48. Los amores ocultos

#AmoresTóxicos
“El amor depara dos máximas adversidades de opuesto signo:
amar a quien no nos ama y ser amados por quien no podemos amar”.
Alejandro Dolina
  

Los amores ocultos están entre nosotros, merodean la vida cotidiana y pocas personas tienen la virtud o el embrujo de percibirlos. Son espíritus que rozan nuestros cuerpos y tocan nuestra boca. Nos miran fijo sin que nos demos cuenta; nos acarician el corazón y nos parten la cabeza.

Uno de los iniciadores del amor se llama pecado, esa frutilla envenenada que le gana la pulseada a la razón y que con toda la ternura del mundo te va tirando arena en las pupilas. La astucia del pecado lo hace parecer inofensivo y humilde pero con el correr de los minutos se va convirtiendo en un tornado que arrasa tu bunker emocional, ese que añorás cuando lo perdés. El pecado te dice lo que querés escuchar y te toca donde más te gusta. “¡Si, así, no pares!”

Los amores ocultos se van escondiendo conforme la situación lo requiera, veamos:

Amar en secreto

Es el caso donde A se enamora de B pero B ni se entera. A, siente un profundo amor por B pero sabe positivamente que se trata de un amor no correspondido. El tema es, porqué A queda atravesado como un surubí recién salido del agua por su maldito narcisismo y no acepta de una vez por todas que B está en otra sintonía. Elige la frustración recurrente a la herida narcisista que, como toda herida, a la larga se esfuma como pluma de una paloma de la Plaza Congreso.

Amar a alguien que ya es amado de antes

C, que hasta el momento no tenía bien claro que su grado de competitividad iba a llevarl@ a cometer las humillaciones más tiernas, considera que el mutuo amor por A, a la larga va a hacer que B desaparezca del universo (de C). A, le dice con la firmeza de un empleado de Movistar cuando no quiere cambiarte el equipo, que es cuestión de tiempo, que sólo tenga un poquito de paciencia, que ya van a poder estar como se merecen, que sólo tiene que confiar. Que no hay un día que C no se haga presente en la mente y el corazón de A y que bla bla bla.

oculto

Amarse a escondidas

A está con B y C está con D. Ambas parejas viven felices pero comen siempre lo mismo. Se quieren como quien quiere a una costumbre y a una mismidad. El destino y la calentura juntó a B con D en el mismo espacio y en el mismo tiempo. Algunas tardes arden como la fogata de San Pedro y San Pablo, otras sienten el agua helada como cuando Kate Winslet empezó a mojarse los piecitos en la película del barco. Saben que A y C esperan por ellos y ellos, no los van a defraudar. B y D viven la ficción del amor, es decir un romance excluyente, silencioso y con un final saladito.

La mutualidad platónica

Son esos amores que por prohibidos se tornan platónicos. Ya hubo señales apasionadas que la realidad se encargó de distanciar, alguna indirecta por Facebook comentando el cumpleaños en el cual coincidieron y la posterior confesión falseada de lo mal que están con sus respectivas parejas. Son esos amores medio incestuosos o donde el código de ética amorosa no permite ningún tipo de acercamiento, aunque, por otro lado, las estadísticas de las pulsiones dicen que esos amores pueden soportar cualquier tipo de espera y a la larga o a la corta, el 69%,  para matar a Platón, necesitan revolcón.

Los prohibidos por los conservas

Aunque parezca mentira, en el siglo XXI todavía hay gente que tiene que ocultar su amor para no sufrir la intolerancia de las conservas morales que carecen de idoneidad para mirarse a sí mismas y se convierten en los tristes fiscales de los corazones que laten seguramente más fuerte que su bradicardia.

http://www.youtube.com/watch?v=uWv-NAHQtME