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	<title>#EnClaveLiterari@</title>
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	<description>Un blog sobre literatura y letras. Federico Ferroggiaro te invita a #EnClaveLiterari@</description>
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		<title>Un libro de bicicletas</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Dec 2014 19:37:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Ferroggiaro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Por regresión o para recuperar una sensación que consideraba ya perimida, hace algunas semanas me compré una bicicleta. Una playerita, discreta, sencilla, económica pero con una forma muy atractiva, decir sensual sería caer en el fetichismo, y una acertada combinación de gris y azul en sus partes pintadas. Al salir del negocio, caminé con ella... <a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/2014/12/27/un-libro-de-bicicletas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Por regresión o para recuperar una sensación que consideraba ya perimida, hace algunas semanas me compré una bicicleta. Una playerita, discreta, sencilla, económica pero con una forma muy atractiva, decir sensual sería caer en el fetichismo, y una acertada combinación de gris y azul en sus partes pintadas. Al salir del negocio, caminé con ella alrededor de tres o cuatro cuadras sin atreverme a montarla. Nos estábamos conociendo, empezando una relación que, a juzgar por mi entusiasmo, me atrevo a predecir duradera. Desde que me animé y arranqué a empujar sus pedales, aquel sábado a finales de noviembre, hasta hoy que escribo esto, me cuesta pasar un día sin pasearme con ella por las avenidas con bicisendas o por las calles que respiran el peligro del enloquecido tráfico. Atento a este giro en mis gustos, mi amigo Emilio me obsequió el libro <em>Elogio a la bicicleta </em>de <a href="http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/Marc-Auge-antropologo-mundo-global_0_1114688536.html">Marc Augé</a> un volumen delgado y naranja con una reproducción de los ciclistas de<em> </em><a href="http://www.modernismo98y14.com/ramon-casas.html">Ramón Casas</a>  en su cubierta. Suspendiendo las lecturas en desarrollo, recorrí en unas horas este ejemplar que puso en palabras muchos sentimientos que redescubrí en mi bicicleta.</p>
<p>El libro de Augé se compone como una carrera en tres etapas. La partida es el <strong>Mito</strong>, en particular, la construcción de los héroes del ciclismo en los tiempos de juventud del antropólogo, cuando el Tour de Francia, por ejemplo, proveía de modelos heroicos al imaginario popular; continúa con la <strong>Crisis</strong> del ciclismo y las competiciones por la aparición de los sponsors y el doping y, para culminar en la meta, está la <strong>Utopía</strong>: una posible y justamente utópica transformación de las ciudades a partir del empleo masivo de las bicicletas. Más allá de este ordenamiento y de la falta de ese rigor científico característico de otras obras de Augé, recuerdo <em>El Dios como objeto</em> –un estudio sobre las deidades de Benín del Sur- y <em>Los no lugares</em> –análisis de los espacios del “anonimato”-, el <em>Elogio…</em> yuxtapone lo autobiográfico con la reflexión sobre un deporte y una práctica que, como puede leerse, rescata y exalta valores y experiencias en sus cultores y devotos.</p>
<div id="attachment_207" class="wp-caption aligncenter" style="width: 330px"><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/12/Foto0191.jpg"><img class="size-full wp-image-207" alt="El Elogio de Augé." src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/12/Foto0191.jpg" width="320" height="240" /></a><p class="wp-caption-text">El Elogio de Augé.</p></div>
<p>En ese rodar de las páginas pueden leerse sensaciones como: “el primer pedaleo constituye la adquisición de una nueva autonomía, es la escapada, la libertad palpable, el movimiento en la punta de los dedos del pie, cuando la máquina responde al deseo del cuerpo y casi se le adelanta” (p. 39), que nos remite a ese encuentro con el viento en plena cara y la posibilidad de alejarse de los sitios nocivos o los malos momentos. O bien pensamientos como: “Necesitamos la bicicleta para ensimismarnos en nosotros mismos y volver a centrarnos en los lugares que vivimos” (p. 63), al que el autor se arriesga luego de observar cómo la bicicleta nos da la conciencia de nosotros mismos y nos permite redescubrir, desde otra perspectiva, el lugar que habitamos a diario. La mirada desde la bicicleta es otra, diferente, totalmente distinta aunque complementaria a la del peatón o del automovilista. Alcanza con alzar la cabeza unos instantes y observar las fachadas, las copas de los árboles, los fragmentos del cielo mientras nos sostiene y conduce la bicicleta.</p>
<p>La bicicleta es atención y presente, vivencia del presente. Libertad, descubrimiento de la propia fuerza, de la energía que nos mueve. En su <em>Elogio…</em>, Augé reconoce que además restituye los vínculos solidarios, de fraternidad, entre los usuarios de las bicicletas. Pero hay otra ventaja que no incluye con el énfasis suficiente. Hace unos domingos, paseando en mi bici por las calles recreativas de Rosario, encontré a una amiga que pedaleaba en la suya (también una playera). Dado que la tranquilidad de estos paseos lo permiten, pusimos nuestras máquinas a la par y comenzamos a conversar repartiendo nuestra concentración entre los peatones y las bocacalles y la charla que nos dejaba disfrutar del sol, del aire, de las miradas y las palabras. Y no, no había celulares que interrumpieran, ni televisores encendidos, ni nada que nos distrajera de ese placer de hablar mientras nos deslizábamos suavemente. No recordaba haber conseguido sostener animadamente y en continuado, durante cuarenta minutos, un diálogo que reunió recuerdos en común, viejas anécdotas y los proyectos venideros, libre de las molestias del entorno. La bicicleta, a mí, me permitió conversar, sentir el placer del reencuentro.</p>
<div id="attachment_206" class="wp-caption aligncenter" style="width: 1290px"><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/12/IMG-20141206-WA0001.jpg"><img class="size-full wp-image-206" alt="Aquí, mi bicicleta." src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/12/IMG-20141206-WA0001.jpg" width="1280" height="960" /></a><p class="wp-caption-text">Aquí, mi bicicleta.</p></div>
<p>&nbsp;</p>
<p>Más adelante, señala Augé: “La bici es una escritura, con frecuencia una escritura libre y hasta salvaje, una experiencia de escritura automática, de surrealismo en acto…” (p 67). Una escritura, es cierto, pero desde un gran pedaleador, Giorgio Bassani, en cuyas novelas –<em>El Jardín de los Finzi Contini</em>, especialmente- y relatos, Ferrara y las bicicletas son dos constantes, sabemos que la bici no es la mejor aliada de la creación literaria. “Menos bicicleta y más escritorio” dice que le aconsejaron a Bassani cuando se aventuró en la narrativa porque “La bicicleta podía ser buena para hacer poesía: uno pedalea, piensa un verso, se para a anotarlo, vuelve a andar. En cambio, para un escritor de cuentos, obligado a sacar todo lo que lleva dentro, pero despacito, la bicicleta puede ser dañosísima”. Cierto, aunque de todos modos, unas líneas mentales se pueden ir paladeando bajo cualquier circunstancia, incluso mientras se recorre la ciudad en dos ruedas.<br />
Como sea, la bicicleta solo requiere de un poco de aire en las cámaras y piernas dispuestas a hacer girar la cadena. Con un libro en la mochila y una botellita de agua bien fresca, es un placer al alcance de cualquiera, salir a buscar en bicicleta un poco de verde para leer y descansar de cara al cielo, libre.</p>
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		<title>Un viaje en Los teleféricos</title>
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		<pubDate>Thu, 25 Dec 2014 22:24:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Ferroggiaro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>

