Argentina. Chubut. Mas Ballenas.

 

Recuerdos de mis Viajes por Argentina.

 

 

Estábamos saboreando un cordero patagónico en Punta Norte y ya casi de sobremesa mi guia estrella Paula Ortega me hizo una reseña de lo que nos faltaba hacer para terminar con nuestro recorrido. También era una manera de despedida porque lo que nos faltaba era bastante poco. Como habrá sido mi expresión que me pregunto preocupada, ¿Qué pasa? ¿Te cayó mal el cordero? No, no balbuceaba y ella insistía ¿hice algo que te molesto? No, no, era mi lacónica respuesta. Tu cara de asombro me preocupa, insistió. ¿El recorrido no te gusta? Me quede callado. Decime que querés y voy a hacer lo imposible para que se te cumpla.

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Argentina. Chubut. Maravilloso atardecer. Ellas también lo disfrutan. Fotos: Raúl Solis.

Respire… Respire nuevamente muy hondo. Ahora sí. Mis palabras salieron como a borbotones. Me quede con ganas de más ballenas. ¿Cómo? ¿Cómo? ¿Que eso de que me quede con ganas de más Ballenas? Si mira estuve revisando las fotos y no tengo imágenes que puedan ilustrar mi nota. Excelente excusa la mía. Ocurre que se nublo y con el atardecer no conseguí fotos con buena luz. Además las gorditas me resultaron un poco esquivas. Bueno. Está bien. Está bien. Dejame gestionar y te cuento. Fue su rápida respuesta.

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Argentina. Chubut. Sus aletas delatan su presencia. Fotos: Raúl Solis.

Comenzó con una serie de llamados y mensajes y en pocos minutos me dijo: Esta todo solucionado. Mañana 11.30 tenemos que estar en Puerto Pirámides que hacemos un nuevo avistaje ¡Genia! ¡Genia! Repetía enajenado. Mi alegría era total. La verdad es que me había quedado con ganas de más Ballenas. Es una experiencia singular. Realmente alucinante, es tenerlas tan cerca, tan grandes y tan inofensivas. Es inexplicable, es algo que uno no se puede perder.

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Argentina. Chubut. Su cabeza se asoma en el agua. Fotos: Raúl Solis.

Esa noche repase las fotos nuevamente de mi experiencia anterior y no me parecieron esta vez tan mal pero ya había logrado el objetivo. Estaría nuevamente en el mar al lado de estos seres paradisiacos. Mientras conciliaba el sueño recordaba la charla que tuve con Luis Lepettite, el fotógrafo del “Yelow submarine”. Me conto su experiencia cuando pudo fotografiar el parto de una Ballena Franca Austral. Una de ellas a quien bautizo “Tehuelche” porque tiene una callosidad en la cabeza con la forma de las flechas que utilizaban estos nativos para cazar. Mi ilusión lo confieso era poder encontrarme con ella al otro día.

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Argentina. Chubut. Con medio cuerpo afuera navega suavemente. Fotos: Raúl Solis.

Mientras las caricias del sueño me rodeaban y se apoderaban de mí. Yo casi no oponía resistencia al dios de las sombras. El sueño que todo lo domina y te deja inmovilizado por más que te resistas. Me tenía paralizado. Ya casi no me dejaba moverme, pero no podía sacar de mi mente estas maravillosas criaturas. Son capaces de moverse en el agua como si fueran pequeños pececitos pese a sus 16 toneladas y sus 16 metros de largo. Dan toda la sensación que ellas se divierten con nosotros como nosotros nos divertimos con ellas. Una maravilla que la naturaleza nos permite disfrutar.

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Argentina. Chubut. Una embarcación neumática te lleva al avistaje. Fotos: Raúl Solis.

Un mar calmo muy azul nos recibía con el marco de un magnifico día, muy luminoso e ideal para la fotografía. Ya estábamos montados sobre una embarcación neumática, semirrígida. “El Islas Malvinas Argentinas” de 12. 40 metros de largo y 4 metros de ancho. Con tres motores de 260 HP. Cada uno. Una verdadera maravilla. La navegación muy suave y sin sobresaltos. Pese a todo ya nos rodeaba ese tufillo nervioso y la clásica ansiedad de todos los pasajeros. Todos nos entreteníamos con algo, para camuflar la espera.  Preparábamos las cámaras y disimuladamente cruzábamos los dedos para que nuestras amigas se dejen fotografiar.

