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	<title>#ProyectoPibeLector &#187; educación</title>
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	<description>Proyecto pibe es un espacio de literatura juvenil, educación y aprendizaje</description>
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		<title>Una noche en la Once. Cap. 4</title>
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		<pubDate>Fri, 27 Mar 2015 17:58:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Entrega N° 48 Una noche en la 11 Para leer el Capítulo 1 hacé click aquí. Para leer el Capítulo 2 hacé click aquí.  Para leer el Capítulo 3 hacé click aquí.  Capítulo 4. Roberto resultó ser muy, pero muy, pero muy simpático. Todos los... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/27/una-noche-en-la-once-cap-4/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2>Entrega N° 48</h2>
<h2 style="text-align: center">Una noche en la 11</h2>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/06/una-noche-en-la-11-cap-1/">Para leer el Capítulo 1 hacé click aquí.</a></p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/13/una-noche-en-la-once-cap-2/">Para leer el Capítulo 2 hacé click aquí. </a></p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/20/una-noche-en-la-once-cap-3/">Para leer el Capítulo 3 hacé click aquí. </a></p>
<h2>Capítulo 4.</h2>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Roberto resultó ser muy, pero muy, pero muy simpático. Todos los pensamientos desoladores sobre la sanción, el acta, su abuela llegando a la casa vacía, la noche, la soledad, la sed y la espalda se desvanecieron en segundos gracias a la locuacidad del nuevo amigo, a su risa estridente que no hacía eco pero se desparramaba por los pasillos desiertos de la 11 como Pancha por su casa, a sus anécdotas. Porque Roberto parecía una fuente inagotable de relatos; sabía la historia de la escuela desde sus inicios, los secretos de miles de alumnos, de profesores, de maestros, de directivos. Historias picantes, escabrosas, guardadas por generaciones. Larry estaba fascinado, escuchando y escuchando.</span></p>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg"><img class="size-full wp-image-552" alt="Una noche en la 11" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg" width="1600" height="1200" /></a></p>
<dl class="wp-caption alignnone" id="attachment_552" style="width: 1610px">
<dd class="wp-caption-dd">Una noche en la 11</dd>
</dl>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Por qué estabas golpeando ese caño hace un rato? Me asustaste&#8230;</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿El caño? Tengo que golpearlo sí o sí. Me hiciste acordar. Si paro determinado lapso de tiempo me pueden sancionar más y no estoy ni ahí&#8230;</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry lamentó haber preguntado. El chico se había parado como por un resorte, pálido y sombrío, y se había puesto a hacer <em>clanc clanc</em> otra vez con todas sus fuerzas. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Tuvo que gritar para continuar la conversación: </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿El qué? ¿Qué sanción con el caño? Y además no me acuerdo de haber visto ese caño de día&#8230;</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Roberto contestó sin dejar de golpear. Era una historia corta y simple: Una tarde, cuando él estaba en 8vo, en la época en que existía 8vo, durante uno de los recreos había arrancado el caño de gas que estaba en la escalera. Y lindo lío. Había empezado a salir gas, obviamente, la escuela se había llenado de gritos de alarma, un olor espantoso que subía y se metía y se te metía, gente corriendo desesperada hacia el parque de enfrente,  tironeos de mangas, chicos que se caían y se golpeaban, miedo, miedo, uy, qué hice. Fue cuando tuvo el accidente de la cadera el gordito Pereyra, que quedó usando bastón de por vida. Él no había pensado que iba a salir gas. Y no era ningún tonto, tenía un 8 en Matemáticas y en Inglés estaba casi aprobado ese año. Pero bueno, hubo que evacuar la escuela y había intoxicados que fueron llevados al Hospital de Niños. Él también estuvo ahí unos días. Pero no se pudo hacer nada. Así que ahora le tocaba golpear el caño todo el tiempo hasta que el director avisara. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Es directora. Se llama Norma.</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ No, ya sé, no ésa. El de verdad, el director. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry estaba en una edad en la que las preguntas estaban de más. Roberto usaba algunas palabras que no entendía, pero lo de romper un caño no le parecía nada escandaloso a un adolescente que esa misma tarde había arrancado un lavatorio de cuajo y roto una puerta a las patadas. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Y por qué nunca vi el caño?</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Roberto sonrió misteriosamente.</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Aunque no lo veamos, el caño está. Tonto, lo embutieron en la pared después de que me mandé ese mocazo. Era un peligro.</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Y no podés parar de hacer eso, que me estás haciendo gritar, me estás dejando sordo y me estoy aburriendo?</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Roberto meditó unos instantes. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Bueno, pero por vos nada más. Te voy a presentar al Michi. Te va a hacer un <em>tour,</em> seguramente, porque le encantan los de tu 2do. Él fue el que te salvó el año pasado cuando se cayó el ventilador de techo derechito sobre tu cabeza&#8230;</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry lo miró asombrado. El año anterior, durante la hora de Geografía, el ventilador de techo se había desprendido y había caído sobre su mesa haciendo tal ruido que los profesores de los otros salones habían corrido para ver qué pasaba. La de Geografía había tenido una crisis nerviosa; hubo que llamar la ambulancia y eso había estado muy bueno, ver a la vieja toda blanca y con las medibachas al aire, pataleando en el suelo. Acordarse de eso y tentarse de risa fue una sola cosa. Estuvo ahí riéndose hasta que le dolió la cara.</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ No puedo más, Roberto, pará de hacerme reír. No me salvó ningún Michi ese día, si el ventilador me pasó raspando, pero no me hice nada&#8230;</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry se detuvo en la mitad de la frase. Ya no tuvo ganas de reírse. Los <em>clanc clanc</em> habían cesado mientras él carcajeaba como un desenfrenado, al igual que Roberto y el caño. Pasó la mano por el borde de la escalera, de los dos lados. Nada, no había ni señales de agujero, de revoque, de caño, de Roberto. En eso estaba, meditabundo, cuando oyó un chistido que venía desde adentro de la pecera. Pero antes de que pudiera ni siquiera asustarse, apareció en la puerta (tijera en mano en lugar de picaporte, naturalmente), un chico altísimo, flaquísimo y blanquísimo que dijo sonriendo: &#8220;Hola, soy Michi, vos debés ser el amigo nuevo de Roberto. Él se tuvo que ir porque lo llamó el director, pero vení, dale, que yo soy buena compañía también. ¿Damos una vuelta por la escuela?&#8221;. </span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Y sí, dale, vamos&#8230;, murmuró Larry, mientras pensó: &#8220;no me queda otra&#8221;.</span></p>
</div>
<div align="left">
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> </span></p>
<h2 style="text-align: center"><em>Continuará…</em></h2>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center"> <em><strong>Una noche en la 11 es un relato contado en 6 capítulos. Leé la próxima parte el viernes, cuando actualice #ProyectoPibeLector</strong></em></p>
<p style="text-align: center">
<p style="text-align: center">
<p>&nbsp;</p>
<p>Imagen: Adriana Lara.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
<p style="text-align: center">
</div>
<div style="text-align: center"></div>
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		<title>Una noche en la Once. Cap. 1.</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/06/una-noche-en-la-11-cap-1/</link>
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		<pubDate>Fri, 06 Mar 2015 18:00:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Entrega N° 48 Una noche en la 11 a Juan C. Araya,  mi lector incondicional  Capítulo 1 &#160; Había sido una tarde común y corriente en la 11 hasta que Larry había resuelto, en un impulso inexplicable hasta para él mismo, subirse sobre la mesadita... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/03/06/una-noche-en-la-11-cap-1/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: left">Entrega N° 48</h2>
<h2 style="text-align: center">Una noche en la 11</h2>
<div>
<p style="text-align: right"><span style="font-size: small"><i>a Juan C. Araya,  mi lector incondicional</i></span></p>
<p><strong><span style="font-size: small"><i> </i></span><span style="font-size: 1.17em;text-align: center">Capítulo 1</span></strong></p>
</div>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Había sido una tarde común y corriente en la 11 hasta que Larry había resuelto, en un impulso inexplicable hasta para él mismo, subirse sobre la mesadita del baño y patear la puerta hasta destrozarla; mesadita y Larry habían caído violentamente sobre el piso arrastrando el lavatorio y rompiendo las cañerías&#8230; En el momento en que empieza nuestra historia, tenemos a Larry intentando disimular su dolor en la espalda sentado en la silla más atrás de los atrases, adentro de la pecera, en plena hora de Literatura. Y acá tengo que detenerme y explicar a los lectores qué es la pecera, en primer lugar, y destacar que la ropa empapada del chico era imposible de ocultar por más pecera que se llamara el salón de clases.</span></p>
<div id="attachment_552" class="wp-caption alignnone" style="width: 1610px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg"><img class="size-full wp-image-552" alt="Una noche en la 11" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/03/Una-noche-en-la-11.jpg" width="1600" height="1200" /></a><p class="wp-caption-text">Una noche en la 11</p></div>
