La ceguera del experto

#ElArteDeLaPaz

 “…¡El mayor peligro es el orgullo! No debemos olvidar que,

en el instante en que surge la idea de que nuestra técnica es buena,

acabará todo progreso…

Nobuyoshi Tamura, “Aikido, etiqueta y transmisión”

Hace unos días en el subte, releyendo un libro que me prestó un amigo, encontré la frase que se cita en el epígrafe y me pareció espléndida.

En ese mismo momento, me vino a la mente el recuerdo de una clase de Danes (alumnos que ya han alcanzado el grado de Dan), en la que Roberto Palma Sensei, habló sobre la “ceguera del experto”.

Muchos practicantes de aikido con los que tuve la suerte de entrenar hace años fueron dejando con el correr del tiempo, por diferentes motivos. Algunos por cuestiones familiares, personales, laborales, matrimoniales, etc. Algunos de ellos, también lo hicieron porque “ya habían aprendido todo”, o al menos, eso creían ellos.

Otros, al obtener la graduación de Primer Dan, cinturón negro, que trae aparejado el derecho de vestir Hakama, dejan la práctica ya que han alcanzado el objetivo que se propusieron.

Lamentablemente, eso que han obtenido no es más que el primer escalón, donde recién comienza el verdadero aprendizaje de este profundo arte marcial.

Cuántas veces, en otros aspectos de la vida creemos saberlo todo y es justamente en ese momento que dejamos de crecer y de progresar, para comenzar a declinar. Cuando el individuo deja de crecer, comienza a morir.

Lo mismo sucede en el aikido, creemos que lo sabemos todo y que ya no tenemos nada que aprender y entonces, sucumbimos ante la ceguera del experto y detenemos nuestro avance, nuestro crecimiento.

Olvidamos que la única victoria es la victoria sobre nosotros mismos, y que para lograrla, debemos perfeccionarnos día a día sin descanso. Sin prisa, pero sin pausa.