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Argentina. Chubut. Navegaban suavemente a la par nuestra. Fotos: Raúl Solis.

A lo lejos había una que nos hacia esa clásica seña, la de un borbollón blanco como si fuera un semáforo que nos dijera “Estoy lista para salir a escena” El Capitán hacia deslizar la embarcación muy suavemente. Yo me entretuve escuchando el dialogo que tenía Luis Lepettite – nuestro guia ballenero- con dos hermosas pequeñas, ambas con cámara en mano se preparaban para el avistaje. Y comenzó el dialogo o el monologo por parte de ellas que en forma continua lo ametrallaban a preguntas ¿No se asustan? ¿Y que comen? ¿Cuándo vienen? ¿Cuándo se van? La lista era interminable y Luis con la mayor paciencia se las iba contestando. Una a Una. Con toda la mansedumbre del mundo y su voz con tono tranquilizador las contenía a ellas y a los que quisieran escuchar en esa pequeña espera.

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Argentina. Chubut. Una lluvia en forma de “V” anunciaba el comienzo del Show. Fotos: Raúl Solis.

La embarcación se puso rápidamente a su lado. Nada se movía, El pasaje en absoluto silencio. Las cincuenta almas con salvavidas y con cara de asombro. Todas con su vista clavada en las azules aguas del Golfo. Y ella sin apuro. Tenía todo el día para hacerse ver. Estaba en diva y se hacía esperar. Todos hablábamos en voz baja. Eso sí sin quitar los ojos de esas aguas transparentes y profundas. De pronto el clásico resoplido y esa lluvia en forma de “V” que anunciaba que el show estaba por comenzar. Nosotros recibimos la descarga eléctrica y la adrenalina movió todo nuestros estímulos y estos a su vez se pusieron resensibles.

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Argentina. Chubut. Buscaba en su cabeza una callosidad en forma de flecha. Fotos: Raúl Solis.

Nos mirábamos con una expresión estupefacta en el rostro. Y nuestras cámaras empezaron a disparar. Saco su enorme cabeza e hizo una movida como un saludo. Yo buscaba en ella la marca en forma de flecha. Quería saber si era “Tehuelche” la misma que me había acompañado en mis sueños. No era. Poco importa. Allí estaba un hermoso ejemplar y muy predispuesta a mostrase. A su lado la cria. Un pequeño de más de cinco mil kilos. El mismo que toma 150 litros de leche por día que su mama le ofrece. Parecían que flotaban y que hacían la plancha. Nadan tan suavemente que no provocan ningún oleaje. Solo la ausencia de alguna estridencia, todo se sucede con un deslizamiento que no producen en el agua ningún estrepito.

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Argentina. Chubut. Sus colas son lo mas preciado para fotografiar. Fotos: Raúl Solis.

Como por arte de magia desaparecen en la inmensidad del mar. Mientras tanto la miraba a Paula la Guia estrella que sin el compromiso de la fotografía se deleitaba con el espectáculo. En el agua con las ballenas y en el barco con nosotros… los humanos. Yo la miraba y le agradecía en silencio de esta nueva oportunidad de estar hoy con las Ballenas nuevamente. Y el show estaba en su pico máximo. Hizo todo lo que cada fotógrafo quiso. Pero algo que saco expresiones de admiración en la platea, es cuando sacaba su cola y la mantenía afuera de todas formas y por un largo tiempo. De esta manera los más lentos en la fotografía también tuvieron su oportunidad.

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Argentina. Chubut. Su cola es un símbolo. Fotos: Raúl Solis.

Por una larga hora hicieron todos los juegos posibles, la embarcación se deslizaba a su lado como si fuera otra cria ¿Mi duda? Quizás era ella la que no se despegaba de nosotros. Ambas, su madre y su cria habían tomado todos los recaudos como para deleitarnos. Parecía que era el momento de hacer los aeróbicos porque hicieron todos, no se olvidaron de ninguna en esa maravillosa rutina que a nosotros nos deslumbro. Pasar por debajo de la embarcación, cambiar de lateral, saltar fuera del agua y hacer una “U” en el aire. Zambullirse y hacer con sus colas un verdadero show de amistad y de destreza. Los turistas totalmente asombrados.