<p><span id="more-551"></span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">La 11 funciona en un edificio inmenso, centenario, diseñado expresamente para ser una escuela. Tiene altísimas paredes, escaleras de mármol, ventanas enormes bordeadas de granito, un patio extenso con zonas arboladas y pasto, un salón de actos que en sus épocas habrá sido envidiable, un ambiente fresco que te invade cuando la portera te abre la enorme puerta enrejada y un ajetreo incesante y sonoro de niñez y adolescencia latiendo, de maestras y profesoras trabajando a pleno, de lapiceras, y risas, y sanguchitos en movimiento. Fue una escuela primaria durante muchísimos años, hasta que se adaptó al cambio de la secundaria y se dividieron las dos instituciones en el mismo edificio. La pecera es testimonio de los malabares arquitectónicos de esa metamorfosis, el durlock simulando ser pared en aulas otrora inmensas y ahora reducidas, ruidosas hasta el tormento, la biblioteca llena de libros que sirven para la primaria y no para la secundaria, el patio vedado a los de la secundaria que quedaron relegados a los pasillos, el kiosquito que a veces está y a veces no, también vedado, y muchos etcéteras. Llamamos pecera al salón inventado al costado de la biblioteca porque sus paredes son de vidrio opaco y vaya a saber por qué razón, hay una franja de ese vidrio que no está pegada a la pequeña parecita que otrora fue pasamanos de escalera y que permite que, además de entrar ruidos constantemente dentro del salón, los alumnos sean observados por los que están afuera y se paran en la escalera a mirar, contribuyendo al efecto de sentir ser un carassius, un pez ángel, un pequeño bagre o un pececito exótico en el mejor de los casos&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">En el presente de este relato, Larry no parecía un pez ángel en absoluto y todos dentro del aula sabíamos que sobre su cabeza había un letrero invisible pero fosforescente titilando CULPABLE en letras rojas.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> Golpearon la puerta.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Tres de los alumnos que estaban deambulando se abalanzaron a abrirla con una tijera en mano (la puerta de la pecera no tiene picaporte y todos hemos desarrollado habilidades para abrirla con tijera). Era la directora.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Quién fue el que rompió todo el baño? ¿Quién fue? ¿Cómo pudieron hacer una cosa así? Fue en el baño de varones, los únicos cursos que estaban en el recreo eran ustedes y el otro primero y yo vengo de allá y&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">La directora habla y de sus ojos sale cansancio, de sus manos emana tristeza, de sus piernas frustración e impotencia. Habla sentada; pocas veces la he visto hacer eso. Toda esa fuerza y energía que durante años contemplé en ella, ya no está. Mis ojos van hacia Larry, que desde allá, a mil kilómetros de distancia, simula escuchar. No está oyendo nada de lo que la directora dice. No está percibiendo su dolor, su preocupación, su enojo. Sólo está pensando en cómo pasar desapercibido, en cómo no responsabilizarse de lo que hizo, en cómo&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Y no son buenos amigos si encubren a la persona que hizo semejante acto de vandalismo con nuestra escuela, semejante barbaridad. Ahora el baño, el que ustedes necesitan y usan todos los días junto a todos los varones de la escuela, está inutilizado. No son buenos amigos si lo encubren. Larry, estás mojado.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ &#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Te estoy hablando a vos, Larry. Estás mojado.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ ¿Yo? ¿Y qué? Yo no fui, no tuve nada que ver.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Vení a dirección. Profesora, me llevo a Larry. Disculpe. Puede proseguir con la clase.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Proseguir con la clase quiere decir que tres de las chicas saquen peines y espejitos y comiencen a maquillarse y peinarse los flequillos. Que cuatro varones sentados atrás prosigan un partido de truco con las barajas escondidas entre las piernas, bajo los bancos. Que una de las chicas apoye la cabeza sobre un brazo y se duerma. Que otra de las chicas me mire desafiante y declare &#8220;Hoy no pienso hacer nada, profe&#8221;. Que los tres que deambulaban por la pecera con la tijera en la mano se retiren hacia atrás, siempre más atrás, a conversar y especular sobre qué le van a hacer a Larry en dirección esta vez. Que cuatro o cinco caritas cansadas me miren preguntándose qué voy a hacer hoy para arreglármelas para que alguien me dé bolilla mientras hablo. Porque yo hablo. Y esta vez, hablo un rato largo sobre el porqué destrozar la querida escuela, de porqué no prestar atención en clase, del verdadero sentido de amistad, de pertenencia, de&#8230; y entra Larry. Así que se paran todos y se le abalazan reclamando el relato de qué pasó, qué le va a pasar, qué le hicieron en dirección&#8230;</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">_ Nada. Yo no fui.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Por suerte la curiosidad la satisface un chico de otro curso que estaba en dirección porque había tomado sin querer el celular de otro y presenció la escena. Cumpliendo su rol de testigo vociferó a través de la hendija de la pecera, parado en la escalera: &#8220;Le hizo un acta. Lo suspendieron. Tiene que venir con los padres mañana porque si no, no lo dejan entrar&#8221;.</span></p>
<p><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif">Larry me mira mientras me aproximo a hablarle, pero se encoje de hombros. Se escucha la campana y me doy vuelta para vigilar mi cartera, que quedó sobre lo que en una época fue un escritorio y ahora es un mueble indefinido y enclenque. Mi cartera está ahí, intacta, pero cuando me vuelvo ya he quedado sola. Todos salieron corriendo hacia la calle, todos, pensé. Lo que no sabía, lo que nadie sabía, era que una persona se había escondido tras la puerta abierta. Así que nos fuimos, la portera cerró la escuela y ahí quedó, detrás de la puerta de la pecera&#8230; y sí, quién va a ser, ahí quedó Larry.</span></p>
<h2 style="text-align: center"><span style="font-family: Arial, Helvetica, sans-serif"> <em>Continuará&#8230;</em></span></h2>
<p>&nbsp;</p>
<p><em><strong><span style="text-decoration: underline">Una noche en la 11</span> es un relato contado en 6 capítulos. Leé la próxima parte el viernes, cuando actualice #ProyectoPibeLector</strong></em></p>
<p>Imagen: Adriana Lara.</p>
<p style="text-align: center"><strong><em>Indicá “me gusta” en la <a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector">página de facebook de Proyecto Pibe Lector </a>y leé en tu muro los relatos semanales. </em></strong></p>
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		</item>
		<item>
		<title>Solita por la calle</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/13/solita-por-la-calle/</link>
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		<pubDate>Fri, 13 Feb 2015 15:09:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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		<description><![CDATA[#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 45. Solita por la calle &#160; La nena es la mimada de la casa. Primera nieta, primera hija. La alegría del hogar. La familia gira en torno a sus horarios, sus actividades, sus deseos, sus gustos. Como una flor delicada, ella crece saludable y sana,... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2015/02/13/solita-por-la-calle/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong>#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</strong></p>
<h2 style="text-align: center">45. Solita por la calle</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>La nena es la mimada de la casa. Primera nieta, primera hija. La alegría del hogar.</p>
<p>La familia gira en torno a sus horarios, sus actividades, sus deseos, sus gustos. Como una flor delicada, ella crece saludable y sana, inocente y a salvo.</p>
<p>A los doce años, la nena quiere ir a pileta libre. Argumenta larga y consistentemente. Dice que ya está grande para jugar en la colonia, que se aburre. A su mejor amiga la van a dejar ir.</p>
<div id="attachment_528" class="wp-caption alignnone" style="width: 610px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/Piranesi_carceri-XIV.jpg"><img class="size-full wp-image-528" alt="Piranesi. Carceri XIV" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2015/02/Piranesi_carceri-XIV.jpg" width="600" height="446" /></a><p class="wp-caption-text">Piranesi. Carceri XIV</p></div>
<p><span id="more-527"></span>Sus padres discuten el tema, se pelean, se reconcilian. Resuelven concederle el permiso, siempre y cuando tenga infinito cuidado y respete los siguientes consejos de su mamá:</p>
<p style="text-align: center"> <b>No hables con extraños, jamás.</b></p>
<div style="text-align: center">
<p><b>Cada dos horas, renová tu bloqueador solar. </b></p>
<p><b>No te separes de tus amiguitas.</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>No entres al vestuario ni a alguna zona del club sola. (¡No te separes de tus amiguitas!)</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>Si alguien te molesta, decile al guardavidas o a la señora que está en la entrada del club, que es conocida de tu abuela. .</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>Si el guardavidas te molesta, decile a la señora que está en la entrada del club, que es conocida de tu abuela.</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>No te acerques a la rejilla del fondo de la pileta porque te puede succionar y podés quedar atrapada ahí y morir ahogada.</b></p>
</div>
<div style="text-align: center">
<p><b>No aceptes ninguna bebida ni comida de nadie. Si comprás en el club, fijate que su envase esté cerrado.</b></p>
</div>
<div>
<p style="text-align: center"><b>Cualquier, pero cualquier cosa, me llamás y yo a los cinco minutos estoy ahí.</b></p>
</div>
<p>Una semana después, la nena dice que está grande y que quiere ir sola al club, que queda a siete cuadras de su casa. Su madre consulta con su padre y esta vez, a pesar del método insistente de la chica, no consigue el permiso. El mundo es peligroso y ella es muy chica para andar sola por la calle. Su mamá la acompaña hasta la puerta del club y su padre la va a buscar.</p>
<p style="text-align: center"> <b>No te movés de ahí hasta que llega tu papá.</b></p>