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		<description><![CDATA[Desconozco si es exactamente así, pero puede que la lucidez consista en descubrir las propias limitaciones. “Los teleféricos hacen que las cuestas cuesten menos. Debería haber un teleférico entre mi cama y el baño, entre la olla y los tomates”, escribió Francisco Sanguineti (1981) en su libro, publicado por Erizo editora, Los teleféricos. El hallazgo... <a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/2014/12/25/un-viaje-en-los-telefericos/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Desconozco si es exactamente así, pero puede que la lucidez consista en descubrir las propias limitaciones. “Los teleféricos hacen que las cuestas cuesten menos. Debería haber un teleférico entre mi cama y el baño, entre la olla y los tomates”, escribió Francisco Sanguineti (1981) en su libro, publicado por Erizo editora, <em>Los teleféricos</em>. El hallazgo de la imposibilidad, o de lo que se vuelve dificultoso, requieren de un elemento que los subsane, que colabore en su reparación. La baranda de la escalera para papá, el “bastón de cuatro patas” para el abuelo Pepe.</p>
<p>La imagen del teleférico operaría como el medio para reemplazar lo perdido, o para cumplir con aquello que no puede emprenderse sin una ayuda externa, ya sea porque la vejez o la abulia, a través de cualquiera de sus habituales manifestaciones, han quitado la posibilidad de autonomía y ya nada puede hacerse fácilmente. Los abuelos, el papá y el narrador, así como todo el entorno que se sugiere, precisa del teleférico para concretar las acciones cotidianas más sencillas, en apariencia. O para conectarse con el mundo, o para sobrevivir. La metáfora es acertada y puede aplicarse con soltura: alcanza con pensar cuántos teleféricos necesitaríamos en el día para que “las cuestas (nos) cuesten menos” a cada uno de nosotros.</p>
<div id="attachment_201" class="wp-caption aligncenter" style="width: 286px"><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/12/sanguineti.jpg"><img class="size-full wp-image-201" alt="Francisco Sanguineti, autor de Los teleféricos" src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/12/sanguineti.jpg" width="276" height="183" /></a><p class="wp-caption-text">Francisco Sanguineti, autor de Los teleféricos</p></div>
<p>Sin embargo, de golpe se corta el hilo que los sostiene. A los teleféricos de Sanguineti, a su relato. Los textos que se suceden remiten a las pérdidas, a la salud y a la juventud perdidas, a las hormigas que devoran un ciruelo y lo matan. La brevedad y la dispersión no contribuyen a consolidar un relato que encontró una voz convincente y atractiva, pero que prefirió, antes que concretar su potencia narrativa, disfrutar del vuelo de un lenguaje que busca volverse poesía. En su reseña del libro, José Sainz destaca la “espesura aparente” de <em>Los teleféricos</em>, “la sensación de que uno acaba de leer una historia más larga”. Coincido con él, experimenté con extrañeza la necesidad de seguir las pistas, los caminos que la lectura del texto sugiere. Y me quedé pensando, mirando a través de las ventanillas de los teleféricos ese paisaje que habla de la vida común, de cuestiones que nos alcanzan a todos los humanos.</p>
<p>Esto, junto con la voz narrativa, son los pilares que sostienen a <em>Los teleféricos</em>, que invitan a subirse y recorrer en él, en ellos, el corto pero profundo abismo que atraviesan.</p>
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		<title>Tres libros de Poesía, tres.</title>
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		<pubDate>Mon, 17 Nov 2014 18:35:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Ferroggiaro</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Alejandro Crimi]]></category>
		<category><![CDATA[Fabricio Simeoni]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Marquinez]]></category>
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		<category><![CDATA[Poesía Rosario]]></category>
		<category><![CDATA[Sandra Rehder]]></category>

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		<description><![CDATA[Por lo general, me cuesta disfrutar de la poesía. Lo reconozco, es una dificultad personal que no necesariamente tiene que ver con el género en sí. Sucede que, si no consigo dejarme seducir por el tono, el registro de esa voz que despliegan los poemas, a las pocas páginas abandono el volumen sin terminar su... <a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/2014/11/17/tres-libros-de-poesia-tres/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Por lo general, me cuesta disfrutar de la poesía. Lo reconozco, es una dificultad personal que no necesariamente tiene que ver con el género en sí. Sucede que, si no consigo dejarme seducir por el tono, el registro de esa voz que despliegan los poemas, a las pocas páginas abandono el volumen sin terminar su lectura. No me pasa, por ejemplo, con Vallejo, con Lorca, con Martí o con las traducciones de Baudelaire y Rimbaud. Entiendo que mi incapacidad lectora está más vinculada a cierta poesía, que a falta de un nombre mejor llamaré contemporánea, que en una búsqueda que poco tiene que ver con lo estético ha pretendido y pretende apropiarse de dicho estatuto en textos en los cuales no hay más que palabras apiladas e imágenes anoréxicas. Pero, por suerte, decidido a visitar los libros de poemas –todos contemporáneos- que había ido juntando, descubrí tres que me reconciliaron con el placer de leer poesía. Se trata de <em>En contra dos</em>, de <a href="http://sandrarehder.com/web/">Sandra Rehder</a> y <a href="http://toweringly55.rssing.com/chan-24270174/all_p2.html">Alejandro Crimi</a>; <em>El resto no presenta alteraciones</em>, de <a href="http://fernandomarquinez.blogspot.com.ar/">Fernando Marquinez </a>y <em>Poemas lumbares</em>, de <a href="http://www.edicionesendanza.com.ar/autores/biografia/lisandro_gonzalez.htm">Lisandro González</a>. <span id="more-195"></span></p>
<p><em>En contra dos</em>, editado por el sello Gorbs Edicions de Barcelona, reúne en una suerte de diálogo temático las voces de dos poetas argentinos (y mendocinos) que hace más de una década residen en aquella Meca de los que partieron en lo peor de nuestra (última) crisis: Sandra Rehder y Alejandro Crimi. El prólogo nos anticipa una particularidad que el lector detecta ya antes de terminar la primera sección, Arte Poética, y es que <em>“no se trata propiamente de una obra en colaboración, sino de una sucesión de complicidades”</em> y que en esta <em>“afinidad aflora la diferencia”</em>. Diferencia que, es inevitable, obliga por esas afinidades subjetivas, a sentirse más inclinado o a gusto con una de las dos voces (miradas y registros) que instaura el libro. Si bien emociona el poema que al inicio Sandra Rehder dedica a Cesare Pavese <em>“… solo sé mirar el cielo con tus ojos, ser la nube / el campesino tendido en la hierba, tu tabaco”</em> y el ritmo de tango que respiran muchos de sus poemas, el placer y la incomodidad como lector los encontré en las composiciones de Crimi.</p>
<div id="attachment_196" class="wp-caption aligncenter" style="width: 410px"><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/11/Ale-con-cerveza.jpg"><img class="size-full wp-image-196 aligncenter" alt="Alejandro Crimi, el hombre que le dio la voz al Gato Teo." src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/11/Ale-con-cerveza.jpg" width="400" height="599" /></a><p class="wp-caption-text">Alejandro Crimi, el hombre que le dio la voz al Gato Teo.</p></div>
<p>Los poemas que vienen marcados con el felino cuño de Crimi admiten ser organizados en dos grupos bien diferenciados. Por un lado, aquellos que en su brevedad atesoran una máxima o pensamiento expresado con contundencia y, por el otro, los textos un poco más extensos que invierten, subvierten o alteran desde una mirada humorística y corrosiva, casi pirandelliana, una situación cotidiana o una reflexión de encantador nihilismo o devastador pesimismo. Ante esta división, en el primer grupo podemos resaltar esa declaración estética que sostiene: <em>“La poesía consiste / en tensar el lenguaje, / hasta que la retórica / huya despavorida.”</em> Con el segundo grupo se hace complejo pretender una selección. Estimo que es porque el sentido demanda la lectura completa de cada poema y porque cada verso está al servicio del todo. Sin embargo, y que se me disculpe la mezquindad del recorte, no resisto las ganas de compartir algunos fragmentos:<em> “La felicidad es una sensación / tan irracional como el miedo”</em> (<em>Post-amorismo</em>), “<em>Por favor, ¡cásate conmigo! / te imagino en el altar, / frente a un obispo inexpresivo, / y me tiemblan todos los sentidos / Es que no tengo la menor duda: / Eres la mujer de mi muerte.”</em> (<em>Romance del suicida</em>) y <em>“Lo único que está / más o menos claro / es la mala perfomance / que exponen los buenos / a la hora de competir”</em> (<em>Competición</em>). Como sea, los motivos de las citas solo serán comprensibles si se abordan los textos completos. No hay más que pedirlos… como el libro no se distribuye en Argentina, puedo prestar la versión en pdf.</p>
