¿Sala de uno?

#MamáPor2

Me agarró la loca y desde hace unos días no puedo dejar de pensar qué será de mi vida el año que viene. Los chicos se largaron a caminar y convivir demasiado tiempo en el departamento se está volviendo cada vez más difícil.

Como se duermen al alba, se levantan bien temprano y apenas aguantan una o dos horas encerrados entre cuatro paredes. Juro que intento entretenerlos jugando con autitos, pelotas y encastrando piezas pero la única manera de mantenerlos tranquilos es hipnotizándolos con dibujitos animados, cosa que no es lo ideal (y si la pediatra lee esto, me mata).

A lo que quiero llegar con mi relato es que cada vez estoy con más ganas de anotarlos para el año que viene en un jardín de infantes, en sala de uno y medio, también llamada “Prekinder”. Sería un solo turno, tres horitas por la mañana, ni más ni menos.

A mamá, como era de esperarse, le indignó. “¿Que cómo vas a mandar un chico que todavía tiene pañales al jardín? ¡Todavía es un bebé, tiene que estar con su mamá! Esperá un año más y que entren a sala de dos”.

Les confieso que un poco me desalentaron sus palabras. Pero igual empecé a llamar por teléfono a los jardines del barrio, al menos para averiguar cómo viene la mano en cuanto a horarios, actividades, infraestructura y, por sobre todo, precios(no se olviden que tengo dos y que el dolor de bolsillo es doble).

Aunque cueste creerlo,  a dos meses de que termine el año, ya casi no hay vacantes en sala prekinder, cosa que tiene dos lecturas posibles. La mala: el tiempo corre, me tengo que apurar. La buena: no soy la única que piensa en mandar a sus hijos tan chiquitos al jardín, cosa que me alivia demasiado.

La semana pasada me animé a visitar  uno de los jardines y quedé encantada. Son salas de 15 chicos, con una maestra y una auxiliar. Hacen actividades súper entretenidas y aprenden a jugar con papeles, botellas, a bailar, a cantar y, lo más importante, aprenden a sociabilizar con otros chicos y a compartir ¡Mucho más divertido que quedarse jugando en casa toda la mañana!

Obvio que conozco las desventajas del tema. La principal, dicen, es que se enferman muchísimo porque se contagian todas las pestes  y que, al principio, se la pasan faltando a clases.

Todavía no tengo conclusión para este tema. Sólo tengo claro que me quedan pocas semanas y que, como viene la mano, las vacantes son cada vez más escasas y yo tengo dos niñitos que ubicar.

A las mamás les pregunto, ¿cómo fue su experiencia en el jardín? ¿a qué edad mandaron a sus hijos? ¿Qué harían en mi situación?