<p> La nena pasa un verano inolvidable. Aprende a tirarse a la pileta de cabeza, a nadar estilo mariposa, a jugar al truco gallo. Hace amistades nuevas y se divierte como nunca. Obedece punto por punto las instrucciones de su mamá e ignora el universo de miradas y comentarios que provoca al pasar por cierto sector con sus amigas enfundada en su traje de baño. Le gusta que su familia la cuide tanto, que la protejan. Se siente apreciada y segura, en esa soleada calle que le parece su vida. Una callecita sinuosa y con escalones, con un adulto que la ama observando cuidadosamente cada uno de sus pasos y cuidando que no se lastime, que nadie se le acerque con malas intenciones, que nada malo le pase.</p>
<p>Por las noches, luego de cenar, con el cabello mojado por la ducha y la mochila lista para la jornada siguiente en la pileta, navega en internet esperando el sueño, en la cama. Desde los seis años que lo hace, libremente. Jamás recibió consejos ni advertencias sobre los peligros de hacer eso. Ni sus padres ni ella misma se han dado cuenta de que esa <b><i>otra </i></b>calle está plagada de extraños que pueden hablarle. Una infinita y transitada maraña de calles en donde vaga sola desde que tiene memoria, a un simple click de cualquiera que quiera lastimarla, que tenga malas intenciones, que quiera que algo malo le pase.</p>
<p>La nena deambula solita por internet, noche tras noche. Esperemos que no le pase nada que haya que lamentar.</p>
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		<title>Qué hacer en caso de Calificaciones</title>
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		<pubDate>Fri, 21 Nov 2014 12:25:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 33. Qué hacer en caso de calificaciones Efraín es la persona que lleva más tiempo en la Isla del Alumno Autodidacta y la que mejor conoce su funcionamiento. Por esa razón es a quien se debe recurrir en caso... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/11/21/que-hacer-en-caso-de-calificaciones/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">33. Qué hacer en caso de calificaciones</h2>
<p>Efraín es la persona que lleva más tiempo en <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/06/27/la-isla-del-alumno-autodidacta-parte-1/">la Isla del Alumno Autodidacta</a> y la que mejor conoce su funcionamiento. Por esa razón es a quien se debe recurrir en caso de dudas de cualquier especie.</p>
<p>Un tema especialmente peliagudo en la Isla es el de las calificaciones. &#8220;Para los docentes&#8221;, piensa Efraín, &#8220;porque son unos ineptos&#8221;. El Auxiliar siente una especial mezcla de repugnancia y desprecio por los profesores del Universo, que se guarda bien de mostrar. Efraín sabe guardar secretos, disimular emociones, manipular hechos. Se considera a sí mismo como un estratega invencible, un soberano en su reino. Finge una pizca de servilidad, escudado tras sus lentes enormes, y contesta solícito cuando se lo requiere.</p>
<p><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/11/07/estafa-educativa/">Efraín</a> es el Auxiliar, con mayúsculas.</p>
<div id="attachment_438" class="wp-caption alignnone" style="width: 658px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/11/Dalí-a-los-seis-años-Dalí.jpg"><img class="size-full wp-image-438" alt="Dalí: &quot;Dalí a los seis años&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/11/Dalí-a-los-seis-años-Dalí.jpg" width="648" height="486" /></a><p class="wp-caption-text">Dalí: &#8220;Dalí a los seis años&#8221;</p></div>
<p>Existe una página especial en el campus virtual de la Isla que contiene las calificaciones personalizadas de los alumnos, y los docentes se desviven por mantenerla actualizada entregando sus planillas en tiempo y forma. No saben (nadie sabe) que jamás tuvo visitante alguno. Ni un cibernauta perdido, mísero. Tampoco saben que esa información es guardada y paladeada placenteramente por el administrador de los datos y recepcionador de planillas: nada más y nada menos, que Efraín.</p>
<p>En diciembre los docentes se agolpan, desesperados, frente a su pequeña oficina-depósito de escobillones y plumeros.</p>
<p>_ Efraín, dígame: ¿Un alumno que tuvo un aplazo en el primer trimestre, se lleva a diciembre la materia?</p>
<p>_ De ninguna manera. Puede tener un 1, otro 1 en el segundo trimestre y un 2 en el tercero y la nota final puede ser 7. Igualmente resultaría sospechoso un profesor que califique con aplazos; usted debería revisar su desempeño y andar con cuidado si quiere continuar aquí.</p>
<p>En voz baja, los alumnos cuentan que cuando era joven, Efraín se metió en una clase de Educación Física con una chancleta en la mano y le dejó el culo bordó a unos pibes que andaban molestando a uno de sus sobrinos, que estaba becado en la Isla. Murmuran: el profesor que estaba a cargo quiso parar los chancletazos justicieros y se ligó uno en la cara que lo dejó tuerto de por vida.</p>
<p>Anécdotas como ésa rodean al Auxiliar como un halo y lo hacen parecer más alto, espigado.</p>
<p>_ Efraín: ¿Los números  van promediados con centésimos en la nota final?</p>
<p>_ De ninguna manera. El educando puede tener un 4, un 3 y un 6 y tener un 7 como nota final. Queda a criterio del profesor, que, por supuesto, favorecerá al educando. No vaya a ser que no podamos festejar tranquilos las fiestas en la Isla por culpa de alguno de ustedes&#8230;</p>
<p>Durante el tercer año de su gestión, el director De Álzaga se enfermó. Gozó de una licencia extensa, y Efraín aprovechó con fuición su ausencia. La Isla se volvió su territorio por completo, fue invadiendo oficinas y salones y se desparramó, repatingó y dormitó en cada rincón. De Álzaga regresó, renovado, y no se dio cuenta de los cambios. La Isla había funcionado perfectamente durante su ausencia: Efraín se había encargado del papeleo, de la actividad virtual, de las preguntas frecuentes de los docentes. En su ceguera y nadando en su propio ego, De Álzaga se acomodó ante su escritorio y cerró la puerta, dejando a Efraín solitario, amo y señor de su pequeño imperio.</p>
<p>_ Efraín: ¿Cómo califico a un alumno que vino una sola vez a mis clases-guía de &#8220;Administración de la Economía Hogareña&#8221;?</p>
<p>_ Con una sola vez, alcanza y sobra. ¿Qué hizo el chico ese día?</p>
<p>_ Nada. Le pregunté cómo se llamaba y me contestó.</p>
<p>_ Bueno. Si dijo su nombre en forma vacilante y usando tono bajo, merece un 7. Si alzó la voz y la miró a los ojos, póngale un 10.</p>
<p>&#8220;Universitarios&#8221;, piensa Efraín mientras contesta con sorna. &#8220;Son los peores&#8221;.</p>
<p>_ Efraín: ¿Tengo que calificar a Pérez? Se pasó las 100 horas de mi curso anual de &#8220;Prevención de Adicciones&#8221; durmiendo como una morsa &#8230;</p>
<p>_ Más morsa será usted, señor. No descalifique al chico. Póngale un 10. Uno mientras duerme no se puede hacer adicto a nada.</p>
<p>La lógica del Auxiliar, formidable. Con el tiempo, hasta había encontrado su propio Efraín: un nuevo profesor, doctor en Ingeniería Civil, poseía una personalidad tímida y había aceptado limpiar el edificio a cambio de que intercediera ante los alumnos para que no lo insultaran ni golpearan. &#8220;Mucho doctorado y cero manejo de grupo&#8221;, le había lanzado el Auxiliar, junto con una escoba.</p>
<p>_ Efraín: ¿Califico a los que figuran en el listado, pero no vinieron nunca?</p>
<p>_ Por supuesto. ¿Usted quiere que nos manden al Continente por falta de matrícula? ¿Quiere que nos cierren la Institución? De ninguna manera. Un 7 a todo el mundo ahorra problemas y todos contentos.</p>
<p>_ Efraín: Tengo a este caso que no sabe leer ni escribir y yo enseño &#8220;Discurso persuasivo para tener éxito en las ventas&#8221;. ¿Qué hago? No sabe ni escribir su nombre&#8230;</p>
<p>_ En primer lugar: no le diga &#8220;caso&#8221; al alumno; no estigmatice. En segundo lugar, hombre&#8230; la escritura está sobrevaluada en este mundo loco&#8230; Apruébelo y listo. Se lo merece por ser valiente y desafiar al sistema capitalista.</p>
<p>Efraín es un hombre de muchos secretos. Se rumorea que posee estrategias que los docentes ignoran para manejar situaciones difíciles; dicen que se desliza durante la noche por la Isla y espía y vigila&#8230;</p>
<p>_ Efraín: Este grupo de alumnos se pasó el año entero jugando al Call of Duty en mi cara y mandándome a la mierda. Amenazaron con matarme, con torturar a mis hijos, con desfigurar a mi mujer&#8230;</p>
<p>_ ¿Y por qué usted no me avisó antes?</p>
<p>_ Yo escribí unos sesenta informes y los dirigí a De Álzaga&#8230;</p>
<p>_   Pero no, hombre, al director no, de ninguna manera. Me tiene que avisar&#8230; Usted déjemelos a mí. Apruebe a todos y listo. Va a ver cómo lo dejan en paz.</p>
<p>Los &#8220;viejos&#8221; le cuentan a los &#8220;nuevos&#8221; que Efraín avanza despacito entre las camas donde duermen su sueño los alumnos, durante la noche isleña. Pone sus manos de dedos largos sobre los cuellos de los que califica en secreto de &#8220;rebeldes&#8221;, &#8220;patoteros&#8221;, &#8220;cabecillas&#8221;&#8230;y aprieta, aprieta, hasta que los ojos que miraban el sueño plácido lo miran a él, desorbitados, enrojecidos. Su estrategia es sencilla: aseguran que suelta cuando las venas de su presa están gruesas y oscuras como tronco de árbol.</p>
<p>&#8220;Shhhhhhhhhhhh&#8221;, les dice. &#8220;Ojito con joderme la vida&#8221;.</p>
<p>Eso basta.</p>
<p>Los &#8220;nuevos&#8221; se estremecen.</p>
<p>Jamás un alumno lo ha denunciado ni ha hecho un comentario, en voz alta o por escrito, sobre los terrores nocturnos asociados al Auxiliar.</p>
<p>Eso sí, una vez alguien descubrió el punto débil de Efraín, hecho que le costó el trabajo en la Isla.</p>
<p>Era una profesora nueva, que enseñaba-guiaba sobre &#8220;Control de la Natalidad&#8221;. Quiso saber qué hacer en caso de calificaciones porque un alumno se negaba a participar de sus clases por motivos religiosos. Le dijeron que le preguntara a Efraín, naturalmente. Tenía una vocecita aguda que se oyó por encima del ruido a adolescencia, cocoteros y mar:</p>
<p>_ Señor portero, ¿puedo hacerle una pregunta?</p>
<p>La Isla se detuvo. Fue como la caída de un rayo.</p>
<p>La despidieron al anochecer. Por la madrugada ya estaba en el Continente.</p>
<p>Su experiencia no fue en vano. Desde ese día, todos en la Isla aprendieron la importancia de no decir jamás delante de un auxiliar la palabra &#8220;portero&#8221;.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Mentiras piadosas</title>
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		<pubDate>Fri, 31 Oct 2014 18:23:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 30. Mentiras piadosas Cuando nació Catita, su familia no supo qué pensar. Decidieron esperar un tiempo, para asegurarse de que la criatura era realmente así&#8230; darle un changüí. Pero no pasó nada, la chica fue creciendo y cada vez... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/10/31/mentiras-piadosas/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #888888"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">30. Mentiras piadosas</h2>
