No existe estrategia efectiva sin propósito poderoso

#WOBI

Ha comenzado un nuevo año, el 2012 ya es historia, el mundo no se acabó como predijeron los futuristas y agoreros utilizando de excusa una mala interpretada calendarización maya.  Entonces, a celebrar por partida doble, no se terminó todo, y un nuevo año lleno de oportunidades ha iniciado.

Probablemente en millones de mesas alrededor del mundo, de acuerdo a la costumbre de muchos países, para la cena de celebración por el año que arranca cada comensal apartó un racimo con doce uvas y por cada una de ellas hicieron un propósito.  Sin embargo, lamentablemente, con pena, la gran mayoría de estos propósitos se irán diluyendo durante el transcurso de los meses siguientes, dado que sobre todo son más que nada deseos, los cuales rara vez son tratados para llevarse a la realidad.

Curiosamente, la palabra propósito tiene un doble significado en los tres idiomas que es publicado este escrito: “la intención de hacer algo” y “el objetivo que tiene un acto”.

Si el primero, no tiene el segundo, no hay estrategia que sea viable. Una estrategia sostenible depende de que tenga un objeto claro, un sentido compartido, es el propósito lo que le da sustento a la estrategia, su razón de ser. Un propósito de año nuevo que no tiene una clara razón de ser está destinado a no cumplirse.

De acuerdo al International Business Report de Grant Thornton, a estas alturas el 20% de las empresas establecidas en países en vías de desarrollo y el 73% de las que se encuentran en países desarrollados han hecho su ejercicio de planeación estratégica para el 2013, sin embargo una buena pregunta es ¿cuántas de éstas tienen claro cual es la razón de su existencia, su propósito?

Sucede que las organizaciones no suelen planear con base en su misión y su visión, lo hacen estableciendo objetivos, más deseos que otra cosa, como: “Incrementar las ventas en un 10%”, “Penetrar el mercado automotriz”, “Capacitar al personal”, “Mejorar la calidad de la producción”, entre otros propósitos similares a la lista que hacemos con las doce uvas al brindar. ¿Le parecieron frases conocidas?

En el mejor de los casos se hacen estrategias dependiente de los resultados económicos que deben alcanzar. Pero se desvirtúa por completo el sentido de la estrategia, ya que como consecuencia los colaboradores, quienes deben ejecutar los planes, no tienen claridad de hacia donde se dirige la organización, o se corre el riesgo de que el colaborador entienda que la organización existe sólo con el objetivo material de producir dinero. Hoy sabemos que esto no le dará al colaborador una razón poderosa por la cual levantarse todas las mañanas para ejecutar la estrategia que otros desarrollaron. Está en duda también si esto funciona para la mayoría de los directivos.

Líder Empresa Visión y Misión
Richard Branson Virgin Traer excitación en una industria aburrida.
Walt Disney Disney Crear un mundo mágico para las familias.
Steve Jobs Apple Transformar la manera en que las personas disfrutan la tecnología.
Jeff Bezos Amazon.com Proveer la mayor colección de conocimiento.
Anita Roddick The Body Shop Incorporar el activismo social en el negocio.

Todos estos líderes y organizaciones entendieron un concepto fundamental sobre el negocio, una empresa que quiera trascender no existe para producir dinero, sino que la razón de su existencia es construir valor para todos sus grupos de interés, dígase, sus clientes, inversionistas, proveedores, sociedad, gobierno y por supuesto sus colaboradores.

Mi invitación para usted, es que si ya concluyó la planeación estratégica para este año, revise si lo ha hecho con base en un propósito semejante o lo ha hecho de acuerdo a deseos carentes de propósito. En todo caso creo que será mucho mas provechoso para usted y su organización que vuelva sobre sus pasos y desarrolle un propósito poderoso sobre el cual sostener su estrategia.

Si usted está dentro de ese porcentaje que aún no se ha sentado a planear para el año que comienza, entonces tiene la gran oportunidad de hacerlo desde una base sólida con el objetivo de construir valor.

Por Marcelo Tedesco, experto en planeamiento estratégico y transformación de negocios