<p>El segundo de los libros fue presentado en septiembre de este año y editado por Lamásmédula: <em>El resto no presenta alteraciones</em>, de Fernando Marquinez. Si el resto no presenta alteraciones, uno se ve tentado a inferir que un conjunto sí las presenta, a condición de que otra parte quede a salvo de ellas. Pero en el poemario de Marquinez, la alteración afecta desde al lenguaje, que en su artificiosidad se vuelve una piedra deliciosa, pasando por la sintaxis desbaratada y la versificación neurótica, hasta los temas que trepanan tanto la cotidianeidad como lo escatológico, disparando un arcano para develar, un enigma que contiene la misma condición humana y la constante alteración de la que ni el resto puede salvarse. Y el resto que no presenta alteraciones tampoco puede ser lo exterior al texto, al libro de Fernando Marquinez porque, en él, la realidad ya está impugnada desde el momento en que se prefigura como descalabrado referente de los poemas.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/11/DSCN1690.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-197" alt="DSCN1690" src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/11/DSCN1690.jpg" width="1024" height="768" /></a></p>
<p>La voz de Marquinez guarda ecos, en el léxico y en la cadencia, de esa otra voz de <a href="http://www.rosarinosenred.gov.ar/cultura/poesias/fabricio-simeoni">Fabricio Simeoni</a> o, mejor dicho, de la voz que entre ambos pergeñaron para el libro <em>Cavidades de recreo</em>, ganador del <a href="http://www.rosariocultura.gob.ar/publicaciones/libros-emr/cavidades-del-recreo">premio Felipe Aldana, allá por el 2007</a>. Por eso, no es casual la dedicatoria a Fabricio, que responde tanto a la amistad y al afecto, como a la visión y el tono poético que recrea o resurge en algunos de los versos de este libro. Una mención especial, sin embargo, merece el conjunto de poemas de la sección <em>Retratos sin terminar</em> en los cuales encontramos trazados los perfiles de personajes alterados, desde Dorian Gray hasta el célebre odontólogo Barreda. Pero mis favoritos, sin dudas, son los pocos poemas narrativos donde un argumento se despliega, por ejemplo: <em>Fuera del orden</em>, <em>El cotidiano betún de sus botas</em> y <em>El desafío del dorado</em>, en el que un hombre lucha contra un dorado, ambos con anzuelos en sus lenguas, y tiran… Posiblemente, esta elección tenga que ver con mi predilección por la narración y en nada desmerece al resto de la obra que sí, toda, presenta alteraciones para descubrir.</p>
<p>Cerrando este trío selecto, este terceto en el que se vive la poesía de diferentes maneras, reservo los últimos renglones para los <em>Poemas lumbares</em> de Lisandro González, ganador del Premio Provincial de Poesía “José Pedroni” en el año 2013, y editado por Ediciones UNL en el 2014. Si Alejandro Crimi nos exponía a su mirada humorística y rebelde para empujarnos a la reflexión crítica, y Marquinez hacía estallar el lenguaje y la sintaxis en su reino alterado, González nos abraza con una poesía sencilla y precisa, descansada, en la cual el mundo que se crea reconcilia el dolor con la existencia y la mirada ingenua, pura, con la madurez de quien conoce el oscuro reverso de las cosas. Transitar estos poemas es viajar a través de una música leve, encontrar la belleza en el sentido clásico y dejarse llevar por el sosiego, por una mesura y un equilibrio que solo puede encontrarse en las voces que construyen la salvación hasta en el vacío. El mayor problema de los poemas de Lisandro González es que rechazan e invalidan todos los comentarios. Lo único que puede hacerse con ellos es leerlos, y sentirlos: <em>“Media ciudad se recuesta / en un tango / y la otra / devuelve sal / a un mar inexistente / Allí descansan.”</em></p>
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		<title>¿Literatura? para adolescentes</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Nov 2014 00:26:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Ferroggiaro</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Andrea Ferrari]]></category>
		<category><![CDATA[Christiane Zschirnt]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Sacheri]]></category>
		<category><![CDATA[literatura para adolescentes]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Méndez]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo De Santis]]></category>

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		<description><![CDATA[Llevaba un tiempo y varios libros leídos con la idea dándome vueltas, cuando hoy a la mañana, en el diario El País, encontré una nota que planteaba esto que ahora pienso que muchos, no solo padres y docentes, alguna vez nos hemos problematizado al menos un rato cada cierto tiempo. Específicamente, el rol, el valor... <a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/2014/11/02/literatura-para-adolescentes/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Llevaba un tiempo y varios libros leídos con la idea dándome vueltas, cuando hoy a la mañana, en el diario <a href="http://elpais.es">El País</a>, encontré una nota que planteaba esto que ahora pienso que muchos, no solo padres y docentes, alguna vez nos hemos problematizado al menos un rato cada cierto tiempo. Específicamente, el rol, el valor y la supuesta importancia que tienen las novelas y cuentos que se escriben para los adolescentes. El <a href="http://elpais.com/elpais/2014/10/31/icon/1414753778_514304.html">artículo, firmado por Miqui Otero</a>, presenta dos posturas antagónicas que expresan los extremos de la discusión. Sintéticamente, una, la de <a href="http://www.neilgaiman.com/">Neil Gaiman</a>, que sostiene que no existen libros malos y que todo aporta en la formación de los lectores, y la otra, con <a href="http://tim-parks.com/">Tim Parks</a> de vocero, que reprueba a los libros producto y propone que la formación lectora comience con <em>Romeo y Julieta</em>. De cualquier forma, la nota de El País se concentra en las lecturas globalizadas, en las sagas y novelas que son best sellers y que circulan a lo largo y a lo ancho del planeta. <span id="more-189"></span></p>
<p>Historias que saltan del libro al cine, que tienen su mancha voraz en las librerías y son reseñadas y debatidas en los medios como parte del marketing que vincula y participa de las ganancias a todos los socios de la cadena. Un esquema idéntico al que estructura las ventas masivas de los libros para el público adulto (desde las sombras de Grey hasta el boom de Da Vinci y su código, pasando por los grandes éxitos de otras décadas: Robin Cook, Sidney Sheldon, Wilbur Smith, entre tantos otros). En definitiva, nada nuevo, o lo mismo repetido con igual éxito.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/11/lectura.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-190 aligncenter" alt="lectura" src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/11/lectura.jpg" width="309" height="163" /></a></p>
<p>Sin embargo, en una escala menor pero sin dudas redituable, proliferan los libros que las editoriales argentinas (aunque sean sucursales de multinacionales) publican para atender la demanda del público adolescente. Como si fuera necesario generar un producto especial, a medida, para ingresar y disfrutar de la práctica de la lectura. Por lógica, la escuela funciona como una puerta de acceso, como una útil vidriera para esos libros y los docentes de lengua y literatura, como encubiertos publicistas de este tipo de ediciones. En nuestro país, el nicho en cuestión se encuentra generosamente cubierto y atendido con celo por un equipo de promotores que envía mails y visita con asiduidad los establecimientos educativos. También, las grandes editoriales regalan un par de ejemplares de las “novedades” y acercan guías y ejercitación para trabajar los textos en el aula. En otras palabras, les evitan a los profesores una tarea que deberían encarar ellos, solos o en grupo, y contemplando los intereses y potencialidades de cada uno de sus cursos.<br />