<p>Cuando nació Catita, su familia no supo qué pensar. Decidieron esperar un tiempo, para asegurarse de que la criatura era realmente así&#8230; darle un changüí. Pero no pasó nada, la chica fue creciendo y cada vez fue más evidente que no se parecía en nada a sus parientes.</p>
<p>_ Los niños son crueles- dijo el abuelo.</p>
<p>_ Debemos protegerla- dijo la mamá.</p>
<p>Decidieron esconder a Catita de la sociedad, para evitar daños. Elaboraron un catálogo entero de mentiras piadosas. En la casa no había espejos ni superficies que reflejaran.</p>
<div id="attachment_410" class="wp-caption alignnone" style="width: 377px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/10/Mentiras-piadosas.jpg"><img class="size-full wp-image-410" alt="Albert Anker &quot;Louise y su muñeca&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/10/Mentiras-piadosas.jpg" width="367" height="500" /></a><p class="wp-caption-text">Albert Anker &#8220;Louise y su muñeca&#8221;</p></div>
<p><span id="more-409"></span></p>
<p>&#8220;La gente que no tiene nariz, Catita, es hermosa&#8221;, le decían a diario. &#8220;Catita: las manos bellas no tienen cinco dedos necesariamente&#8221;, &#8220;La gente es linda cuando sus piernitas no son del mismo largo&#8221;&#8230; &#8220;Es agradable no tener ni un pelito en la cabeza&#8221;, &#8220;Nada como las sonrisas sin labios para ser bello&#8221;, &#8220;Ese hundimiento del pecho es una cosa digna de admirar&#8221;.</p>
<p>_ Ojo. Que nadie la vea y que no vea a nadie. Se va a dar cuenta al instante y ahí nos quiero ver. Ni pensar si se junta con otros chicos, hay que alejarla de las escuelas. Los niños son crueles.- repetía el abuelo en secreto.</p>
<p>_ Nosotros la amamos y ella nos ama.</p>
<p>_ Es cierto que le mentimos, pero es por su bien.</p>
<p>La farsa se terminó el día que la abuela se cayó por las escaleras y se rompió la prótesis de la cadera. Hubo que abrir el portón  para que la ambulancia ingresara, y con ella, la vida real. No hubo caso: no sólo los chicos eran crueles. Ante el llamado (y los movimientos inusuales), ante la apertura de la puerta siempre cerrada, la gente del barrio se acercó a espiar.</p>
<p>_ ¡Hay una nena encerrada en esa casa!- aseguró una vecina a quien quiso escucharla.</p>
<p>Diez días después del accidente, la asistente social tocó el timbre y comenzó el caminito que llevó a Catita hasta 4to grado de la primaria del barrio, a su primer guardapolvo y a ser incomprendida por el resto de su vida.</p>
<p>_ Acordate de que la verdadera belleza, es la interior_ le había dicho su mamá, abrazándola fuertemente a pesar de su falta de brazos.</p>
<p>La nena salió, conoció a su maestra, a sus compañeros, se miró en las vidrieras del camino, en el espejo del baño de la escuela, en las cucharas del comedor, en el papel del alfajor que le regaló su nueva compañera de banco y descubrió la verdad. Antes de que terminara la jornada, según su maestra, dijo que no quería regresar a la casa. Muchos años después, la mujer confesó que había mentido al asegurar que la chica había pedido eso. &#8220;Hablaba de una forma muy particular, como si recitara poesías. Usaba las palabras cargándolas con significados novedosos, hecho que producía en el oyente un extrañamiento.&#8221; La niña había usado el término &#8220;Monstruos&#8221;, con todas las letras, el día de su salida, de eso estaba segura.&#8221;Por piedad&#8221;, había iniciado el trámite en el juzgado inmediatamente, y se había llevado a Catita a vivir con ella. &#8220;Ustedes hubieran hecho lo mismo que yo&#8221;, confesaba públicamente. &#8220;Sé que mentí, pero fue una mentira piadosa: no podía ni pensar que una nena tan bonita viviera entre gente así&#8221;.</p>
<p>La maestra y el abuelo confirmaron con la presunta actitud de la niña que los chicos son crueles por naturaleza, tal como lo sospechaban acientíficamente. Se puso en marcha un mecanismo que no contempla la existencia de la piedad relacionada con la mentira. Lo cierto fue que a Catita, al principio, lo monstruoso le pareció la tergiversación del término <em>belleza</em>. A continuación, lo monstruoso fue, para ella, la incomunicación. Era como si fuese de otro planeta, pero no del todo. Para ella, &#8220;monstruos&#8221; significaba &#8220;mentirosos&#8221;. &#8220;Lindo&#8221;, significaba &#8220;asimétrico&#8221;. &#8220;Belleza&#8221;, significaba &#8220;deformidad&#8221;. Gracias a las &#8220;mentiras piadosas&#8221; de su familia, para ella las palabras significaban cosas diferentes, y eso le dificultó para siempre la comunicación con el resto de la humanidad. Gracias a la &#8220;mentira piadosa&#8221; de su maestra, la niña fue a vivir con una familia sustituta y su familia verdadera quedó desolada. No hubo manera de subsanar los errores de Catita en cuanto al significado de las palabras; la nena, desanimada, terminaba señalando con el dedo lo que necesitaba, o haciendo dibujos. Se cansó de pedir que la llevaran a su casa: le decían que sí, que pronto llovería, o cualquier cosa sin sentido porque no la entendían.</p>
<p>Con los años, Catita dejó de parecerle a la gente tan bonita. El mundo se desinteresó de esa chica extraña que hablaba en acertijos y garabatos y se quedó absolutamente sola. De vez en cuando, por piedad, alguien fingía interesarse en ella y le decía alguna mentira. Ella huía, y la gente interpretaba que lo hacía porque era cruel.</p>
<p>No tuvo hijos. &#8220;Por las dudas&#8221;, aclaraba. Los que conocían su historia pensaban que tenía miedo de que el niño heredara las malformaciones familiares y fuese un monstruo. Sólo ella, bien en el fondo, sabía la verdad. Nunca pudo expresarla con palabras.</p>
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		<title>Wasapeame la papariola</title>
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		<pubDate>Fri, 03 Oct 2014 11:32:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 26. Wasapeame la papariola El siguiente texto es una adaptación de una conversación por chat. Se han reemplazado palabras y símbolos con el fin de volverla inteligible. Los nombres de sus protagonistas se mantendrán en reserva, porque son menores... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/10/03/wasapeame-la-papariola/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #339966"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">26. Wasapeame la papariola</h2>
<p><em>El siguiente texto es una adaptación de una conversación por chat. Se han reemplazado palabras y símbolos con el fin de volverla inteligible. Los nombres de sus protagonistas se mantendrán en reserva, porque son menores de edad. </em></p>
<p>_ Hola</p>
<p><em><strong>_¿Quién sos?</strong></em></p>
<p>_ ¿Vos, quién sos?</p>
<p><em><strong> _ Ése es mi número de teléfono, tenés mi celular, ¿quién sos? </strong></em></p>
<p>_ Y quién voy a ser, gatoooo.</p>
<p><em><strong>_ ¿Cómo supiste este número? ¿Cómo que &#8220;quién voy a ser&#8221;? Gato tu vieja, loco, ¿quién sos?</strong></em></p>
<p>_ Eeeeh, no agredas, gato. Quién voy a ser, pibe, soy el de la semana pasada, el que te sacó el celular. Tengo algunas preguntas.</p>
<div id="attachment_376" class="wp-caption alignnone" style="width: 234px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/10/WhatsApp.jpg"><img class="size-full wp-image-376" alt="WhatsApp. Imagen tomada de internet" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/10/WhatsApp.jpg" width="224" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">WhatsApp. Imagen tomada de internet</p></div>
<p><span id="more-375"></span></p>
<p><strong><em>_ ¡No me jodas! ¿Quién sos? Yo necesito ese celular de nuevo, mis viejos pasaron como un año ahorrando para comprármelo y todavía no les dije que me lo chorearon&#8230;</em></strong></p>
<p>_ Nene, cómo no le vas a avisar a tus viejos, sos un inconciente. un papariola&#8230; ¿no ves que tengo la agenda completa acá? Para agravar la cosa, pusiste &#8220;Mami&#8221;, &#8220;Papi&#8221;, &#8220;Tía Pochi&#8221; en los números&#8230; si sos un nenito de mamá, gatoooo, estás regaladísimo para el choreo. Tenés que ser más cuidadoso en estos tiempos que corren. Aparte, tenés una cara&#8230;</p>
<p><strong><em>_ ¿Cara de qué, tengo? ¡Encima que me choreás me tengo que comer que me vengas a descansar! Si sos el chorro, ¿para qué me mandás mensajes? No me molestes más.</em></strong></p>
<p>_ Es que tengo unas preguntas, no te calentés, disculpame. Tenés unas minas en unos grupos de wasap que tienen unas fotos que están para partirlas, pero llamo o hablo y no contesta ninguna. Y eso que se la pasan hablando, las cotorras, y dicen cada cosa que ando como loco todo el día y no puedo dormir.</p>
<p><em><strong>_ Ahhh, sí, no te van a dar bola. A mí tampoco, ellas se hacen las caretitas y se la pasan hablando entre ellas. No saben que me llegan las actualizaciones del grupo, yo me puse ahí escondido para&#8230;</strong></em></p>
<p>_ Gatooo, para aprender de minas, obvio. Si son más jodidas que entender el predicativo subjetivo obligatorio.</p>
<p><strong><em>_ Pará de decirme gato, chabón. ¿Y vos qué sabés del predicativo subjetivo obligatorio? ¿Me estás siguiendo?</em></strong></p>
<p>_ Nada que ver, lince, eso es lo que está explicando la mina de Lengua desde hace como un mes, y lo leo en el pizarrón. Pero yo no le doy cabida, ni idea de qué es eso, con qué se come ni para qué sirve, jajaja. ¿Las minas son de tu escuela?</p>
<p>_ Pero si yo estoy con el mismo tema en Lengua&#8230; ¿Estás en la escuela?</p>
<p><em><strong>_ Sí, ¿por?</strong></em></p>
<p>_ No sé, pensé que los chorros no iban a la escuela. ¿Y cómo hacés para usar el celular en clase? ¿Te dejan?</p>
<p><em><strong> _ Sí, no pasa nada. Acá el director dice que somos de la generación digital, o alguna gilada así, y nos deja usar la tecnología cuando se nos canta. Así que es una joda, los profesores están bla bla bla y nosotros en cualquiera, jajaja, así se hace más liviano el año. ¿A qué escuela vas?</strong></em></p>
<p>-¿Vos te pensás que soy tan pantufla para decirte a dónde voy y de dónde son las minas? Si sos un chorro, chabón, ¡das miedo!</p>
<p><strong><em>_ Cara de pantufla papariola, tenés, con perdón&#8230; Si no, no te hubiera arrebatado tan fácil. Venías con los auriculares puestos, reeeeeeeeee colgado en tu mundo&#8230;</em></strong></p>
