Es el personaje histórico francés –y universal quizá- más célebre del mundo; la Francia moderna le debe la mayor parte de sus instituciones; París lleva su marca en sus sitios emblemáticos; un millón de personas visitan su tumba cada año; pero Napoleón Bonaparte recibe más homenajes en el extranjero que en su propia Patria, como si no fuera “profeta en su tierra”. Sin embargo, ahora, una exposición napoleónica ideada en Alemania abrió finalmente sus puertas en la capital francesa.
Suicidio lingüístico en Francia
Cunde la alarma en el “hexágono” desde que el gobierno socialista presentó un proyecto de ley de enseñanza superior que habilita el uso del inglés en las universidades francesas para el dictado de clases, los exámenes, los concursos y la investigación…
El primer médico sin fronteras
Por esas vueltas de la historia, nació alemán pero murió francés. Su sepultura está en África, en Gabón, el lugar donde se convirtió en pionero de un camino que, años más tarde, dio nacimiento a mediáticas ONGs. Fue tan exaltado como criticado, al ritmo del espíritu de los tiempos. Una prima suya, fue la madre de Jean-Paul Sartre, pero filosóficamente él estuvo en las antípodas de su ateo sobrino. A 100 años del inicio de su obra en Lambarené, se acaba de publicar una nueva biografía, escrita por un hombre nacido en el pueblo-hospital que él construyó “en el linde de la selva virgen”.
El Rey que hacía el amor y la guerra
Fue un monarca muy amado, y llorado tras su muerte violenta. Su estatua ecuestre está emplazada en el corazón de París, la ciudad que, para él, “bien valía una misa”, y por ella aceptó convertirse al catolicismo. Vert galant (“viejo verde”) lo llamaron -y con ese nombre se conoce la plaza que alberga su monumento- ya que nunca se cansó de cortejar a las damas. Él mismo lo admitió: “Se dice que soy tacaño, pero hago tres cosas muy alejadas de la avaricia: porque hago la guerra, hago el amor, y edifico”.
Quién es la más parisina
En el año 2009, el diario Le Figaro hizo una encuesta para elegir a la parisina por excelencia y la más votada fue una modelo hija de padre francés y madre argentina, como para confirmar que existe un lazo que nos une a Francia. Fue la imagen de Chanel, posó para el busto de Marianne –la efigie que representa a la República Francesa, una suerte de madre Patria- y ahora acaba de publicar una Guía de Estilo, en la que cuenta sus secretos de moda y belleza.
No sólo del Louvre vive el turista
Existen en París una enorme cantidad de museos que vale la pena visitar. Lamentablemente, están opacados por la fama –merecida sin duda- y la magnificencia del Palacio del Louvre. Aquí les presento uno, cuya particularidad es tener parte de su colección al aire libre, en un jardín.

Un regalo en el día mundial del francés
Tiene fama de sonar lindo pero de ser muy difícil de pronunciar. Ni hablar de su gramática, una de las más engorrosas. Hoy celebran su idioma los 870 millones de francoparlantes del mundo. Hay un regalo en este blog para todos los que aman el francés.
Ushuaia, ¿marca francesa?
Haga la prueba de ingresar al dominio www.ushuaia.com y verá que pertenece a una cadena televisiva francesa, TF1, que, desde el año 1987 y por más de dos décadas, emitió un programa con ese nombre: Ushuaia, el magazine de los extremos. Su conductor, Nicolas Hulot, hizo de la localidad más austral del mundo su marca registrada. En Francia, Ushuaia no remite a la Argentina, sino a Hulot, o Monsieur Nature (Señor Naturaleza) como llaman algunos a este emprendedor que supo convertir su afición ecológica en un negocio multimillonario. No es el primero ni el único. Pensemos si no en Al Gore que hizo fortuna hablando del calentamiento global, materia en la cual ni siquiera es experto.
¿Tú también, Francia?
Confieso mi nostalgia por una de las sociedades con menor grado de moralina que conocí. Una en la cual, en palabras de mi amigo G.-L., los escándalos de dinero eran considerados mucho más graves que los de faldas.

Con esta policía no se juega….
Entre las muchas cosas que pueden llamar la atención de quien recorre las calles de París está el impresionante despliegue de los llamados CRS, una fuerza de orden y antimotines con la cual es frecuente toparse en ocasión de manifestaciones y otros acontecimientos públicos.