Es decir, hay un mercado y la oferta es amplia, pero la discusión sobre la calidad de cada una de las obras es un asunto que se posterga. Indefinidamente, tal vez porque se lo juzga superfluo, innecesario. Algunos de los autores de estos libros para adolescentes ingresan al rubro con un prestigio adquirido previamente (Pablo De Santis, Eduardo Sacheri) y otros son las estrellas premiadas del “género”, escritores que se dedican exclusivamente a “producir” para los jóvenes… y a ellos les gusta lo que escriben y cómo lo hacen (Andrea Ferrari, Mario Méndez). En uno y otro caso, por lo general, los libros abordan problemáticas que, a través de la lectura, pueden ser útiles para facilitar el diálogo en el aula o bien para que se establezcan relaciones entre el texto ficcional y la cotidianeidad de los adolescentes. Pero, salvo excepciones muy esporádicas, en ellos se destacan las fórmulas, el lenguaje sencillo (infantilizado o exageradamente “joven y cool”), el maniqueísmo y la construcción de mundos ingenuos donde la redención de los malos llega, indefectiblemente, en las páginas finales. Todo se ordena, todo cierra y el después del punto final será gratificante y esperanzador. Deduzco que los autores parten de una construcción que imagina al adolescente lector como un sujeto acrítico y perezoso, que precisa de lo familiar y próximo para generar cierta empatía con lo que lee y que, además, necesita del falso consuelo de saber que otros ya han pasado o padecido las dificultades o complicaciones que él está atravesando.</p>
<p>En cuanto a los personajes principales, casi siempre, se encuentran signados por la crisis, sea por la pérdida de la familia o de un ser querido (o también enfermedades graves entre sus afectos), o bien porque soportan alguna forma de discriminación, o porque sufren un malestar característico de la edad adolescente (anorexia, incomunicación, adicciones). La ayuda siempre proviene de las personas menos esperadas y, gracias a ellos, y a su fuerza de voluntad, el personaje puede superar la dificultad que atraviesa. La fórmula del <em>happy end</em> libera a los jóvenes y los entrena para seguir leyendo textos que “cierran” brindando esa sensación de paz y tranquilidad tan sedante y conveniente.</p>
<p>Aclaro que no me aventuré con la totalidad de lo que figura en los catálogos de todas las editoriales del sector (sería nocivo), pero sí conté recién veintitrés libros que recuerdo haber leído con lo cual, entiendo, el corpus me autoriza a enunciar estas reflexiones.</p>
<p>Personalmente, me parece positivo que los adolescentes lean. Ojalá a los clásicos, aunque si son las contratapas de los DVD o los prospectos de los remedios, considero que ya han dado un primer paso. Y si se trata de libros, aunque sean los escritos para ellos, bastante se ha avanzado. Claro que faltaría el pasaje, el salto de ese producto a la literatura, a esos textos que no ofrecen soluciones sino enigmas, que experimentan y desafían, que convierten al lector de un sujeto pasivo a un actor que da vida y vive con intensidad una ficción o un poema.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/11/libroooo.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-191" alt="libroooo" src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/11/libroooo.jpg" width="178" height="283" /></a></p>
<p>En el prólogo de<a href="http://thinkandstart.com/2013/resena-del-libro-libros-todo-lo-que-hay-que-leer-de-christiane-zschirnt/"><em> Libros. Todo lo que hay que leer</em></a>, Christiane Zschirnt sostiene que no se puede obligar a nadie a participar del diálogo de la civilización, que cualquiera puede negarse a visitar las mejores obras de una cultura. Estoy de acuerdo, pero pienso que esa negativa debe ser el resultado de una elección y no de la ignorancia, de que la persona no haya conocido o carecido de los medios para acceder a esas “mejores obras de una cultura”. Responsabilidad, sin dudas, que recae, además de en cada uno de los sujetos, en los padres, hombres y mujeres de la cultura y profesores.</p>
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		<title>Cronopios en el cine</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Oct 2014 15:36:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Ferroggiaro</dc:creator>
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		<category><![CDATA[película Historiaa de cronopios y famas]]></category>

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		<description><![CDATA[Cualquier trasposición fílmica que parta o se inspire en un texto literario consagrado, enfrenta la enorme dificultad, el desafío de poder representar en imágenes todo  el esplendor y el universo que inventa la palabra literaria. Si, además, ese texto de origen, sea una novela o un cuento o una serie de ellos, inaugura un mundo... <a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/2014/10/26/cronopios-en-el-cine/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Cualquier trasposición fílmica que parta o se inspire en un texto literario consagrado, enfrenta la enorme dificultad, el desafío de poder representar en imágenes todo  el esplendor y el universo que inventa la palabra literaria. Si, además, ese texto de origen, sea una novela o un cuento o una serie de ellos, inaugura un mundo a partir de una mirada, de una perspectiva novedosa, que desde el humor hace estallar las convenciones, lo predecible, para trasladarnos a una (i)lógica fantástica, surrealista o absurda, que introduce al lector en esa magia cotidiana de la que hablaba Breton, la empresa cinematográfica se convierte casi en un imposible, en una aventura digna de un cronopio.<span id="more-182"></span></p>
<p><a href="http://www.cinenacional.com/node/55687/casting#sinopsis">Julio Ludueña</a> debía saberlo cuando se propuso hacer una <a href="http://www.cinenacional.com/pelicula/historias-de-cronopios-y-de-famas">película</a> sobre<em> Historias de cronopios y famas</em>, libro entrañable y emblemático de Julio Cortázar, publicado originalmente en 1962. El resultado de seis años de trabajo de diez artistas a cargo de los dibujos y de un equipo de animadores conducidos por Ludueña, pudo verse en Buenos Aires, a finales de agosto, en coincidencia con el centenario del nacimiento de Cortázar y, en Rosario, en una única función, el pasado jueves 23 de octubre, en el cine público <a href="http://www.elcairocinepublico.gob.ar/">El Cairo</a>.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/10/hdcydfamas_afiche.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-184 aligncenter" alt="hdcydfamas_afiche" src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/10/hdcydfamas_afiche.jpg" width="220" height="309" /></a></p>
<p>Del libro se ha hablado y escrito mucho, muchísimo, y tanto de algunos de los 64 relatos breves en particular, como de la sección final, aquella que “sistematiza” y describe el pensamiento, las conductas y creencias de esos tres tipos de seres clasificados por Cortázar: los cronopios, los famas y los pardos esperanzas. De esa división tripartita, los más beneficiados han sido los poéticos, alegres y despreocupados cronopios, seres verdaderamente marginales y asépticos políticamente, que con su ingenuidad y pureza consiguen estrangular lo acartonado, las normas y la rutina. A los famas les cabe el despreciable lugar del conservadurismo y la reproducción de un orden burgués basado en el egoísmo y la utilidad. El primero de los 10 cortos animados del filme comienza presentándonos a estos sujetos viles, a partir del texto “Fama y eucalipto”, acompañado de una hermosa y escalofriante canción compuesta por Ezequiel Ludueña. Ya este inicio demanda del espectador un pacto, la aceptación de que se apresta a contemplar un filme que escapa, al igual que el libro, a las convenciones del realismo.</p>
<p>La libertad creativa, los diferencia entre los lenguajes de la literatura, del dibujo y de la animación, además del enfoque y la interpretación, junto a los recursos técnicos con que cada dibujante y los animadores convierten en imágenes y sonidos a la historia, producen relatos nuevos, diferentes, que guardan una relación no siempre respetuosa del original y de la intención que puede suponerse que tuvo Cortázar. El que evidencia de modo más concreto esta separación entre el posible espíritu del relato que lo inspira y el relato animado, es el realizado por Daniel Santoro a partir de “Comercio”. En él, la ideología política y el proyecto estético de Santoro asocian la iconografía peronista a los cronopios (los cronopios son los descamisados y viajan repartiendo mangueras a los niños en un avión Pulqui) mientras que ubican en el lugar de los famas a las caricaturas de Borges, Silvina Ocampo y una víbora con la cabeza del Tío Sam.</p>
