hay bien, que por mal no venga”. Unos años después de la caída de Rosas a manos del general Urquiza volvieron los Guevara a Argentina, Lynch volvió unos años después con su amplia familia, había tenido diecisiete hijos y una fortuna considerable. Naturalmente les fueron devueltas a ambas familias,  ya  unidas por sangre, las tierras otrora confiscadas. En realidad esas tierras no eran de uno ni de otros, sino de los aborígenes que crecieron con ellas, con sus volcanes y llanuras, los mapuches, los mismos que cuando debieron abandonar sus casas y animales no contaron con un bergantín para rastrear el oeste norteamericano en busca de oro, ni parecen haber sido tan sagaces como para ocurrírseles lo del salón de los placeres.</p>
<p dir="ltr">-Lo cierto es que estos jóvenes, a la postre mis tatarabuelos, cabalgaron el oeste en busca del metal estrella de todos los tiempos. Tuvieron muchos hijos allí como era costumbre entonces y varios de los hermanos Guevara se casaron con hermanas Lynch, las familias estaban encantadas porque pudieron mantener la identidad argentina a pesar de la lejanía y los años, sin descuidar las cuestiones sociales. Habían mantenido la mezcla entre familias patricias y fundadoras de Argentina, habían permanecido en los valores de la lealtad, pero poco pudieron legarle al Che o a criatura alguna en materia de respeto a los derechos humanos, a la igualdad de razas y de clases ni de distribución de riqueza alguna. Aunque sí en materia de aventuras y en la sensación celular de estar siempre con los petates listos para una partida de emergencia, y de tomarse la vida como si se tratase de un caballo brioso.</p>
<p dir="ltr">El doctor no hizo comentario alguno al hilo del relato, se quedó mirándome y me preguntó si me interesaba ingresar allí para tratarme, e insistió nuevamente en su contradicción, en que la luz perfecta, impoluta de la imagen de mi tío ponía aún más de relieve los defectos y malformaciones de mi personalidad, a la vez que me reclamaba un comportamiento más honroso para con aquel haz de luz.</p>
<p dir="ltr">No sé si a causa de mi desconfianza de todo estudioso del cerebro freudiano o no, o por el arraigado ejercicio guevariano de cuestionar todo, le dije que aceptaba su invitación a esa hermosa clínica donde seguramente encontraría maneras de entrar botellas de ron camufladas, pero jamás podía ver a mi traicionado, solitario y manipulado tío como fuente de luz alguna, sino al contrario, desde que supe de su existencia creía vivir bajo su sombra infinita, eterna, proyectada desde la hiperquinesis  de un fantasma que huía de sus antepasados.</p>
<div></div>
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