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Argentina. Chubut. Seguía buscando a “Tehuelche”. Fotos: Raúl Solis

Cuando la dejo debajo de la superficie del agua. La pregunta de las más rubiecita de las dos niñas fue un impacto tan importante como el espectáculo que nos brindaban las ballenas. Luis… ¿Ganan mucha plata las ballenas para actuar? Luis se quedó sin respuestas pero lo salvo la otra niña que le hizo otra pregunta tan punzante como la anterior. ¿No nos tienen miedo? Pareciera que tanto en el agua como en la embarcación es un sentimiento que no existe. El respeto es mutuo y hasta se puede decir que existe un sentir de amor y tolerancia. Creo que ellas hacen lo imposible para ser nuestras amigas. ¿Nosotros los humanos hasta cuando seremos sus amigos?…

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Argentina. Chubut. Nadar en el Golfo, nada mas lindo. Fotos: Raúl Solis.

Próxima Nota: Sábado 10/01/2015 – 12 horas.

Río Negro. Viedma. Reencuentro.

 

Argentina. Chubut. Ballenas.

 

Primer Encuentro con la Ballenas:

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Argentina. Chubut. La Ballena Franca Austral. ¿No sé porque me dicen cabezón? Fotos: Raúl Solis.

Invitado bajo los auspicios de Antonio Torrejón, preparé mi viaje a la Península Valdés. Ultime los detalles sobre todo para llegar a horario a aeroparque. Salí en el transfers con muchísima anticipación. Mi temor…Piquetes, atascamiento en la autopista. Etece. Etece. Los dedos cruzados por si acaso e íbamos avanzando en nuestro recorrido. Sin sobresaltos. Llegue muy temprano. Check inn. No había electricidad para el uso de la computadora. No es nada, pasa en las mejores familias. Quince minutos de atraso. Ya estaba arriba listo para embarcar, saboreando mi visita a la Península. Ocurrió lo inesperado o lo esperado. Se escuchó una voz ceremoniosa. ” Pay attention please” –  “Preste atención por Favor”. Huelga de no sé quién ¿? No hay vuelos…Dos horas de atraso.

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Argentina. Chubut. Caminando por las Playas de Puerto Pirámides al encuentro del “Yellow Submarine”. Fotos: Raúl Solis.

La joven que me recibió de la Secretaria de Turismo y Áreas Protegidas de la Provincia del Chubut, fue quien me organizo el viaje. En esta ocasión acompañada de Claudio a partir de ahora nuestro chofer. Me habían estado esperando con mucha impaciencia, soportando el retraso de mi arribo en el aeropuerto de Madryn. Saludos pecho de paloma, casi al vuelo y sin protocolo. Paula Ortega “La guia” asumió su rol y dijo: ¡Vamos! ¡Vamos! No perdamos tiempo que no llegamos a el avistaje de las Ballenas en el ”Yellow Submarine”. Debemos apurarnos. A lo que acoto Claudio: De llegar a tiempo me encargo yo. Salimos disparados hacia el auto.

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Argentina. Chubut. “El Yelow Submarine” y sus dos potentes motores. Fotos. Raúl Solis.

Allí comenzamos los aprontes para conocernos. La desesperación por contarnos cosas de nuestras vidas y hacer un reconocimiento individual exprés, nos permitió establecer un dialogo, eso sí de locos, todo entrecortado y lleno de palabras encimadas. Es que me habían preparado un programa muy intenso para que en menos de cuatro días conociera la Península, sus habitantes, su historia, bla, bla, bla.

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Argentina. Chubut. Las Ballenas pasean con sus crías. Fotos: Raúl Solis.

Para ello debíamos convivir estos cuatro días… Pensaba… con lo difícil que es hoy convivir. No nos esperaba una tarea fácil. Paula se sintió un poco desplazada. Es que no le permitíamos meter bocado. Cuando se produjo un pequeño silencio… arranco y no paro de hablar y dar indicaciones hasta llegar a destino.