<div id="attachment_185" class="wp-caption aligncenter" style="width: 201px"><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/10/descas.jpg"><img class="size-full wp-image-185" alt="Ceci n´est pas &quot;un cronopio&quot;. " src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/10/descas.jpg" width="191" height="264" /></a><p class="wp-caption-text">Ceci n´est pas &#8220;un cronopio&#8221;.</p></div>
<p>Los textos de <em>Historias de cronopios y famas</em> que se recrean en la película son, además de los dos mencionados: “Lo particular y lo universal” (que en el personaje de la cronopia hace un culto a la inocencia de estos seres), “Pequeña historia tendiente a…” (visualmente exquisito, aunque sobrecargado y alienante), “Inconvenientes en los servicios públicos” (impactante), “Las líneas de la mano”, “Propiedades de un sillón” (definitivamente, mi favorito y el que considero más logrado), “Conservación de los recuerdos”, “La cucharada estrecha” y “Tema para un tapiz” (con dibujos de una belleza desoladora).</p>
<p>Desde la butaca, en el cómodo lugar del espectador que ha leído el libro, de corrido y también salteado, lo ideal es entregarse al disfrute, dejarse llevar por una propuesta diferente sobre los modos de acceder al libro. Es decir, y cumpliendo con el manifiesto que abre el <em>Manual de instrucciones</em> de <em>Historias</em>&#8230;, llevar adelante, desde otro lugar <em>“La tarea de ablandar el ladrillo todos los días… de abrirse paso en la masa pegajosa que se proclama mundo… de negar todo lo que el hábito lame hasta darle suavidad satisfactoria…”</em></p>
<p>De cualquier modo, es encomiable contar con esta película, con estos cortos en los que puede encontrarse, desde múltiples lecturas, otras formas de abordar y representar los textos de Cortázar. Y, también, disfrutar de verla rodeado de cronopios, a sala llena, con cronopias y cronopios alrededor y jugando a descubrir quiénes son los famas: los pocos que se escapan del cine cuando no pueden respetar y disfrutar de cómo otros artistas y animadores leyeron e interpretaron algunos relatos de Historias de cronopios y famas. O quizá tenían cosas más importantes que hacer, vaya uno a saber, no es cosa de andar juzgando.</p>
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		<title>Ucronía: qué hubiera pasado si&#8230;</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Oct 2014 08:35:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Ferroggiaro</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Daniel Del Percio]]></category>
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		<description><![CDATA[Del 1 al 3 de octubre, en la ciudad de Buenos Aires, se realizó el XXX Congreso Internacional de Lengua y Literatura Italianas de ADILLI, bajo la consigna Lo fantástico en las letras italianas. El evento contó con la participación de investigadores, docentes y estudiantes del país y del extranjero, y también con la presencia... <a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/2014/10/06/ucronia-que-hubiera-pasado-si/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Del 1 al 3 de octubre, en la ciudad de Buenos Aires, se realizó el <strong><a href="http://www.fundaciontecsal.org/cms/cursos-y-actividades/unidades/xxx-congreso-de-lengua-y-literatura-italianas-de-adilli-asociacion-de-docentes-e-investigadores-de-lengua-y-literatura-italianaslo-fantastico-en-las-letras-italianas/">XXX Congreso Internacional de Lengua y Literatura Italianas</a> de ADILLI</strong>, bajo la consigna <em>Lo fantástico en las letras italianas</em>. El evento contó con la participación de investigadores, docentes y estudiantes del país y del extranjero, y también con la presencia de figuras como <a href="http://www.lanacion.com.ar/1732022-remo-ceserani-lo-inexplicable-es-parte-del-juego-en-el-genero-fantastico">Remo Ceserani</a>, autor de un formidable estudio sobre el género o<em> modo</em> fantástico, titulado <em>Lo fantástico</em>, en el cual, entre otras cuestiones y análisis retóricos, se amplía este concepto un poco más allá de la formulación canónica de Tzvetan Todorov en su <em>Introducción a la literatura fantástica</em>.<span id="more-176"></span></p>
<p>De las ponencias y conferencias a las que tuve el gusto de asistir, quisiera comentar brevemente, a partir de las notas que tomé, la realizada por Daniel Del Percio, docente e investigador de las universidades de Palermo, el Salvador y la Católica Argentina, titulada <em>“Fósiles del presente: una historia contrafáctica del fascismo en Dea del caos, de Giampietro Stocco”</em>. Vale aclarar que la misma no ha sido publicada todavía y que cualquier confusión o error debe ser considerado como un dislate de mis anotaciones o de mi imaginación. Acepto de forma absoluta esa responsabilidad.</p>
<p><em>“Fósiles del presente…”</em> comienza destacando la capacidad de la literatura como instrumento de análisis de la historia y la política, y separa los conceptos de <em>utopía</em> y de <em>ucronía</em>, marcando que, mientras el primero apunta a un lugar ideal en espacio y tiempo, la ucronía postula un presente que puede ser diferente al que es a partir de la alteración de un –y solo uno, según es ley entre los escritores ucronistas- acontecimiento del pasado, es decir, de la concreción de un hecho que pudo ocurrir pero no sucedió. También, el trabajo señala la diferencia entre la <em>novela histórica</em>, que a partir de hechos documentados de la historia, crea uno o varios personajes que “viven” dichos hechos y permiten al lector acercarse a las condiciones de un momento histórico; y la <em>historia ficcional</em>, o <em>novela ucrónica</em>, en las cuales la citada modificación de un acontecimiento nos enfrenta al devenir de una historia contrafáctica.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/10/ucronía.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-177 aligncenter" alt="ucronía" src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/10/ucronía.jpg" width="275" height="183" /></a></p>
<p>Entre los textos que Del Percio registra en clave de ucronías, encontramos <em>El hombre en el castillo</em>, de Philip K. Dick, <em>Complot contra América</em> de Philip Roth y el cuento de ciencia ficción de Ray Bradbury, <em>“El sonido del trueno”</em>. Sin embargo, su ponencia se centra en dos novelas de Stocco: <em>Nero italiano</em>, ambientada en 1976 con la alteración de dos sucesos del pasado –en lugar de uno-: que Italia no participó de la II Guerra Mundial y que Hitler murió en el atentado que le realizaron en 1944; y <em>Dea del caos</em>, continuación de <em>Nero italiano</em>, en la cual los hechos indicados dan pie a una conspiración global para dominar el mundo por parte de una fuerza política que combina lo peor de los totalitarismos y del fundamentalismo.</p>
<div id="attachment_178" class="wp-caption aligncenter" style="width: 260px"><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/10/giampietro-stocco.jpg"><img class="size-full wp-image-178 aligncenter" alt="Giampietro Stocco, autor de Nero italiano y Dea del caos." src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/10/giampietro-stocco.jpg" width="250" height="188" /></a><p class="wp-caption-text">Giampietro Stocco, autor de Nero italiano y Dea del caos.</p></div>
<p>La lógica de la ucronía, entonces, se alza como un mecanismo de creación ficcional y una matriz que permite la formulación de múltiples <em>incipit</em> desde los cuales impulsar los relatos, permitiéndonos disponer de una maquinaria inagotable de argumentos para pensar o escribir un presente distinto, muchas veces, más espantoso que este que habitamos. El peso de los hechos, de los acontecimientos claves y de otros, en apariencia secundarios o intrascendentes, devienen en la construcción de relatos en los que se desencadena todo lo que no ocurrió y podría haber ocurrido si… Desde la victoria del Eje en lugar de la de los Aliados, durante la II Guerra Mundial, o bien la neutralidad de uno de los actores de aquella contienda. Pero esa misma operación especulativa puede ser extendida a otras coyunturas y latitudes y, por ejemplo, aquí, arriesgar qué hubiera sucedido si los ingleses vencían en sus invasiones, a comienzos del siglo XIX, o bien, si en lugar de Roca, Alsina hubiera sido presidente. En esa línea trabajó Rosendo Fraga en su libro <em>¿Qué hubiera pasado si…?</em> que, bajo el rigor de la disciplina histórica y <a href="http://www.lanacion.com.ar/1072283-la-argentina-de-ensuenos">“el análisis y perspectivas fundadas en hechos”</a>, no hizo más que fantasear con otras Argentinas posibles. Ficción contrafáctica, literatura escondida bajo la máscara circunspecta de la Historia.</p>