<p>_ Es que una de las minas de ahí me tiene mal. No puedo parar de pensar en ella y no me da cabida&#8230; ¿Me devolverías mi celular? Me harías un favor grande, porque mis viejos no me pueden comprar otro y estoy usando el de un amigo que me hizo la segunda ahora&#8230;</p>
<p><em><strong>_ Sí, ya sé, el Torreja.</strong></em></p>
<p>_ ¿Y cómo sabés?</p>
<p><em><strong>_ No te digo, gatito, que tenés todo puesto con inocencia en la agenda&#8230;</strong></em></p>
<p>_ Vos la tenés clara, chabón, más que chorro deberías dedicarte a investigar, o cosas así. ¿Te falta mucho para terminar la escuela?</p>
<p><em><strong>_ Naaa, poco. Voy a entrar para Policía, viste, yo creo que tengo condiciones para detective o algo así. Además, podés usar fierro&#8230;</strong></em></p>
<p>_ ¿Y mi celular? ¿Cómo podemos hacer?</p>
<p><em><strong>_ Sos simpático, papariola. Mirá, vos me entregás una de estas minas, o dos, y yo te lo dejo a 500&#8230;</strong></em></p>
<p>_ ¿Vos estás loco?</p>
<p><em><strong> _ Aunque sea decime a qué escuela van, nene, si no les voy a hacer nada&#8230; </strong></em></p>
<p>_ No tengo 500.</p>
<p><em><strong>_ ¿Y tardaste media hora para decirme eso?</strong></em></p>
<p>_ Es que estaba alimentando al Pou del Torreja. A mí no me dejan usar el celular en clase. Si te ven con el coso, te lo sacan y se lo dan al director, y tus viejos tienen que venir a retirarlo. Y el Torreja me asesina si pasa, porque es de él.</p>
<p><strong><em>_ Sí, ya sé, acordate de que yo empecé esta conversación. Bueno, a ver, ¿a 200 alcanzás?</em></strong></p>
<p>_ Sí. En un par de días.</p>
<p>_<em><strong> Bueno. Pasá por el quiosco de la esquina de la General Paz, adonde te arrebaté, y preguntá si Manteca, que es mi nombre de fantasía,  te dejó un sobre. Dale la guita, y te devuelvo el celular adentro del paquete. Cortesía mía, porque me caés bien a pesar de ser medio papariola. </strong></em></p>
<p>_ Papariola, gato, lince, pará chabón, encima vos sos chorro y yo no te digo nada. Bueno, dale, quedamos así. Sonó el timbre así que me voy al recreo y en los pasillos no puedo sacar el celular porque me ven y me lo sacan, ya te dije. La profesora que tenía recién a veces se hace la que no nos ve y no dice nada, es re copada&#8230; odia a la directora o algo así y hace todo al revés de lo que le dicen, no sabés qué bueno que está, no enseña nada. Ella también está buena. Paso pasado mañana, quedamos así, listo.</p>
<p><strong><em> _ ¿Y las minas?</em></strong></p>
<p>_ Metete en facebook y fijate &#8220;La Rubia renegada del  Oeste en éxtasis&#8221;. Con encontrar a ésa, ya tenés la pista de todas. Chau, suerte.</p>
<p><strong><em>_ Acordate de mis consejos, no ando avivando giles por la vida. Así no te vuelven a chorear. </em></strong></p>
<p>_ Sí, dale. Gracias por todo, chabón. Chau.</p>
<p>_ Chau.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p style="text-align: center"><span style="color: #339966"> </span></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Doble mensaje (destinado a Niña Virginal e Inocente)</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Sep 2014 19:02:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 25. Doble mensaje (destinado a Niña Virginal e Inocente) Fantasía en un acto &#160; Suena el timbre del recreo, en una escuela cualquiera. Repentinamente, el ambiente se carga del ruido ensordecedor de la niñez. Niña virginal e inocente sale... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/09/26/doble-mensaje-destinado-a-nina-virginal-e-inocente/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">25. Doble mensaje (destinado a Niña Virginal e Inocente)</h2>
<h2 style="text-align: center"><span style="color: #888888">Fantasía en un acto</span></h2>
<p>&nbsp;</p>
<p><i>Suena el timbre del recreo, en una escuela cualquiera. Repentinamente, el ambiente se carga del ruido ensordecedor de la niñez. Niña virginal e inocente sale de un aula y se encuentra con Psicopedagoga, que estaba esperándola.   </i></p>
<p><i> </i><strong>Psicopedagoga</strong>_ Me dijo tu profesora de Construcción de la Ciudadanía que querías conversar conmigo…</p>
<p><i>Caminan juntas hacia un banco situado bajo un árbol. Es el patio de la escuela y es recreo: un conjunto de niños y niñas corre, grita, juega, durante el transcurso de la escena. </i></p>
<p><i> </i><strong>Niña virginal e inocente</strong>_ Quiero saber si es normal que me sienta confundida.</p>
<p><strong> Psicopedagoga</strong>_ ¿Confundida sobre…?</p>
<p><strong>Niña virginal e inocente</strong>_  No sé qué hacer para sentirme bien.</p>
<div id="attachment_361" class="wp-caption alignnone" style="width: 502px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/09/emoticons.jpg"><img class="size-full wp-image-361" alt="imagen tomada de internet" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/09/emoticons.jpg" width="492" height="354" /></a><p class="wp-caption-text">imagen tomada de internet</p></div>
<p><span id="more-360"></span><strong>Psicopedagoga</strong>_ (<i>Comienza a hablar automáticamente, como si recitara un discurso muchas veces repetido de memoria. Pronuncia las frases individualmente, como si leyera clichés en algún almanaque invisible) </i>Sos hermosa. Aprendé a conocer quién sos, por dentro y por fuera. Apreciate, hacete amiga de vos misma. No hace falta que te modifiques superficialmente para agradar a los demás. Si te ves fea, huraña, desolada, preguntate por qué, qué te pasa, sumergite en tus pensamientos, buceá un tiempo ahí adentro y apoyá tus pies, tomá envión y resurgí, radiante, plena de la satisfacción que da el conocimiento de uno mismo.</p>
<div>
<p style="text-align: right"> <span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ </b><strong><span style="color: #003366">Tenés que ser hermosa.</span> <span style="color: #ff0000">Siempre</span>. Mirate al espejo,<span style="color: #008000"> modificate</span>, <span style="color: #ff0000">operate</span>, teñite, <span style="color: #ff0000">maquillate</span>, agujereate, <span style="color: #333399">depilate</span>, <span style="color: #333333">perfumate</span>, desodorizate, <span style="color: #333333">mutilate</span>, estirate. <span style="color: #800080">Jamás envejezcas: convertí tus doce años en diecisiete y quedate así para siempre.</span></strong></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicoedagoga</strong>_ Sos una persona: las personas somos complejas.  Por afuera tenemos canas, arrugas, estrías, celulitis, asimetrías, granos, lunares, pecas, manchas. Por adentro también: sentimos celos, envidia, culpa, vergüenza, desazón, angustia, miedo, furia. No podemos impedir esos sentimientos; sí podemos aprender a reconocerlos para atenuarlos, manejarlos, superarlos.</p>
<p style="text-align: right"> <span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_</b> <strong><span style="color: #0000ff">No engordes. <span style="color: #ff0000">Sé flaca, tersa, la piel sobre el hueso.</span> No comas. </span>Sonreí.<span style="color: #0000ff"> Tenés que agradar a los hombres. <span style="color: #003300">Sé heterosexual.</span> No seas virgen. <span style="color: #993300">Las tontas son vírgenes, es una vergüenza serlo.</span> Tené sexo. <span style="color: #ff0000">Vestite de forma sexy</span>. Arreglate, siempre. <span style="color: #333300">Disimulá</span></span></strong></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicopedagoga</strong>_ (<i>Repentinamente cambia el monótono discurso y se enciende, se apasiona, gesticula al hablar. Ese cambio sobresalta a Niña virginal e inocente, que se aleja un poco de Psicopedagoga) </i>Sos una señorita ya. Es natural que te sientas confundida: estás en pleno aprendizaje acerca de quién sos y cómo sos, y eso lleva tiempo. Comé bien: estás creciendo. Cuidá cada parte de cuerpo, por dentro y por fuera.</p>
<p style="text-align: right"> <span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ <span style="color: #800080">Tomá alcohol. </span> <span style="color: #ff0000">Las chicas que con poco se emborrachan no tienen cultura alcohólica y no son divertidas.</span> Sé divertida. <span style="color: #333399">Fumá; es moderno y cool.</span> <span style="color: #333300">Las audaces y atrevidas experimentan todo: participá en lo desconocido, arriesgate.</span><span style="color: #003366"> Mentile a tus viejos, a tus familiares, a tus profesores.</span></b></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicopedagoga</strong>_ Tu cuerpo está cambiando y preparándose para que en el futuro, si lo decidís y lo deseás, puedas ser madre. Hay mujeres que sienten ese deseo en forma tardía, hay mujeres que no lo desean nunca. Por eso es importante conocerse primero, antes de dar ese gran paso. Cuidate mucho: tener sexo involucra tu cuerpo, tu salud, tus emociones. Vos sos la dueña de todo eso: no te apures. No tiene nada de malo que sientas temor: es un gran paso el que vas a dar el día que decidas iniciar esa etapa, así que está bien que pienses cómo querés que sea, con quién, dónde, cuándo, con qué recaudos. Hablá con tus padres y con tu doctor o con tu doctora. Preguntá todo lo que necesites saber</p>
<p style="text-align: right">.<span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ ¿<span style="color: #ff0000">Ya te dijimos que no pienses? Da trabajo pensar… Sé emocional.</span></b></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicopedagoga</strong>_ Ser mujer no quiere decir que hay que obedecer mandatos: esos mensajes que nos meten en la cabeza vienen de afuera. Si vas a elegir llevar una vida en pareja, pueden llegar a acuerdos para organizarse con lo que significa llevar adelante una casa y sus tareas. Si vas a elegir tener hijos, entre los dos los pueden criar del mismo modo. Repartirse las responsabilidades hace que todo funcione mejor. Si vas a elegir estar sola, también es correcto.</p>
<p style="text-align: right"> <span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ <span style="color: #008000">No estudies: las chicas sabiondas son despreciables.</span> Exigí tecnología, participá en las redes sociales, exponete, sacate fotos provocativas haciendo trompita, pero hasta ahí: <span style="color: #008000">sé astuta haciendo eso</span>. Dejate llevar:<span style="color: #ff0000"> no te va a pasar nada malo.</span> Total… ¿en qué consiste la vida de una chica? <span style="color: #800080">En divertirse y conseguir un hombre con plata que la haga feliz…</span></b></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><strong>Psicopedagoga</strong>_ <i>(Deja de gesticular y vuelve a adoptar el tono monótono anterior. Niña virginal e inocente la observa asombrada ) </i>Estudiá, estudiá mucho. Elegí lo que quieras ser y hacer, ponete metas y trabajá para lograr alcanzarlas. No te desanimes ante los obstáculos: nada es muy fácil que digamos en esta vida. Leé, aprendé, sé curiosa, preguntá, investigá, divertite, tené amistades buenas y verdaderas, respetate y respetá a los demás. Recordá no hacer a los demás lo que no quieras que te hagan a vos&#8230;</p>
