Consigna imposible

PROYECTO PIBE LECTOR es un blog de FICCIÓN. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

59. Consigna imposible

(chat estilizado)

_¿Alguien?

_ Ya. ¿No estás en la escuela, a esta hora?

_ Sí. Necesito ayuda con una cosa.

_ Decime.

_ Estoy en Literatura. La pregunta dice: “El final del cuento, ¿sorprende al lector? ¿por qué?”

_ Y, fijate entonces. ¿Título?

_ Es que estamos con Tati revisando la fotocopia por centésima vez y no encontramos dónde dice eso. ¿Cómo sabés que estoy en la escuela? ¿Quién sos?

_ ¿Qué es lo que no encuentran? ¿El título del cuento?

_ Lo del lector. No está. Ni aparece.

imagen de la poetisa Safo

imagen de la poetisa Safo

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Anhedonia

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58. Anhedonia

En ese estado, lo sabemos todo. El tiempo no existe y no hay apuro alguno para realizar la elección. A causa de una razón que aquí no debe ser revelada, la única restricción que existe es parental: sólo podemos experimentar la vida guarecidos por las ramas de nuestros árboles genealógicos. Por ejemplo: se puede elegir ser hijo, hija, madre, tío, durante una vida. Y a la siguiente, cambiar: ser madre de quien era tu madre, hija de quien eras hijo, y así. Esta regla, que escrita puede parecer limitante, no lo es: las genealogías de espíritus son inconmensurables.

choque-galaxias

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La sartén hirviendo

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57. La sartén hirviendo

Carla y Marcia comparten el salón de 3er año de la secundaria. Ellas creen que sólo las une esa obligatoriedad de estar horas diarias, unos meses al año, en ese lugar escrito y roto, ruidoso y sucio, pero no es así. Lo voy a demostrar:

Dalí

Vladimir Kush

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Sentido común

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54. Sentido común

Los elefantes. Dalí

Los elefantes. Dalí

Circulamos tranquilos porque somos seres provistos de una gran imaginación.  Por ejemplo: el simple hecho de conducir un vehículo, si no pensáramos que los demás conductores acatarán las normas presentes en el código de tránsito, sería una experiencia imposible de concebir. Cualquier persona más o menos sensata podría anticipar preguntas de este tipo: ¿Y si voy por una calle y el conductor que viene por la mano contraria se duerme y me choca? ¿Y si no se duerme, pero justo viene fumando y el viento hace que vuele una brasa y ésta cae sobre su brazo (o su pierna, o su entrepierna) y el extraño se quema y a causa del dolor pega un volantazo y… me choca? ¿Y si viene tomando café y se le derrama encima? Eso, siempre y cuando se trate de un sujeto relativamente normal y no de un loco, por supuesto. ¿Y si el que viene manejando está escapando de algo, o de alguien, y eso hace que sus facultades mentales se alteren y se transforme en un desequilibrado y me choca? ¿Y si no es un desquiciado él, pero hay uno en el interior de su vehículo y se enoja, le discute, le pega o le hace daño y ocasiona un accidente justamente en el instante en que yo paso? ¿Y si no es alguien sino una mascota que lleva y se suelta y, atemorizada, lo muerde? Pero no, en general, somos unos insensatos y no nos preguntamos nada. Ni siquiera luchamos contra esa vocecita irracional que indica que el extraño que viene como bólido hacia nosotros no se desviará de su carril en ninguna circunstancia. ¡Cuánto mejor es andar despojado de sentido común, cuando todo indica que es un milagro que sigamos con vida después de cada paso que damos! Será mejor detener la lista de preguntas aquí y bajar del auto, convencidos ya de la urgente necesidad de conseguir por lo menos tres quilos y medio de irracionalidad antes de continuar con el viaje, ya que en este estado de sentido común desatado, hasta nosotros mismos podríamos causar un accidente y chocar.