<p>Traspolando esto a nuestros días, pienso que la realidad se construye en la tensión de múltiples relatos que niegan hechos que ocurrieron o los interpretan desde perspectivas que, a veces, parecen delirantes o descabelladas, cuando no tendenciosas e intencionadas. Así, aunque no se lo quiera aceptar, todo enunciado sobre el presente no deja de ser un juego de lenguaje, un ejercicio retórico que tiene o no la fuerza de persuadir, de encolumnar voluntades detrás de una u otra de las tantas “versiones de la realidad” posibles. Con o sin los hechos, aceptándolos o dándoles la espalda, es el lenguaje y nada más el que construye los modos de ver el presente. La literatura ucrónica sería el caso extremo que acepta su absoluta ficcionalidad, el periodismo y los discursos políticos, la literatura disfrazada de realidad.</p>
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		<title>Rosario se llena de poesía</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Sep 2014 18:36:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Ferroggiaro</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Para desalentar la eterna pica que existe entre narradores y poetas –que solo resuelven o padecen en grado extremo aquellos que atesoran en su interior y en su escritura ambas facetas- tenemos que reconocer que, en Rosario, son estos últimos, los poetas, quienes han logrado dar continuidad y trascendencia a un Festival que es emblemático... <a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/2014/09/20/rosario-se-llena-de-poesia/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Para desalentar la eterna pica que existe entre narradores y poetas –que solo resuelven o padecen en grado extremo aquellos que atesoran en su interior y en su escritura ambas facetas- tenemos que reconocer que, en Rosario, son estos últimos, los poetas, quienes han logrado dar continuidad y trascendencia a un Festival que es emblemático en nuestra ciudad y en la región: el <a href="https://www.facebook.com/festivaldepoesiarosario"><strong>Festival Internacional de Poesía Rosario</strong></a>, que llega, en 2014, a su vigésimo segunda edición.<span id="more-170"></span></p>
<p>Así, del 25 al 27 de septiembre, Rosario se inundará de poetas y de poesía para celebrar el lenguaje, la expresión y la creatividad. Una excelente oportunidad para festejar las palabras y vivir tres días intensos y diferentes. Compartimos, a continuación, el <strong>programa</strong>:<br />
<strong>Jueves 25</strong><br />
<strong>Teatro de la Plataforma Lavardén</strong><br />
Homenaje a Juan José Saer<br />
19.00 - Conferencia inaugural. “La fábrica de Juan José Saer. Los inéditos, los poemas, la obra”, por María Teresa Gramuglio<br />
19.30 - Mesa redonda. “La angustia de las influencias. Escribir con Saer/ Escribir contra Saer”. Con Francisco Bitar, Fabián Casas y Jorge Isaías<br />
20.30 - Lectura de poemas de Juan José Saer, por Marilyn Contardi<br />
21.00 - Concierto fluvial, por Jorge Fandermole<br />
24.00 - Bienvenida Casandra<br />
Lecturas trasnoche<br />
Ivana Simeoni (Rosario), Andrea Ocampo (Rosario), Marcelo Scalona (Rosario), Tomás Fadel (Mendoza), Charly Gradin (Buenos Aires), Julio Balcázar (Colombia), Jeymer Gamboa (Costa Rica), ná Khar Elliff-ce (Buenos Aires), Glaem Parls (República Dominicana)</p>
<div id="attachment_171" class="wp-caption aligncenter" style="width: 309px"><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/09/aocampo.jpg"><img class="size-full wp-image-171" alt="Andrea Ocampo (poeta rosarina)" src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/09/aocampo.jpg" width="299" height="168" /></a><p class="wp-caption-text">Andrea Ocampo (poeta rosarina)</p></div>
<p><strong>Viernes 26</strong><br />
CC Roberto Fontanarrosa<br />
16.00 - Feria de editoriales independientes<br />
Lecturas<br />
17.00 - Fabián Casas (Buenos Aires), Osvaldo Aguirre (Rosario), Christian Vera (Bolivia), ná Khar Elliff-ce (Buenos Aires)<br />
18.00 - Poetas x km2. Fidel Maguna (Rosario), Ivana Simeoni (Rosario), Tomás Fadel (Mendoza)<br />
18.30 - María Lanese (Rosario), Mónica Sifrim (Buenos Aires), Eugenia Cabral (Córdoba), Jorge Isaías (Rosario)<br />
19. 30 - Presentación de la antología 1.000 millones. Poesía en lengua española del siglo XXI (emr, Espacio Santafesino, CCPE). Con la participación de Julio Balcázar (Colombia), Martín Batallés (Uruguay), Francisco Bitar (Santa Fe, Argentina), Kevin Castro (Perú), Pablo Fidalgo Lareo (España), Jeymer Gamboa (Costa Rica), Luis Eduardo García (México), Charly Gradin (Buenos Aires, Argentina), Christian Kent (Paraguay), Glaem Parls (República Dominicana), Pamela Romano (Bolivia) y Caterina Scicchitano (Mar del Plata, Argentina)<br />
21.30 - Teatro Príncipe de Asturias / Centro cultural Parque de España<br />
Ethel Koffman + Orquesta de cámara municipal: Todo Beatles<br />
24.00 - Bienvenida Casandra<br />
Lecturas trasnoche<br />
Francisco Bitar (Santa Fe), Marina Mariasch (Buenos Aires), Mario Arteca (La Plata), Kevin Castro (Perú), Christian Vera (Bolivia), Patricia Sada (Sierra de la Ventana), Fidel Maguna (Rosario), Pedro Mairal (Buenos Aires), Martín Batallés (Uruguay)<br />
<strong></strong></p>
<div id="attachment_172" class="wp-caption aligncenter" style="width: 214px"><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/09/isimeoni.jpg"><img class="size-full wp-image-172" alt="Ivana Simeoni (Rosario)" src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/09/isimeoni.jpg" width="204" height="247" /></a><p class="wp-caption-text">Ivana Simeoni (Rosario)</p></div>
<p><strong>Sábado 27</strong><br />
CC Roberto Fontanarrosa<br />
16.00 - Feria de editoriales independientes<br />
Lecturas<br />
17.00 - Marcelo Scalona (Rosario), Vicky Lovell (Rosario), Mario Ortiz (Bahía Blanca), Pedro Mairal (Buenos Aires)<br />
18.00 - Luis Fernando Afanador (Colombia), Malena Cirasa (Rosario), Rubén Echagüe (Rosario), Ravi Shankar (India-EEUU)<br />
19.00 - Andrea Ocampo (Rosario), Patricia Sada (Sierra de la Ventana), Marina Mariasch (Buenos Aires), Mario Arteca (Bahía Blanca), Timo Berger (Alemania)<br />
20.00 - Elvio Gandolfo (Rosario), Marilyn Contardi (Santa Fe), Carlos López Degregori (Perú), María Teresa Andruetto (Córdoba)<br />
21.30 - Túnel 4 / Centro cultural Parque de España<br />
Fernando de la Riestra + grupo: La alarma y otros poemas contemporáneos<br />
Teatro de Plataforma Lavardén<br />
Acorazado Potemkin: Remolino<br />
24.00 - Bienvenida Casandra<br />
Lecturas trasnoche<br />
Osvaldo Aguirre (Rosario), Pablo Fidalgo Lareo (España), Caterina Scicchitano (Mar del Plata), Christian Kent (Paraguay), Pamela Romano (Bolivia), Timo Berger (Alemania), Fabián Casas (Buenos Aires), Mario Ortiz (Bahía Blanca), Luis Eduardo García (México)</p>
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		<title>Novelas de la espera</title>
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		<pubDate>Sun, 14 Sep 2014 18:08:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Ferroggiaro</dc:creator>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Es en estas épocas, cuando ciertos relatos sobre la realidad se tornan cada vez más apocalípticos, que recuerdo las grandes obras que ponen el foco en la espera. No todas, algunas que plasman esa actitud tan común en nosotros, los “ciudadanos”, que parecemos estancados aguardando que lleguen las catástrofes que predicen los augures de la fatalidad. Sea los que ponen en su eje en el default, en la crisis económica y/o educativa o en la inseguridad. Cualquiera, y advierto que tampoco simpatizo con los fanáticos del optimismo.<span id="more-165"></span></p>
<p>Esperar es, de por sí, lo contrario al heroísmo. Entonces, mientras que el héroe interviene, actúa, transforma su realidad, los personajes que esperan son juguetes del destino, como los personajes trágicos, con la diferencia que, a los primeros, no son los dioses quienes los han condenado de antemano y que, los últimos, resisten las determinaciones divinas y luchan aunque sus intentos acaben, irremediablemente, en derrotas.</p>
