Yo no soy tu ex

#SoySolo

Todos tenemos un pasado, alguna historia irresuelta, un tomuer en el placard. La vida es así, nos cruza con diversas personas que están en diferentes momentos y que, lamentablemente, muchas veces son incompatibles con nosotros. No hay muchas más vueltas que darle al asunto. Yo, a veces, me río de mi voluntad de tratar de encontrarle inútilmente explicaciones racionales a los desencuentros amorosos. No, macho, no funca eso. Cuando la cosa viene fulera hay que bancársela y seguir. Pero hay cosas que me fastidian, y una de ellas es cuando me cargan con mochilas pesadas de un pasado que jamás viví, de alguien que nunca fui, de cosas que en ningún momento dije. Así que antes de que vos y yo hablemos por primera vez, dejame dejártelo bien clarito: yo no soy tu ex.

Una vez me pasó que empecé a hablar con una bomba sexual. Uno de esos minones que descogotan tipos cuando caminan por Florida. Para mí, era un toque raro que me diera cabida, pero ella me decía que le interesaba hablar conmigo porque, según ella, “ya no existen hombres interesantes”, que todos se acercaban a ella por su cuerpo. Yo le dije una frase re original: “Los hombres son todos iguales”, y ella después me contestó algo que ni registré porque me había quedado colgado mirando un book de fotos que se había hecho. La verdad, es que la mina estaba decididamente buena pero no tenía ninguna dote artísticas ni de modelaje o algo así que justificase ese catálogo carnal, por lo cual, me costaba un poco entender por qué razón había invertido en una cosa así, un álbum lleno de imágenes de ella hermosa posando sugestivamente de diferentes maneras. Aunque la verdad, no voy a negarlo, su inversión era un festín para los ojos, porque cada ángulo la mostraba sexy y con poca ropa, bien iluminada, maquillada, una belleza.

Ya desde que nos conocimos empecé a notar algo raro, como cierta inseguridad de su parte. A pesar de que todo el mundo le decía que era linda, ella parecía necesitar reafirmarlo todo el tiempo. Un día nos encontramos en un boliche al que había caído muy tarde con unos amigos. El lugar estaba repleto de gente, el calor era agobiante y ya todos estábamos medios fastidiosos. La cosa es que soporté quince minutos nada más. La vi, la saludé y me fui agotado y estresado como si hubiera corrido una maratón con mi jefe a cococha. Cuando estaba en el bondi, ya con el sol asomando y mostrando los verdaderos rostros que esconden los maquillajes nocturnos, me llegó un mensaje de ella preguntándome si me pasaba algo, que se había quedado mal porque me vio irme medio sacado del boliche. Entonces, ahí sentí que había llegado el momento de apretar las clavijas y dar un paso clave para el futuro de nuestra relación.

Para quitarle tensión al asunto (porque, aunque no quisiese, me la estaba por jugar) opté por descomprimir con un toque de humor diciéndole que le pregunte a la chica del book si quería salir conmigo. Y ahí no sé qué pasó, qué cortocircuito se activó en su mente, que rumba-samba-mambo se le cruzó por la cabeza, pero resultó ser que a mi inocente broma le siguió una catarata de insultos hacia mi persona. Me dijo que al final, yo también era igual a todos los hombres, que la trataba como una cosa, que no había entendido nada. Y fue ahí que, luego de releer mil veces mi mensaje tratando de buscar algún atisbo de crueldad, me di cuenta que el problema no había sido mi supuesta falta de respeto a su integridad como ser humano, sino que todo se trataba de una transferencia: me había transformado en aquel hombre que le había faltado el respeto por primera vez, aquel tipo que la había dejado malherida para siempre, en fin, me había transformado en su ex.

Yo no soy tu ex. Así que, por favor, hacé borrón y cuenta nueva conmigo. No me hagas cargo de miserias ajenas, de bajezas que no me pertenecen, de defectos que no son míos. Ojo, con esto no te estoy diciendo que yo sea mejor que tu ex. Es más, existen grandes chances de que tu ex aún siga siendo una mejor opción que yo (tenía más pelo, seguro). Pero te aviso esto para que no me vengas con prejuicios que no me corresponden. Si tu ex tenía problemitas, eran los problemitas de tu ex. Yo tengo otros distintos, pero que son cien por ciento de mi autoría. No creas que tengo segundas intenciones con vos, no te confundas…

…esas son mis primeras.