<p style="text-align: right"><span style="color: #800000"><b>Voces entremezcladas que provienen del resto del mundo_ <span style="color: #ff0000">No pienses, da trabajo pensar…</span></b></span></p>
<p style="text-align: left" align="right"><i>Suena el timbre de finalización del recreo. Inmediatamente, los niños desaparecen del patio y las dos mujeres quedan solas en la escena, que por primera vez está en silencio.</i></p>
<p style="text-align: left"><i> </i><strong>Psicopedagoga</strong>_ ¿Te vas a quedar pensando en lo que te dije?</p>
</div>
<p><i>Niña virginal e inocente no contesta. Suspira, se pone de pie y sale corriendo hacia su salón de clases. Psicopedagoga queda sola en escena, mirando hacia el lugar por donde se fue la chica, preocupada. Luego se encoge de hombros y se va. El patio queda solitario y en silencio.</i></p>
<div>
<p align="center"><strong>TELÓN</strong></p>
<p align="center"><span style="color: #333333"><em>Indicá “me gusta” en PROYECTO PIBE LECTOR<a href="https://www.facebook.com/ProyectoPIBELector?ref_type=bookmark"><span style="color: #333333"> haciendo click aquí </span></a>y recibí información y actualizaciones en forma personalizada</em></span></p>
<p>&nbsp;</p>
</div>
]]></content:encoded>
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		<title>La Mola salió del Clóset</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/09/05/la-mola-salio-del-closet/</link>
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		<pubDate>Fri, 05 Sep 2014 16:03:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 22. La Mola salió del Clóset Cuando la Mola pudo comprender la diferencia entre su cuerpo y lo que no lo era, la tragedia y la decadencia se habían desplomado sobre los Verdún. La tienda de antigüedades que los... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/09/05/la-mola-salio-del-closet/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><span style="color: #888888"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.</em></strong></span></p>
<h2 style="text-align: center">22. La Mola salió del Clóset</h2>
<p>Cuando la Mola pudo comprender la diferencia entre su cuerpo y lo que no lo era, la tragedia y la decadencia se habían desplomado sobre los Verdún. La tienda de antigüedades que los había colocado en el Club Social, en las fiestas de privilegio y en los mejores salones de Salinas, se cubrió de polvo, primero, y luego de la indignidad de la lata, el cacharro y la presunción de demencia. La abuela Verdún, viuda temprana, cuando la muerte se llevó a su única hija no pudo conservar el brillo de los bronces y abrió las bellas puertas ornamentadas a las excentricidades, primero, y luego (dicho francamente y sin eufemismos), a la baratija y a la basura. La colección de libros antiguos se fue mezclando con manuales del alumno bonaerense de sobados lomos, tocadiscos rotos desplazaron en los estantes a los cristales de Murano; había frascos con lombrices solitarias en formol, un feto con dos cabezas de dudosa autenticidad, vajilla descartable usada y mal lavada, muebles podridos, zapatos gastados y, finalmente, ropa vieja. Toneladas de prendas usadas, en valijas, en bolsas, en percheros abigarrados que formaban bloques impenetrables de telas harapientas y hediondas.</p>
<div id="attachment_331" class="wp-caption alignnone" style="width: 555px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/09/Arcimboldo-La-Tierra.jpg"><img class="size-full wp-image-331" alt="Arcimboldo: &quot;La Tierra&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/09/Arcimboldo-La-Tierra.jpg" width="545" height="800" /></a><p class="wp-caption-text">Arcimboldo: &#8220;La Tierra&#8221;</p></div>
<p><span id="more-330"></span>El olor pestilente de &#8220;El Clóset&#8221;, como rebautizara la abuela Verdún a la tienda, se hizo famoso. Para la Mola, que jamás salía de allí, era el único aire puro sobre la Tierra.</p>
<p>Cuando el lugar se convirtió en una sombra bizarra, la Mola tenía dos años. La abuela cerraba las persianas y permitía que la pequeña gateara sobre los fardos de la acumulación, entre bolitas de naftalina. La Mola se movía mientras la vieja mujer narraba la historia familiar de los Verdún, paso por paso, anécdotas del viaje desde Londres, las bodas, historias de dos hermanas, de la hija, del marido, todos muertos. El relato fragmentado se elevaba como mantra y rodeaba a la niñita, su única destinataria, la privilegiada, la heredera. La que escuchaba e imaginaba a sus ancestros, impregnándose de tal manera del espíritu de la senil ropavejera que, según los habitantes de Salinas, no hubo modo de que físicamente se convirtiera en otra cosa: una descomunal adolescente obesa, blandita, de cara redonda y colorada, melena flotante como copo de azúcar y manos rematadas en dedos como choricitos. Toda ella hedionda a naftalina, a usado y a viejo; toda ella a imagen, semejanza y tacto de &#8220;El Clóset&#8221;.</p>
<p>Los clientes invasores se sobresaltaban al doblar en algún recodo y toparse con la Mola, que leía encaramada sobre una pila de leños falsos. O cuando corrían el pesado cortinaje de un probador y la adivinaban arrebujada entre discos deformados por el tiempo, en el fondo de un bello espejo.</p>
<p>Como &#8220;El Clóset&#8221;, la Mola inspiraba repugnancia y fascinación. En Salinas, la Mola y su vivienda eran leyenda. La abuela la acariciaba y le susurraba que le traía suerte, que la clientela venía para ver a la bella heredera. Todos se preguntaban con un estremecimiento de regocijo morboso qué sucedería con la chica monstruosa cuando alguien tuviera el coraje de ponerle un punto final a la desagradable tienda.</p>
<p><span style="font-size: 13px">Durante el velatorio de la abuela Verdú, la Mola se quedó en &#8220;El Clóset&#8221;. Ni el qué dirán ni el peinado que le hizo la farmacéutica pudieron arrancarla de ahí: la chica cerró las persianas y se escondió sabiendo que la iba a encontrar Magoya si ella no quería que la encontraran. Fue una noche memorable. Lloró a mares, a gritos, la muerte de su abuela loca. Pensó en el mundo exterior, en la calle, imaginó la tienda vacía de cosas. Reconstruyó en su mente, cuidadosamente, el relato familiar contado millares de veces por su abuela y protagonizado por los muertos imaginados, vestidos con la ropa de los percheros de &#8220;El Clóset&#8221;. Se preguntó qué haría ella en un mundo ajeno que parecía estar esperando que saliera para despreciarla. Se preguntó quién era realmente ella. Recordó el sector de las prendas de los Verdún: la tribuna de los parientes fantasmales. </span></p>
<p>Se sorprendió al descubrir, después de toda una vida de deslizarse por la tienda, que no existían llaves ni cerraduras en las puertas. Bastó con encender la araña de caireles plásticos: ante ella estaba el perchero con el vestido de novia de la madre que no conoció, el de su abuela, el de la finada tía abuela Elvecia. Los treinta y siete tapados de piel pertenecientes a la bisabuela Verdú, exhalando olor a naftalina y anécdotas veleidosas, estremecidos de palpitación de rata y alimaña dormida. El gabán del abuelo, más allá. El perramus. Resonaron las palabras de la vieja loca: <em>&#8220;Saber que este vestido fue de tu madre te demuestra algo importante: vos sos hija. Mirá este abrigo: fue de tu bisabuela. Te hace bisnieta&#8221;.</em></p>
<p>La Mola se desnudó por completo, absolutamente sola por primera vez en su vida. Tenía dieciocho años ya. Sacudió su copo de pelo, descolgó el primer abrigo, se lo puso. Lentamente al principio y luego desesperada, histéricamente, hundió la nariz, el pelo, los dedos, las piernas, se refregó y restregó contra la piel amarillenta del tapado que de repente se volvió cálido, dorado, lujoso, amigable&#8230; un hogar.</p>
<p>Ése fue el punto de partida. El inicio del principio. La noche clave. La Mola, enfundada en pieles, se sintió lista para salir de la tienda, para respirar el aire de los subtes, de los trenes, de las calles. Lista para &#8220;el afuera&#8221;. Fue al &#8220;afuera&#8221; al que más le costó, probablemente, adaptarse a la salida de la Mola.</p>
<p><span style="font-size: 13px">La chica era un gigante peludo. Un oso con copete de azúcar, una nutria de pesadilla. En Salinas pusieron el grito en el cielo, pero no hubo nada que hacer: Manuela Verdú era mayor de edad y había leído a Freud, a Nietzche, a Lacan, a Sartre y vaya a saber a quién más. Apabullaba no sólo con su tamaño de gorila sino con sus argumentaciones. Aprobó todas las materias del secundario rindiendo libre y consiguió una beca en una universidad en el extranjero. Alquiló un subsuelo para su perchero de treinta y siete sacones y los respectivos fantasmas de la tribuna. Se paseó desnuda debajo de su cubierta de pieles durante inviernos y veranos por Salinas, por Buenos Aires, por Londres. Fue tan llamativa que logró que nadie la mirara, provocó tanto el qué dirán que nadie tuvo nada que decir.  </span></p>
<p><span style="font-size: 13px">Es pediatra en su pueblo ahora. Así como fue hija y nieta, ahora es madre, es amiga, es compañera. Sigue sin usar otra ropa que sus abrigos. Continúa sin peinarse ni teñir el copo esponjado que tiene como cabello. Si en algún momento aciago extraña a su abuela, le basta con pasar los dedos por la piel que lleva sobre el cuerpo. Si en algún momento se siente sola, recorre el perchero que llama &#8220;tribuna fantasmal&#8221;, o toma un libro de su biblioteca. No es fácil ser una Verdú, asegura. A sus íntimos les confiesa que a veces sueña con sus parientes, que le susurran palabras cariñosas. <em>&#8220;La soledad es no tener identidad, y no tener identidad es no tener herencia&#8221;</em>, decía la abuela. Cuando recuerda esas palabras, la Mola sonríe a solas, a la nada, con sonrisa de bebé, mientras sueña con vacunas gratuitas para los niños pobres, con puertas sin cerraduras y con heroínas gordas y peludas que luchan contra lombrices solitarias y las encierran en frascos.  </span></p>
<p><b> </b></p>
<p><b>                          </b></p>
<p><b>Comentarios:</b></p>
<p><b>Juan sin miedo: </b>Me manifiesto en contra del uso de pieles de animales, por ello estoy en contra de este cuento.</p>