<div id="attachment_166" class="wp-caption aligncenter" style="width: 275px"><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/09/edipo.jpg"><img class="size-full wp-image-166" alt="Edipo, lucha y pierde contra el destino. Pero lucha, no espera." src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/09/edipo.jpg" width="265" height="190" /></a><p class="wp-caption-text">Edipo, lucha y pierde contra el destino. Pero lucha, no espera.</p></div>
<p>Los que esperan, los <em>esperadores</em>, pasivos y mustios, no pulsean contra el destino, ni oponen resistencia; cultivan la paciencia en la cruda repetición de las rutinas, o toman los desvíos que se ofrecen para nunca arriesgarse a buscar o luchar por su destino. No me atrevo a decir que sea ésta una definición, pero puede servir como borrador de ella, para que acordemos sobre qué y quiénes estamos hablando.</p>
<p>El <em>esperador</em> se confunde con el cobarde pero su cobardía es diferente: el cobarde huye, corre en la dirección contraria de los acontecimientos, mientras que el <em>esperador</em> permanece, se queda a aguardar que lleguen los hechos, lo que se espera, pero lo que se espera no es nunca lo que llega. En la literatura, seguro, en la vida, que se expidan los<em> vidólogos</em>.</p>
<p>Propongo que recorramos dos novelas, para no abusar de Godot que ya desde el título sabemos que se lo espera, ni del hombre que está solo, de Scalabrini, que en su caso, espera. Primero, abramos la obra magna de <a href="http://www.lecturalia.com/autor/5068/dino-buzzati">Dino Buzzati</a>, <em>El desierto de los tártaros</em>, publicada en 1940. El argumento presenta a Giovanni Drogo, un joven teniente recién egresado de la escuela militar, que es enviado a la fortaleza Bastiani, un puesto de frontera que defiende el límite del país con el desierto de los tártaros. Una vez allí, Giovanni se entera de que aquel lugar, poco querido por sus camaradas, no es el mejor sitio para alcanzar su sueño de convertirse en héroe. Sin embargo, se queda. Intenta irse, un par de veces, pero acaba dejándose arrastrar por la costumbre y continúa en la fortaleza Bastiani, esperando que llegue la oportunidad de sacudirse la pereza, la inacción, la estéril nada. El tiempo parece no trascurrir, pero como el goteo de una canilla, pasa. Inexorable. Y aquello que Giovanni Drogo desea termina por prefigurarse, por insinuarse, pero no del modo que lo configuraba el anhelo. <em>El desierto…</em> parece hablarnos, en parte o también, de las esperas inútiles, de que los tiempos de las cosas no son los de nuestra voluntad y de que el deseo necesita de algo más para concretarse. Y es, sin dudas, una novela sobre la frustración.</p>
<div id="attachment_167" class="wp-caption aligncenter" style="width: 313px"><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/09/tártaros.jpg"><img class="size-full wp-image-167 aligncenter" alt="Imagen de la película &quot;El desierto de los tártaros&quot;. Aquí, la fortaleza Bastiani." src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/09/tártaros.jpg" width="303" height="166" /></a><p class="wp-caption-text">Imagen de la película &#8220;El desierto de los tártaros&#8221;. Aquí, la fortaleza Bastiani.</p></div>
<p>También a la frustración remite<em> Zama</em> (1956), de <a href="http://www.lamaquinadeltiempo.com/algode/dibenede.htm">Antonio di Benedetto</a>, texto muy elogiado y recomendado, pero aparentemente con muy pocos lectores hoy en día. En el prólogo que la acompaña, Juan José Saer la define como: “una novela de la espera y de la soledad”. Los acontecimientos narrados suceden a finales del siglo XVIII, en Asunción del Paraguay, donde el español Don Diego de Zama espera conseguir, durante diez años, una colocación más importante en Buenos Aires, sus pagas atrasadas, las cartas de su esposa, o también, regresar a su madre patria y reencontrarse con su familia. Su espera, que depende siempre de los secretos y remotos mecanismos de la Corona, provoca en el personaje una constante sensación de angustia, de desesperación que pone en riesgo y en crisis sus valores y su identidad. Empujado por la soledad, la desgracias y a veces la miseria, cae en la lujuria, en la ira, en la crueldad, en la locura, perdiéndose, él y sus principios, para hundirse cada vez con más certeza en la inutilidad de su espera. “Todos, casi todos, somos pequeños hechos. Elaboramos presente menudo y, en consecuencia, pasado aborrecible”, dictamina Don Diego de Zama mientras recuerda su debacle. Un prodigio de lenguaje, una joya del mejor español es <em>Zama</em>, novela del anti-aprendizaje, en la que los lectores comprobamos cuán mala escuela es la espera.</p>
<p>Tal vez, de estas dos obras, la conclusión sea una sola. Y frustrante, para los que se acostumbran a esperar que la vida le resuelva sus dilemas. La espera conduce a la derrota y a la patética culpa de descubrir que no se ha hecho nada para intentar construir el destino, que el destino se hace ante el gesto herido del <em>esperador</em> que mira sus manos vacías y se pregunta por lo que debió hacer, y no hizo, cuando esperaba. Y mientras, nosotros, seguimos esperando: que pase el invierno, o que lleguen las catástrofes, o las Fiestas, y un nuevo fin de año. Esperamos, que no es actuar: la acción es el signo del héroe.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Cesare Pavese, un homenaje</title>
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		<pubDate>Fri, 05 Sep 2014 19:27:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Ferroggiaro</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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		<category><![CDATA[escritores italianos]]></category>
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		<description><![CDATA[Cesare Pavese (1908 – 1950), docente, intelectual, crítico, traductor de Joyce y Melville y escritor, fue –y es- una de las figuras más representativas del periodo de renovación y resurgimiento de las letras italianas. Su obra explora el territorio de la poesía (“Trabajar cansa”, “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”), de la ensayística, de... <a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/2014/09/05/cesare-pavese-un-homenaje/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.poeticas.com.ar/Directorio/Poetas_miembros/Cesare_Pavese.html">Cesare Pavese</a> (1908 – 1950), docente, intelectual, crítico, traductor de Joyce y Melville y escritor, fue –y es- una de las figuras más representativas del periodo de renovación y resurgimiento de las letras italianas. Su obra explora el territorio de la poesía (“Trabajar cansa”, “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos”), de la ensayística, de la novela y en el difícil de clasificar <em>Diálogos con Leuco</em> (“la cosa menos infeliz que he escrito”, según su autor), un compendio de brillantes conversaciones entre personajes (o nombres) del mito, de la leyenda y del arte.<span id="more-158"></span><br />
Al referirse a su poética, Pavese la definía como “la ambición de fundir en unidad las dos aspiraciones que combaten desde el principio: mirada abierta a la realidad inmediata, cotidiana, rugosa, y recato profesional, artesano, humanista, es decir, de la cultura entendida como oficio”. Humanismo que se encarna en el afán contemplativo, en el gusto por lo intelectual, en el rescate de un mundo cerrado y simbólico: el mundo del mito, de la poesía.<br />
A partir de su primera obra, el libro de poemas <em>Lavorare stanca</em> (“Trabajar cansa”), Pavese reconoce haber encontrado “la imagen, la sustancia de su escritura” por lo que toda su obra será, vista en perspectiva y como completud, una unidad de temas, de intereses vitales, “la obstinación monótona de quien tiene la certeza de haber tocado el primer día el mundo verdadero, el mundo eterno, y no puede hacer otra cosa sino dar vueltas a ese monolito y desprenderle pedazos y trabajarlos y estudiarlos bajo todas las luces posibles”. El “monolito” a partir el cual Pavese construyó una obra compleja, variada y profunda, podría enunciarse como la aspiración “de llegar a la verdadera naturaleza de las cosas, de ver las cosas con ojos vírgenes, de llegar al <em>ultimate grip of reality</em> que solo es digno de ser conocido”. Para encontrar dicha verdad, los narradores, las voces que surgen en su escritura, emprenderán un viaje al pasado, al pasado individual que, a partir de la memoria y el recuerdo, se reactiva en el presente de los relatos para marcar el contraste entre la infancia personal y ese “ahora” sin esperanzas, gris, fatídico.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/09/pavese1.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-160 aligncenter" alt="pavese1" src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/09/pavese1.jpg" width="258" height="195" /></a></p>