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Argentina. Chubut. Con un raro movimiento en el agua marcan su territorio. Fotos. Raúl Solis.

Me hizo una reseña de la Península, de las Ballenas, de lo que íbamos a conocer en estos días, con el ambicioso plan que había preparado de manera de aprovechar mi visita. Detalle de lo que íbamos a comer. Yo pensaba en un cordero patagónico y me relamía. Claudio concentrado ahora sí, en la ruta. Mientras la jefa le recordaba que no quería perder la posibilidad de hacer nuestro primer acercamiento a las Ballenas. Bla. Bla. Bla.

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Argentina. Chubut. Su B.B. de mas de 5.000 Kilogramos. siempre a su lado. Fotos. Raúl Solis.

Mientras entrabamos a destino. Puerto Pirámides. Yo Buscaba y rebuscaba en mi memoria, para saber si podía reconocer el lugar. El automóvil bajaba raudamente. La vista era hermosa. Ante nosotros la bahía y el mar intensamente azul como fondo. Revolví y revolví en mi oscura memoria y nada. Nada era parecido en lo que yo había guardado de él. El camino asfaltado y la entrada a Puerto Pirámides, me cambio la película. Esto es totalmente distinto a lo que conocí. Es una hermosa villa y en el fondo el inconfundible azul, el auténtico azul del mar. Era la pincelada maestra del artista en este cuadro de magnifica belleza.

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Argentina. Chubut. Su magnifica Cola. Todo un símbolo. Fotos: Raúl Solis.

Habíamos llegado con el tiempo justo. Estirar tímidamente las piernas…Un suspiro y a llenar los pulmones de ese aire puro y fresco que nos ofrecía la orilla del mar. ¿Olor a sal? Ya estábamos caminando por la playa. Apurados nos íbamos colocando los salvavidas. El Submarino Amarillo estaba atento y preparado en la playa sobre la arena. En él haríamos el avistaje de las Ballenas. Montado en su tráiler nos esperaba, todo dispuesto para sumergirse. Su figura es imponente, no dejaba de ser una gran ballena pintada de colores estridentes. El personal embarcado nos recibió con un cariño muy particular y nos hizo sentir a todos muy seguros.

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Argentina. Chubut. Luis Petitte, de las ballenas conoce todo.Fotos: Raúl Solis.

Luis… El fotógrafo de a bordo llevo la voz cantante y se ocupó de darnos las explicaciones de seguridad. No hay bar y no hay comida para no ensuciar el agua dónde habitan nuestras amigas. Las ballenas tienen en él un aliado. Pocas veces escuche hablar a un ser humano con tanto amor como lo hizo él. Su conocimiento sobre ellas es muy amplio y no es nada perezoso todo lo cuenta y lo vuelve a contar tantas veces como sea necesario. Para no andar con muchas vueltas nos dijo: Pregunten. Pregunten. Que si no conozco la respuesta…la invento.

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Argentina. Chubut. Maravilloso atardecer. Ellas no se lo quieren perder. Fotos: Raúl Solis.

A decir verdad desde la noche anterior que tuve una rara sensación en todo mi cuerpo y mi mente. Ni triste, ni alegre, melancólico…quizás…ansioso…La palabra justa. Pero ya. El Yellow Submarine había soltado su tráiler navegaba solo empujado por dos motores con 500 HP de furia. La mitad de su cuerpo sumergido. Allí radica la gran diferencia. Permite la observación a cielo abierto y si no debajo del agua a través de 40 ventanas, distribuidos a ambos lados. Su navegación es muy suave e imperceptible, lo que le da al observador una tranquilidad absoluta y le permite tener sus cinco sentidos en la aparición de la “Ballena Franca Austral”

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Argentina. Chubut. Desde las ventanas podemos observar debajo del agua. Fotos: Raúl Solis.