<p><b>Blanquita<i> (inició sesión en yahoo)</i>: </b>Juan sin miedo, si se trata de un cuento, las pieles de los animales son imaginadas, entonces no hubo daño alguno.</p>
<p><b>Juan sin miedo: </b>¿Y qué te pensás, Blanquita? ¿Que los animales imaginados no sienten dolor? ¿Eh? ¿Sos obtusa, vos?</p>
<p><b>Vero: </b> Yo creo que Blanquita tiene razón, que si son inventados no sufren. Además, como es todo inventado (el abrigo y el animal), se puede imaginar que no sufre nadie porque, por ejemplo, se puede inventar que a un animal grandote se le viene el otoño y tiene que cambiar la piel y se la saca porque ya no le sirve y le sale otra. La que no le sirve la usan para hacer tapados, ¿ven? y así quedan todos contentos hasta el próximo otoño.</p>
<p><b>Blanquita: </b><i><b>(inició sesión en yahoo):</b> </i>¡Dale, me encanta tu propuesta! Pero que las pieles imaginadas sean sintéticas, y en colores. Y biodegradables.</p>
<p><b>Juan sin miedo:</b> Bueno. Si es biodegradable, no hay daño posible. Mil disculpas por decirte obtusa.</p>
<p><b>Blanquita:</b><strong> <i>(inició sesión en yahoo)</i></strong>: Aceptadas. Igual un poco de razón tenés, capaz. Muy lindo, el cuento de los bichitos que cambian la piel en otoño.</p>
<p><b>Vero:</b> ¡Totalmente! ¡Leer es lo más!</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Delicia de velorio</title>
		<link>http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/08/15/delicia-de-velorio/</link>
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		<pubDate>Fri, 15 Aug 2014 19:39:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia. 19. Delicia de velorio Quienes conocieron a Delicia sintieron algo inquietante al enterarse de la noticia de su muerte. Parecía mentira; era infinitamente vieja y la gente se había resignado. La hora llegó cuando la mujer se había convertido... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/08/15/delicia-de-velorio/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.</em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">19. Delicia de velorio</h2>
<p>Quienes conocieron a Delicia sintieron algo inquietante al enterarse de la noticia de su muerte. Parecía mentira; era infinitamente vieja y la gente se había resignado. La hora llegó cuando la mujer se había convertido en una arruga color beige clarito, de ojos como bolitas verde agua, brillantes, bajo pestañas ralas. Siempre impoluta, enfundada en su guardapolvo tieso, engalanado por los años de blancura. <i><b>La directora Delicia. Falleció. Lamentamos el deceso. ¿Se murió? Nuestras sinceras condolencias. </b>  </i></p>
<div id="attachment_290" class="wp-caption alignnone" style="width: 609px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/08/El-Aquelarre-Goya.jpg"><img class="size-full wp-image-290" alt="&quot;El Aquelarre&quot; detalle. Goya" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/08/El-Aquelarre-Goya.jpg" width="599" height="412" /></a><p class="wp-caption-text">&#8220;El Aquelarre&#8221; detalle. Goya</p></div>
<p><span id="more-289"></span>La gente fue llegando al velorio con cara de circunstancia. <i><b>No somos nada</b></i>. Delicia había sido maestra en la 79 cuando era la 14, en la primaria, y se contaban de ella leyendas que habían sentado las bases de un poderío indescriptible. Alumnos que se habían orinado encima sólo porque Delicia había pronunciado su nombre. Padres obsequiosos que se habían enamorado de sus ojos cuando eran oscuros y le habían regalado un visón, un viaje a Europa, un gato persa. <b><i>Un día estamos y al otro no</i>.</b>  Madres despechadas por la adoración que provocaba, celosas, rindiéndole pleitesía durante los actos del Día del Maestro, entregándole ramos de rosas con espinas.<b><i>La Delicia, la de la época del puntero, la pluma y el tintero.</i></b> <b><i>La vida, este valle de lágrimas. </i></b></p>
<p><span style="font-size: 13px">Murmullo de velatorio, entretejido de chismes, anécdotas, santiguaciones. </span><i style="font-size: 13px"><b>Que descanse en paz</b></i><span style="font-size: 13px">. Palabras de Delicia no pronunciadas por su boca muerta sino por el runrún de la sala, hojarasca sobrevolando el hedor de las calas podridas:</span></p>
<p><i>&#8220;El guardapolvo no se mancha&#8221;, </i><i>&#8220;Se debe ser y aparentar lo que se es&#8221; ,</i><i>&#8220;Maestra, con Mayúsculas&#8221;, </i><i>&#8220;Para ser Maestra, hay que tener vocación verdadera&#8221; </i><i>&#8220;Los educandos nos agradecerán en el futuro todo el rigor que les impongamos en el presente&#8221;, </i><i>&#8220;Es por su bien, no por el nuestro&#8221;&#8230; <b>Una enorme pérdida. Dios nos ayude a soportar tan grande ausencia.</b></i></p>
<p>Delicia fue secretaria, después de ser maestra. Luego, directora. Se murió en la escuela, con el guardapolvo puesto, detrás del escritorio a donde la habían relegado a causa de su pura vejez, mirando sin ver el transitar de docentes jóvenes, chiquillos impetuosos, auxiliares, padres, equipos de música, trajín de escuela, en fin, <i>&#8220;aire que respirar&#8221;</i>, en sus palabras. <i><b>No hay lágrimas suficientes. ¿Hijos no tuvo? Shhh, siempre señorita. Nunca se casó. </b></i></p>
<p>Una mujer espía escondida por una corona. No sabe que el resto de las mujeres presentes conocen su secreto. (Todas saben e ignoran que las demás saben). <i><b>Nos ha abandonado en cuerpo, pero su espíritu permanecerá eterno.</b></i> Cada una cree que Delicia le hizo algo personal, que fue con ellas el asunto de la pregunta. Jamás sabrán que formaban parte de un cosmos construido por una tirana increíblemente perversa, porque no compartirán su dolor: es un secreto teñido de vergüenza. Delicia, despojadora de la inocencia virgen del deleite del primer día de clases. <i><b> Era de Dolores, pero acá no se ve ningún pariente. ¿Se habrán enterado? Era muy vieja.</b></i></p>
<p>Durante su reinado infinito, Delicia recibió con una sonrisa de dientes afilados a cada mujer de cara emocionada. Le dio un paseo por la escuela, le dio papeles que firmar, ofreció té, le hizo la prueba. Las que aguantaron, se quedaron. <i>&#8220;En esta escuela enseñan las maestras con vocación, la escoria que vaya a otra parte&#8221;. </i>Había perfeccionado su método: un pequeño niño, angelical, suave, se acercaba a la maestra que, radiante, acababa de apoyar su cartera en la silla ante el escritorio. La nueva se inclinaba, solícita, para escuchar al pequeño. Delicia observaba desde la puerta: a veces pasaban años sin oportunidad de ver la escena. El pequeño pronunciaba la pregunta. En la reacción de la interrogada, Delicia medía cuidadosamente cuánta vocación tenía, cuán duradera sería&#8230; Delicia, la alquimista de la esencia docente. La desfloradora. La que arruinó la vida de tantas. La que perturbó las ilusiones. La que causó dolor. <i><b>Le llegó, por fin, la muerte. A todos nos llegará. ¿La querría alguien? Los acompaño en el sentimiento.</b></i></p>
<p>En el mujeril velorio, la que espiaba finalmente tomó coraje. Fue fácil hacerlo: nadie había entrado a ver el cadáver que descansaba entre velones inmensos y solemnidad fétida. Cuando quedó frente a la muerta, se sintió más sola que antes. No sabía que representaba en ese momento a decenas de mujeres dañadas de la misma manera. Se oía perfectamente el murmullo de afuera. <i><b>Una partida anunciada, pero no por ello poco sentida.</b></i> Recitaban hazañas de la directora, su fortaleza, sus logros, su despotismo, su crueldad, su fiereza. <i><b>Lo siento tanto. Se han enlutado nuestras almas.</b></i> La mujer se acercó al cadáver, se agachó, pegó su boca a los oídos llenos de algodón y pronunció la pregunta que el pequeño enviado le había hecho hacía décadas. Ella era de las que había durado solamente un día: no había pasado la prueba. Delicia había recibido su renuncia con inocultable sorna. <i><b>Taquicardia. Sudoración. Mareo.</b></i> Repitió la frase ajena, la dijo una, dos, veinte veces. No sintió nada. Había esperado pacientemente la muerte de la vieja. <i><b>La muerte nos ha cubierto con su manto oscuro.</b></i> Había jurado que se vengaría y ahora estaba ante un cajón. No alcanzaban las palabras. En un rapto de desesperación, la mujer desabotonó el guardapolvo que enfundaba el cadáver y se lo quitó.</p>
<p>Antes de salir corriendo, con una fuerza sobrehumana, levantó la tapa que estaba apoyada contra una pared y cerró el ataúd. Dobló cuidadosamente el guardapolvo que ya no era mortaja, vació uno de los enormes floreros, lo introdujo en él y lo quemó. <i><b>Causa una tristeza profunda perder un ser querido.</b></i></p>
<p><span style="font-size: 13px">Si alguien hubiera podido ver el rostro de Delicia cuando se hizo el silencio, cuando las luces se extinguieron, se hubiera estremecido. Desnuda hasta del alma, amarillenta, blanda y cerosa, la sonrisa se le hizo mueca y así marchó hacia el otro mundo, para responder despojada su propia, personal e inevitable pregunta.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
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<p>&nbsp;</p>
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		<title>La Bestia Peluda</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Aug 2014 20:19:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Adriana Lara</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
		<category><![CDATA[adolescencia]]></category>
		<category><![CDATA[alumnos]]></category>
		<category><![CDATA[cuento fantástico]]></category>
		<category><![CDATA[cuentos]]></category>
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		<category><![CDATA[educación]]></category>
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		<description><![CDATA[PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia. 18. La Bestia Peluda &#160; El primer registro de la existencia de la Bestia Peluda data de 1962: una empleada lavaba las tazas del personal y vio un extraño ser observándola desde el ventiluz que da al patio de... <a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/2014/08/08/la-bestia-peluda/">continuar leyendo &#8594;</a>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center"><strong><em>PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad, es mera coincidencia.</em></strong></p>
<h2 style="text-align: center">18.</h2>
<h2 style="text-align: center">La Bestia Peluda</h2>
<p>&nbsp;</p>