<p>Sin embargo, la recuperación del pasado a través del recuerdo no es la última estación del viaje. Al contrario, dicha operación esconde un retroceso mayor, imposible: la vuelta al pasado ancestral del hombre, a los orígenes, a los tiempos remotos en que la civilización no había escindido al ser humano del territorio de la naturaleza. Es el retorno a lo salvaje, a lo primitivo donde el hombre se desprende de las inhibiciones sexuales y sociales para “vivir una relación unitaria de libertad con toda la realidad”. De este modo, la naturaleza será el único espacio donde es posible rescatar y percibir la verdad, lo real, en lo que es imperecedero y “eterno”: la luna, las colinas, los fuegos, las viñas, el bosque, el cielo, el henal. Todo converge así hacia el espacio del mito que funde, en el margen del tiempo, la verdad de la naturaleza y el sentido del mundo. Por otra parte, la ciudad, el espacio urbano (Turín, Milán) devendrá en un ámbito de corrupción que, opuesto al campo, al entorno rural, será sede del vicio, del cansancio, de la náusea de todo y de la degeneración del hombre, de su pérdida absoluta.</p>
<p>Para críticos y lectores, es en la novela <em>La luna y las fogatas</em> (<em>La luna e i falò</em>) donde convergen y se mixturan todos los elementos ideológicos, estéticos y existenciales de Pavese para alcanzar la nota más alta: un ensamble de cuadros líricos y autónomos en los que el simbolismo anula cualquier pretensión de realidad, extraviándonos “en la selva de sus símbolos”. La novela aborda la historia de un huérfano que, “en la mitad del camino de la vida”, regresa a su tierra después de “haberse hecho la América”, de hacer fortuna en Estados Unidos, para reencontrarse con el pueblo, con el ayer, con su infancia o, como sostiene <a href="http://www.lecturalia.com/autor/1535/italo-calvino">Italo Calvino</a>, a buscar la explicación de “por qué un pueblo es un pueblo, el secreto que une lugares, nombres y generaciones”. Así, mientras el narrador dialoga con un antiguo compañero de la niñez que jamás ha dejado el pueblo, el carpintero marxista Nuto, reconstruye y recupera los símbolos de su pasado, los actualiza en un paisaje rural que se mantiene intacto, estancado, inmóvil. Como si el tiempo no existiera como devenir sino como repetición, o como una entidad inocua. Después de intentar auxiliar a un niño, Cinto, para que pueda escapar de los condicionamientos de su situación, después de conversar sobre los muertos de la guerra (fascistas y partisanos) que continúan apareciendo en el río, en el valle y después de comprobar que la única verdad es la sucesión de las lunas, las estaciones y la purificación del fuego, el narrador comprende que en la madurez, aunque se vuelva al pueblo, a los orígenes, la vida simple, mítica y poética del niño es un pasado irrecuperable.</p>
<p style="text-align: center"><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/09/pavese2.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-159" alt="pavese2" src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/09/pavese2.jpg" width="275" height="184" /></a></p>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: left">No es casual, entonces, que el epígrafe de <em>La luna y las fogatas</em> nos anuncie en la primera página: <em>Ripeness is all</em> (“La madurez es todo”). “Madurez” que significa conciencia de lo real, de lo perdido y de la imposibilidad de volver al universo idílico de la niñez, del mito, de lo primitivo. El suicidio del hombre, Pavese, tal vez represente la consumación de la premisa y el descubrimiento, en esa “madurez”, que después de la decepción y del desengaño (personal, político, militante y amoroso), la única apuesta legítima es partir, comenzar ese otro viaje imposible, sin retorno: el suicidio, la muerte.</p>
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		<title>Cortázar para todos (los gustos)</title>
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		<pubDate>Mon, 25 Aug 2014 19:34:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Federico Ferroggiaro</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Eugenia Almeida]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Cortázar]]></category>
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		<category><![CDATA[películas Cortázar]]></category>
		<category><![CDATA[postales de Cortázar]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Battista]]></category>

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				<content:encoded><![CDATA[<p>Como no podía ser de otra manera, nos adherimos a la celebración de los 100 años del nacimiento de uno de los enormes escritores argentinos, americanos y mundiales: Julio Florencio Cortázar (26/8/1914 &#8211; 12/2/1984). Y como por tal motivo, con justicia, están corriendo torrentes de tinta, real y virtual, no vamos a redundar y repetir lo que ya muchos están diciendo, opinando y compartiendo en diversos medios de toda clase. Por eso, y solo para compartir una muestra, apuntamos una serie de enlaces para visitar y ser parte de este centenario:<span id="more-153"></span><a href="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/08/inv_cortazar2014-act.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-154" alt="inv_cortazar2014-act" src="http://blogs.infobae.com/en-clave-literaria/files/2014/08/inv_cortazar2014-act.jpg" width="937" height="952" /></a><br />
Si hay tiempo y ganas de participar de los festejos, aquí pueden encontrar la agenda de actividades:</p>
<p><a href="http://www.telam.com.ar/notas/201408/75055-argentina-celebra-a-cortazar-a-100-anos-de-su-nacimiento.html">http://www.telam.com.ar/notas/201408/75055-argentina-celebra-a-cortazar-a-100-anos-de-su-nacimiento.html</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para los cinéfilos, un decálogo de películas que se filmaron a partir o inspirándose en distintos cuentos de Cortázar:</p>
<p><a href="http://www.telam.com.ar/notas/201408/75289-10-peliculas-basadas-en-cuentos-de-cortazar.html">http://www.telam.com.ar/notas/201408/75289-10-peliculas-basadas-en-cuentos-de-cortazar.html</a></p>
<p>Algunas de ellas podrán verse en la programación de INCAA TV:</p>
<p><a href="http://www.radionacional.com.ar/?p=24583">http://www.radionacional.com.ar/?p=24583</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En las diez postales seleccionadas por Ciudad Equis, puede revisarse una muestra de declaraciones brillantes de Julio:</p>
<p><a href="http://www.lavoz.com.ar/ciudad-equis/diez-postales-de-julio-cortazar">http://www.lavoz.com.ar/ciudad-equis/diez-postales-de-julio-cortazar</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Eugenia Almeida nos propone un recorrido distinto a través de “instantáneas” que esbozan un Cortázar que no es el de todas las biografías:</p>
<p><a href="http://www.lavoz.com.ar/ciudad-equis/cortazar-el-incomprendido">http://www.lavoz.com.ar/ciudad-equis/cortazar-el-incomprendido</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Desde Medicina y Cultura, yo también dejé mi opinión sobre el gran cronopio, porque no pude callarme:</p>
<p><a href="http://www.medicinaycultura.org/83/Articulo_06.htm">http://www.medicinaycultura.org/83/Articulo_06.htm</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para el final, dejo un artículo de Vicente Battista que repasa el compromiso ético y político del escritor, y rescata algunas de las voces “críticas” o que lo criticaron:</p>
<p><a href="http://www.telam.com.ar/notas/201408/73828-cortazar-un-modelo-para-atacar.html">http://www.telam.com.ar/notas/201408/73828-cortazar-un-modelo-para-atacar.html</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Y hay más, mucho más. En diarios, revistas, en la web, en la tele, por todos lados. A los cien años de Julio, todos deberíamos ser cronopios por un rato.</p>
<p>&nbsp;</p>
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