Ciudades como viajeros las vivieron (Parte I)

#PensarLaCiudad

Hace muchos años caminaba por las calles de Viena, siempre del lado de la pared, como acostumbramos las argentinas, y de pronto me veo obligada a frenar por una escultura que, literalmente, salía de la pared, creánlo o no, esa obra, cuyo nombre hoy sé es la fuente en la Puerta de San Miguel, es lo que más me impactó de un viaje de 4 semanas a Europa.

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Hace unas semanas un amigo posteó una imagen de Frankfurt, que llamó mi atención porque se veía la combinación de escalas urbanas y tiempos arquitectónicos. La foto estaba además sacada en un piso 54, y particularmente me fascina la vista desde un 20, no imagino estar 34 pisos más arriba. Se me ocurrió entonces preguntarle: “¿cómo se siente ver eso? ¿caminar por esas calles?”, su respuesta fue sintética y contundente: “Con mi facha … la mochila, la guitarra y el look Peter Pan … un vagabundo”.

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Fue ese el momento en que realmente aprehendí que las ciudades pueden afectar el modo en que nos sentimos respecto de nosotros mismos, por ello, empecé a preguntar a más amigos qué ciudades les impactaron y por qué (si lo saben). Con sus respuestas aprendí algo más: registramos (o al menos contamos) más los lugares que nos impactan en forma positiva que negativa. Acá van algunas de las historias:

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Bangkok… Fue una experiencia llena de emociones por varias razones. Fue la primera parada de mi viaje de un año, así que estuve a la vez triste por no ver a mi familia y emocionada por todo lo que iba a hacer. іY de la cuidad tengo que decir que no hay otra parecida!! Es todo LOCO, en cada esquina hay una nueva sorpresa – un hombre intentando de vender escorpiones asados en palitos, mujeres bailando sin ropa, mantarrayas para vender en tanques enormes en la calle… Caminar por una calle en Bangkok es una experiencia inolvidable. Me gustó mucho porque es una ventana abierta a otra cultura muuuuuy diferente a la mía, pero no podría quedarme más que unos días sin volverme loca con todo lo que hay que ver. En general, la experiencia de visitar otra ciudad es algo que me encanta, especialmente mientras sea una cultura muy lejos de la que estoy acostumbrada. Mi cosa favorita del mundo es entrar en una nueva ciudad sin conocer nada o a nadie y explorar, a ver que hay que hacer. Te hace crecer como persona, explorar nuevos lugares y hacer unas de las cosas más inesperadas de tu vida.

Rachel, 19 años, Inglesa, Estudiante de Castellano.

 

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Ruinas… Más de dos mil años de historia aún en pie… Erizan mi piel… Pienso en la calidad arquitectónica como para que aún sigan en pie… ¿Como eran sus vidas realmente ? ¿Sus rutinas, sus creencias ?? Leemos y leemos pero desconocemos su verdadera realidad. ¿Extraterrestres o inteligencia extrema? Sin grúas ni máquinas construyeron grandes imperios, arquitectura aún hoy inexplicable… ¿Imaginan si en dos mil años seguirán en pie el obelizco? ¿El cabildo? ¿Como nos verán las generaciones futuras? ¿Tendrán los mismos interrogantes q hoy planteo?

Ena, 28 años, Lic. en Turismo.

 

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Heidelberg (Alemania) Llegar a esta ciudad generó en mí una sensación de que el ambiente me envolvía. Que la vida no sólo se desarrolla en el plano cero, sino que la altura también permite otros planos habitables. El aprovechamiento de la naturaleza, con viviendas encalladas en las laderas de las montañas, no sólo permite un paisaje increíble para quien camina el llano, sino una perspectiva única para quien vive y transita esas alturas. El río, integrante no menor del paisaje, divide y une dos franjas construidas, dándole una caracterización particular al paisaje. El reflejo de la luz en el agua, las diversas tonalidades de verdes y los tejados terracota dan sensación de paz, de un todo uniforme y envolvente.

Laura, 25 años, Arquitecta.

 

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Uno de los lugares que más me gustó y me gusta en este mundo, no está en ninguna guía de turismo, ni siquiera es un destino remotamente conocido. Llegué allí visitando en diversas oportunidades a un amigo muy querido que es oriundo de ahí, y se trata de una ciudad llamada Greenville, ubicada en el estado de Carolina del Sur, en Estados Unidos…. Antiguamente en esa región de EEUU, había grandes campos de algodón y tabaco. Tuvo épocas muy complicadas con los esclavos negros que llevaban para trabajar en las plantaciones. Esa economía prospera, hizo que hoy las ciudades, y Greenville es una de ellas, cuenten los enormes casas victorianas, con amplios porches… las sillas o hamacas mecedoras son infaltables en cada entrada… las calles son muy arboladas, y de los grandes árboles caen una especie de lianas muy típicas del sur… Greenville tiene un “downtown” utópico, con amplias calles, hermosos negocios, un increíblemente bien conservado centro histórico, y una calle principal considerada como una de las más lindas de América… y esto no lo digo yo, hay una placa que dice que el Comité de Main Streets de Norte America la nombraba como una de las calles principales mas lindas del país…. Lo que me sorprendió es que haya un comité de calles principales…. Sentarse en el centro y ver la gente pasar es impagable…. Atrás quedó la historia de discriminación racial, y hoy se ven caras tan distintas…de afroamericanos, angloamericanos, latinoamericanos (pocos todavía por esa zona) y de alemanes, (que hay muchos allí porque esta la fabrica de BMW). Esa mezcla cultural hace que la Main Street esté plagada de restaurantes internacionales que le dan un aire de sofisticación a la ciudad…. y lo mejor es la gente, cálida, pueblerina, y en un 100 % cristiana practicante. Llama la atención ver los domingos, cómo las familias van caminando a la Iglesia de su barrio, los nenes mas pequeños a las escuela dominical, vestidos de punta en blanco, los hombres por lo general de saco y las mujeres con vestidos… Parece ser el día esperado durante toda la semana… y al terminar la “celebración”, se ve en las calles a todos charlando distendidamente…. Pareciera que todos son amigos de todos, que todos se llevan bien entre si… visto desde afuera parece una sociedad perfecta, un lugar alejado de problemas económicos, de violencia, y de stress… por eso elijo este lugar como uno de mis favoritos en el mundo!!!

Juan, 32 años, abogado

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La percepción de un lugar no se puede traducir, o reducir, a datos objetivos. Se nutre en la superposición de informaciones, de identificaciones, de conceptos y sobre todo en los datos de naturaleza imaginal, cargados de valores afectivos y que no se dejan reducir ni a la reproducción ni a la ficción. Cuando recuerdo Osorno, lo hago como experiencia imaginal, tratando de articular lo sensible con lo mental. Lo más fuerte del registro sensible fue la presencia de la geografía natural –y de esa cultura que me había sido prestada- en cada objeto que había mirado. Reconstruir Osorno como ciudad imaginal ver más allá de las fotos que había sacado, reconstruir el paisaje de la región, la sociedad, la economía. Este intento reconstitutivo también me dio la certeza de que aquel frío y aquel aire oceánico lograron impregnar de bosque mi mente y mi piel, y permitieron que ahora, Osorno, en mí, sea bosque: todos los bosques del mundo. Los bosques que ya no están. Los bosques talados y quemados para disimular la tala. Los antiguos bosques que recorrieron los primeros habitantes. Los bosques europeos que trajeron, en su mente y en sus manos, las familias alemanas que llegaron a Chile en el siglo 19. Los bosques convertidos en madera y fuego. Los bosques de Neruda…

Sandra, 50 años, Arquitecta.