<p>El primer registro de la existencia de la Bestia Peluda data de 1962: una empleada lavaba las tazas del personal y vio un extraño ser observándola desde el ventiluz que da al patio de la 11, entre las ramas de una higuera. Presa de una crisis nerviosa, la mujer corrió hacia las escaleras, con tanta mala suerte que cayó y se lastimó seriamente. En el libro de actas, bajo la fecha, figura el siguiente relato, de puño y letra de la directora de ese momento: &#8220;Rita describió detalladamente al animal que le provocó el susto relacionado con su accidente. Dijo que tenía el cuerpo de un gato mediano, la parte superior de la cabeza parecida a la de una nutria, ojos como avellanas, relucientes, dientes amarillos, corvos, grandes, orejas parecidas a las de un ser humano. Las patas eran perrunas, y sobresalían garras de todas ellas. Una cola finita y larga, como de rata, pero prensil, envolvía parte de su cuerpo. Por supuesto, estamos seguros de que ningún animal existente tiene semejante aspecto y esperamos que los médicos que atiendan a nuestra compañera encuentren la explicación para semejante confusión, ya que nada parecido a <i><span style="text-decoration: underline">eso</span></i> existe en la escuela&#8221;.</p>
<div id="attachment_279" class="wp-caption alignnone" style="width: 1165px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/08/Goya-El-sueño-de-la-razón-produce-monstruos.jpg"><img class="size-full wp-image-279" alt="Goya &quot;El sueño de la razón produce monstruos&quot;" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/08/Goya-El-sueño-de-la-razón-produce-monstruos.jpg" width="1155" height="1600" /></a><p class="wp-caption-text">Goya &#8220;El sueño de la razón produce monstruos&#8221;</p></div>
<p><span id="more-278"></span>Según un profesor, alumno de la 11 en esa época, el episodio realmente sucedió y provocó comentarios risueños durante muchos meses. No hubo mayores novedades hasta el 16 de marzo de 1985, fecha en la que la criatura hizo su segunda aparición pública. Esta vez, salió de una rejilla mal cubierta, algo oculta entre las plantas que adornaban en ese entonces el patio. Un grupo de alumnas que jugaban al elástico en esa zona quedó estupefacto ante la oronda caminatita de la Bestia Peluda, como quedó bautizada desde ese momento por un niño que estaba jugando al chupi sentado en el piso: al ver al animalejo, se puso de pie y salió corriendo hacia el enorme portón que comunica el patio con el interior de la escuela gritando: &#8220;¡La Bestia Peluda, la Bestia Peluda!&#8221; con una vocecita aguda que le rompió los tímpanos a todos y concentró la atención en él y no en el bicho, que muy tranquilamente le guiñó un ojo almendrado a la chica más linda del grupito y volvió a meterse dentro del hueco. Las niñas realizaron dibujos retratando la Bestia; uno de ellos fue tan bueno que ganó un concurso organizado por el Banco Provincia y quedó colgado hecho cuadro, con un bello marco dorado, desde el momento de la premiación, en la dirección de la escuela.</p>
<p>La descripción de las niñas coincidió con la de Rita, pero ese crucial elemento probatorio de la realidad de la Bestia Peluda no se conoció hasta muchos años más tarde, cuando llegó como directora una controversial y estrafalaria señora que decidió poner patas para arriba todo para limpiar. Abrió puertas que estaban cerradas desde hacía décadas, arrancó telarañas ya sólidas y espesas de mugre acumulada, plumereó los maravillosos murales decorativos, lustró maderas, escritorios, los ornamentados armarios de la biblioteca. Descubrió recovecos, una salita en donde había un banco de carpintero y herramientas oxidadas, el agujero en el alambre tejido por donde entraban las palomas al abandonado salón de actos y&#8230; el libro de actas en donde estaba el relato de Rita, copiado al principio del presente informe. Recuerdo que entré en la dirección y ahí estaba, la señora directora, inmersa en la lectura del enorme libraco encuadernado en cuero.</p>
<p>_ Mirá, mirá lo que encontré, qué interesante&#8230; escrito con lapicera fuente, ¡qué belleza!</p>
<p>Leí de reojo, por compromiso, justo, de casualidad, la descripción del animal. Pensé que me estaba haciendo una broma.</p>
<p>_ Sí, claro_ le contesté, evitando mirar el cuadro que colgaba burlonamente sobre nuestras cabezas_ Si no fuese porque lo separan décadas, diría que coincide con el retrato de la Bestia Peluda de la 11.</p>
<p>No hizo falta más. Cerró la puerta con llave (hecho que me causó una conmoción mayor que la pretendida realidad de la leyenda urbana de la escuela) y me exigió el cuento, con lujo de detalles.  Hasta hizo una recreación de los grititos del niño de las figuritas, según dijo, para estar segura de que había entendido bien. Cuando finalmente me dejó salir, agobiada y preocupada por su salud mental, se precipitó blandiendo el librote hacia la cocina, se dio vuelta y me gritó:</p>
<p>_ ¡No te preocupes, Lara, si hay una Bestia Peluda en la 11, la voy a encontrar! ¡Como que me llamo Nora!</p>
<p>Y desapareció.</p>
<p>Literalmente, desapareció. Cuando volví a trabajar, la semana siguiente, la leyenda de la Bestia Peluda circulaba vigorosa, con un interesante agregado. Después de escuchar aproximadamente cien versiones contadas por cada alumno y personal de la escuela que quiso dar testimonio sobre el caso, yo misma anoté, utilizando una lapicera común y corriente, en el gigantesco libro de actas de 1962 (único vestigio hallado durante la búsqueda de Nora dentro del edificio), el siguiente  relato de lo sucedido durante la tarde del 18 de diciembre de 2011 y la mañana del 19 :</p>
<p>&#8220;La señora directora de la 11 ha abandonado su cargo en forma irregular, por no presentar la documentación adecuada para ello. Existe una versión fantástica acerca del por qué de su partida; a pedido de ciertos profesores la registraré aquí, <i><span style="text-decoration: underline">a modo de curiosidad</span></i>:</p>
<p>Nora decidió emprender la búsqueda del legendario monstruo de la escuela, la Bestia Peluda, convencida de su realidad. Dejó este libro sobre la mesada de la cocina y se dedicó imprudentemente a desatornillar las rejillas, destapar canaletas, abrir ventiluces, destrabar ventanas y a vaciar la cocina de todos los chirimbolos útiles e inútiles que hay en ella. Se hizo la hora de partir y el personal auxiliar se marchó; ella, a pesar de las advertencias que le hicieron sus compañeros de trabajo, no quiso abandonar la insólita búsqueda y se quedó sola dentro de la escuela, encerrada, ya que la señora Mary declaró ante la policía que cerró con llave al salir y que era la única que disponía de copia en ese momento.</p>
<p>(Cuando Mary me contó su versión, añadió algo que me pareció inventado en el momento, por puro afán poético. Me dijo que esa noche en un sueño caminó frente a la escuela y al llegar a la esquina se dio vuelta para mirar el enorme edificio, vio luz en la ventana de la cocina y la sombra vacilante de Nora, recortada sobre el vidrio, observando algo que se movía sobre donde deberían estar las hornallas. Dijo que, a pesar de que en el sueño era conciente de que estaba soñando, sintió un escalofrío premonitorio y desagradable.)</p>
<p>Un vecino que había salido con su perro para que hiciera sus necesidades declaró que escuchó una voz de mujer que gritaba: &#8220;¡Te agarré, guacha!&#8221; o algo por el estilo aproximadamente a las dos de la madrugada, hecho que causó gran regocijo entre el alumnado (por imaginar a la directora a los alaridos pronunciando la palabra &#8220;guacha&#8221;) y pavor en el vecino, que no se pudo explicar el por qué de semejantes voces a esa hora en una escuela y se fue a dormir alarmado. Antes de acostarse, llamó a un móvil policial y notificó lo que había escuchado. Por eso es que todos sabemos que a las 2:30 ya no había nadie en la escuela. El móvil llegó, revisaron el perímetro del lugar temiendo un robo (cosa habitual en esa zona y en esa época), llamaron a más efectivos y se quedaron haciendo guardia hasta el otro día, cuando Mary llegó nuevamente y abrió el enorme portal. Declararon que nadie salió mientras estuvieron esperando. Nadie entró. Por eso deduzco que Nora, a las dos treinta, ya no estaba dentro de la escuela.</p>
<p>Lo que para mí es una broma de mal gusto que ya lleva demasiado tiempo para causar gracia, para el resto de la gente es cosa de la Bestia Peluda. Contra todo mi sentido común termino el informe, y aclaro que no creo una sola palabra del mismo:</p>
<p>Dicen que, al quedarse sola, Nora prendió las hornallas de la cocina y el horno. Había destapado y abierto todos los huecos de la cocina.</p>
<p>Dicen que esperó allí hasta la medianoche, y como no pasaba nada, exclamó sin darse cuenta que le vendería el alma al diablo a cambio de ver al monstruo.</p>
<p>Dicen que la Bestia Peluda, instantáneamente, ingresó a la cocina por el ventiluz que la misma Nora había abierto, usando como plataforma las ramas de la vieja higuera.</p>
<p>Dicen que se miraron fijamente, las dos, durante unos minutos que parecieron durar horas. Algunos aseguran que fueron horas que parecieron minutos.</p>
<p>Dicen que Nora exclamó en ese momento el famoso: &#8220;¡Te agarré guacha!&#8221;, que inmortalizó la frasecita, en vigencia aún en la localidad.</p>
<p>Dicen que la Bestia la miró con tristeza y luego agachó la cabeza, haciendo ruiditos de lamento, cuando apareció Satanás en persona bajo la figura de un apuesto hombre maduro y gentil.</p>
<p>Dicen que Nora, extasiada, se aferró al brazo del galán y se fue con él hacia el patio de la escuela.</p>
<p>De Nora, desde ese momento, no hubo noticia alguna.&#8221;</p>
<p>De la Bestia Peluda hay, de vez en cuando, no sólo en la 11. Se reportan apariciones de Bestias Peludas en otras escuelas, en edificios públicos o privados de todo tipo, solas o en grupo, pero estoy convencida de que es la imaginación de la gente, desmesurada, que en lugar de ver ratas ve cualquier cosa. Por si acaso, descolgué el cuadrito que adornaba la dirección, no vaya a ser que por culpa de una Bestia Peluda nos quedemos nuevamente sin autoridades&#8230; Hay que estar atentos y despiertos; ya lo dijo un gran artista: &#8220;El sueño de la razón, produce monstruos&#8221;.</p>
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<div id="attachment_286" class="wp-caption alignnone" style="width: 970px"><a href="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/08/La-Bestia-Peluda-Aylén-Giraudo.jpg"><img class="size-full wp-image-286" alt="&quot;La Bestia Peluda&quot; Aylén Giraudo" src="http://blogs.infobae.com/proyecto-lector/files/2014/08/La-Bestia-Peluda-Aylén-Giraudo.jpg" width="960" height="675" /></a><p class="wp-caption-text">&#8220;La Bestia Peluda&#8221; Aylén Giraudo</p></div>
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