Una noche en el Carnaval del País

La purpurina flota en el aire. Baila, creo. Se pegotea también, hasta en el más desprevenido. No sé si es el calor del día con mayor temperatura de enero o, simplemente, el clima típico del carnaval, pero Gualeguaychú sonríe. El río, su gente.

Son 17 los años del corsódromo que me acerqué a festejar el sábado pasado. Las fichas técnicas dirán que es el más largo del país, con 510 metros, y el segundo en América del Sur; que fue el primero inaugurado en la Argentina y que puede albergar hasta 40 mil personas sentadas en tribunas, sillas y el sector VIP. Yo me quedo con la imagen de esa vía blanca que late. Porque sí, late al ritmo de la música, la batucada y el taconeo de los bailarines.

Antes de comenzar el espectáculo, con el grupo nos acercamos al galpón donde se prepara la comparsa Papelitos. Era cerca de las 21. Como esa noche iban a desfilar en el tercer turno, el clima era muy relajado, de algarabía y distención. Jovencitas maquilladas pero “de civil” y muchachos de musculosa y bermudas a la espera de un lugar para comenzar a “lookearse” bailaban al son de los tambores, reían, se divertían. Así es “la previa” en la mayoría de las comparsas.

Este año, las tres comparsas que participan del Carnaval del País son O’Bahía, Kamarr -campeona de 2013- y Papelitos. En ese orden desfilaron el sábado, ubicaciones que rotan cada noche de las diez que duran los festejos. De la primera rescato el despliegue y la originalidad: con el tema “volvé a jugar, volvé a tu infancia”, todos los juguetes estuvieron personificados. No faltó ninguno: la Mujer Maravilla, Superman, Batman, dinosaurios de plástico, autitos y pistas de carrera, títeres -manejados por un Geppetto espectacular-, trompos, barquitos, Playmobil… ¡hasta una casita de Barbie en tamaño real! Cerró su pasada una batucada de soldaditos, imitación de esos verdes, de plástico, que todos los chicos nacidos entre los 70 y los 90 tuvieron alguna vez.

Kamarr buscará retener la corona. Para ello armó su perfomance con la temática: “El Rey Momo murió y resucitó para la alegría de todos”. De ellos destacaré la inigualable elección de los colores. Fue, por lejos, la más colorida. La combinación de plumas negras, verde y amarillo flúo, violetas, azul francia, blancas, verde botella, pasteles y rojas fue inigualable. A mi mamá siempre le gustaron mucho los colores fuertes y “chillones”, tal vez por eso me impactó tanto esta pasada.

Finalmente, fue el turno de Papelitos. Esos mismos jóvenes que vi saltar y reír continuaban en el mismo tren, pero ahora de manera ordenada. Era, ni más ni menos, la imagen de la institucionalización del carnaval. De Papelitos voy a mencionar la imponencia de las carrozas. Son, por lejos, las mejor confeccionadas. El desafío de crear grandes carros bajo el lema de la resurrección de las raíces indígenas tras la conquista de América y los procesos de industrialización fue superado ampliamente.

Cerca de las 3:30, emprendimos el regreso a Buenos Aires. Me vine un poco transpirada, con dolor de cintura de tanto moverla al ritmo de la música y con “brillitos” por todo el cuerpo. Porque la purpurina flota en el aire.

 

AGENDA:

9 al 26 de enero: Fiesta Nacional de los Pescadores (Mar del Plata, Buenos Aires).

18 al 25 de enero: Fiesta del Lago (Villa Pehuenia, Neuquén).

18 de enero al 2 de febrero: Fiesta Provincial de la Artesanía (Cosquín, Córdoba).

23 al 27 de enero: Fiesta Provincial del Cabrito y la Artesanía (Quilino, Córdoba).

24 de enero: Encuentro Nacional de Payadores y Peñas (Capilla del Monte, Córdoba); Fiesta Aniversario de Albardón (Albardón, San Juan).

24 y 25 de enero: Festival del Churqui y el Cardón (Hornaditas, Jujuy).

25 de enero: Fiesta Nacional del Folclore en el Agua (Villa del Rosario, Córdoba).

25 de enero al 2 de febrero: Festival Nacional del Folclore (Cosquín, Córdoba).

Todos los sábados de eneroCarnaval del País (Gualeguaychú, Entre Ríos); Carnaval de Gualeguay (Entre Ríos).