La maniobra de entrada y salida del agua es muy particular. Se encuentra en tierra sobre un tráiler gigantesco, donde está depositado. Un vehículo que lo empuja con su cama y sus habitantes, todo hacia el agua hasta que flota y allí lo suelta. Se ponen en marcha los motores logrando una total independencia. Desde abajo la vista es sorprendente. Un pasillo largo con ventanas cada una con su asiento. Esto permite ver al agua y en un futuro las ballenas en su propio hábitat. A través de ellas te invade un color verdoso con impurezas, seguramente seres vivos que deben ser el alimento de las Ballenas. El color más oscuro resalta cuando miramos hacia arriba y una fuerte transparencia más clara te invade porque viene desde el exterior.

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Argentina. Chubut. solo me dejo flotar para que me miren. Fotos. Raúl Solis.

Ya habíamos visto a lo lejos un clásico movimiento que provocan ellas en el agua. Hacia allí fuimos. Estábamos todos expectantes y en silencio. El encuentro era inminente. Nuestra primera Ballena estaba casi al alcance de la mano. El capitán comenzó el acercamiento. Lo hizo por uno de sus laterales. Busco la deriva del agua. Sus motores regulando. Pareciera que su ronroneo les encanta a estas maravillosas criaturas. La embarcación no sé si empezó la aproximación o ella se acercó a nosotros. Pasamos de observadores a ser observados. Nuestros pechos explotaban. Casi no respirábamos, nos mirábamos atónitos y nuestros ojos fijos en el agua. La espera era eterna todos esperando el momento en que apareciera en la superficie…

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Argentina. Chubut. Te saludo con la “V” de la Victoria. Fotos: Raúl Solis.

…Y sucedió. Primero un fuerte resoplido y el agua en forma de lluvia cayó sobre la superficie y apareció su cabezota gigante. Nosotros queríamos hacer todo a la vez. Verla, sacarle fotos y a su vez salir de nuestro asombro. Este era nuestro bautismo. Nuestro primer contacto con la Ballena Franca en aguas de Península Valdés. Una maravilla. Nosotros también resoplamos y permitimos que el aire que retenían nuestros pulmones saliera con un resoplido similar. Nos mirábamos muy turulatos pero esta vez… con una sonrisa.

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Argentina. Chubut. Su cola preparada para ser disparada. Fotos: Raúl Solis.

Según Luis no estaba muy confianzuda, se dejó ver poco, apenas su cabezota y parte de su lomo. Mucho menos fue su cría que apenas se asomó. Parecía vergonzoso de tanta exposición. Rápidamente se fueron hacia su gran escondite. El Agua. Se escuchó nuevamente la voz de Luis – el domador de ballenas- Con su dulce y cantarino tono nos volvió a repetir sabias palabras ¡Paciencia! ¡Paciencia! Ya van a aparecer nuevamente. Cuánta razón tenía. Pero quien contenía precisamente nuestra… Impaciencia.

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Argentina. Chubut. Cuanta Paz y alegría transmite este lugar. Fotos. Raúl Solis.

 Estábamos todos amontonados sobre una borda, no nos queríamos mover. Conteníamos la respiración. Nuestros ojos clavados en el agua y todos querían tener el poder de traspasar su contenido. Queríamos ver debajo de ella. Nuestro dedo índice acariciando el gatillo de la máquina de fotos por supuesto. Se hacía rogar. Hizo su aparición nuevamente esta vez nos mostró toda su cabeza pero él bebe no quiso aparecer. Seguramente estaba despeinado.

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Argentina. Chubut. Que placer nadar en este atardecer. Fotos: Raúl Solis.

El Yellow Submarine flotaba lánguidamente en las azules aguas del Golfo. Pasaban los minutos y ningún movimiento. Nos mirábamos desorientados y el capitán también. Él oteaba el horizonte, todos mirábamos para todos lados. Nada. A 300 metros en la lejanía apareció su cabezota. La proa apunto hacia ella y el capitán le bajo los bigotes a los aceleradores. En un instante navegábamos a la par, era evidente que nos estaba esperando. Ya éramos como amigos y en agradecimiento esta vez se mostró casi de cuerpo entero. Inmediatamente emergió su cria. Pero estaba vez no estaba detrás de su madre estaba lateralmente adelante de ella. Se mostró durante unos instantes con medio cuerpo afuera. Había perdido el temor. No es para menos con semejante mamá.¡ Quien no se hace el valiente ¡

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Argentina. Chubut. Su cola en todo su esplendor. Fotos: Raúl Solis.