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#Ni Una menos. “Misoginia”

Esta semana, #ProyectoPibeLector se suma a la convocatoria contra el femicidio: #NiUnaMenos

53. Misoginia

El Diablo dedica su Tiempo sin Tiempo a tentar a Dios. Una manera de hacerlo es a través de la corrupción de la Humanidad. Consiguió que los pueblos olvidaran la identidad divina, que se confundieran y perdiesen el rumbo. Ensayó innumerables métodos hasta descubrir el mejor nutriente, el que llevó a los hombres hasta el extremo de la abominación: las demoníacas palabras. Así logró convertir a muchos en verdaderos monstruos.

Botticelli. "El nacimiento de Venus"

Botticelli. “El nacimiento de Venus”

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La lapicera mágica

#ProyectoPibeLector es un blog de ficción.Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

52. La lapicera mágica

Tengo unas lapiceras azules, negras, verdes y rojas, guardadas para casos especiales. No puedo revelar de dónde las saqué, quién me las dio. Fui elegida para su custodia. Las tengo, y debo ser juiciosa en la elección de quién o quiénes las usarán, o cuándo, ya que su tinta no durará eternamente y se gastan con el uso. Son unas lapiceras muy especiales: son mágicas.

Max Ernst "Mi amigo Pierrot"

Max Ernst “Mi amigo Pierrot”

Generalmente las presto cuando no queda otra alternativa. Y una sola vez, una solita, regalé una. Sucedió cuando la chica de nombre exótico no lograba poner en palabras lo que le pasaba. Hacía cincuenta minutos que estaba ante la página que le había dado (se había olvidado la mochila, la carpeta, el carnet del boleto secundario) y había escrito con bella caligrafía, con un pedacito de lápiz en el que había enrollado cuidadosamente un hilo: Me siento muy mal, estoy confundida, no sé qué me pasa, deben ser los cambios de la edad, mi corazón a veces late demasiado rápido, me peleo con todo el mundo, con la gente que más quiero, me va mal en la escuela, es imposible que les diga lo que me pasa a mis viejos, no sé qué me va a pasar. Me pareció que tenía condiciones. Decidí que la azul era la apropiada y que la ocasión justificaba el gasto.Por supuesto que no pensé en regalársela, esa idea vino después. Abrí mi cartera enorme, pronuncié las palabritas que harían efectivo el hechizo, me acerqué a mi alumna y le di la lapicera:

_ Probá con ésta. Capaz que te es más fácil si apoyás mejor los dedos… ese lapicito es chiquitín para vos.

La lapicera azul revela secretos, desatornilla roscas, desata nudos. La negra purifica, limpia, desempolva. La verde transforma y refleja; encandila. La roja incendia todo y es la más peligrosa. Le di la azul porque las palabras se anudan, igual que los hilos. Todo se enmaraña: el agua, el aire, la luz, las palabras. Me dedico a trabajar con las letras, a pulirlas, a exprimirlas, a sufrirlas, a amarlas. Al final de la clase, la hoja que entregó mi alumna continuaba el texto anterior; simplemente, repetía las frases “me siento mal”, “estoy confundida”, “no sé que me va a pasar”, pero escritas con la tinta de la lapicera mágica, se convertían en otra cosa gracias al sortilegio. Se podía leer lo que en realidad decía:

“Soy una chica común, pero vengo de lejos. Siento que mis raíces se extienden hacia mi patria, se estiran , se retuercen en un afán loco y fantasioso de permanecer allá, donde están los perfumes y sabores de mi niñez. Llegan, lo logran. Eso me enorgullece. Mi cuerpo está rodeado de esas raíces hermosas y fuertes que me recuerdan constantemente quién soy aunque todo el tiempo lo olvido. 

 Entrelazados en mis raíces, están mis papás y mis hermanos. Mis abuelos. Mis primos. Mis ancestros, vivos y muertos. Ellos me aman incondicionalmente, me acompañan, me comprenden, me protegen. Es por eso que mis raíces son tan luminosas: el amor de mis seres queridos es de un tono dorado y brillante, y algunas personas (las más audaces), logran ver ese brillo en mis ojos oscuros y dejan de creer que soy una chica común;  piensan que soy especial. También yo pienso, la mayor parte del tiempo, que soy especial. Sufro mucho cuando lo olvido. 

 Tanto de día como de noche me gusta escaparme dentro de mí misma para estar sola. Escucho el latir de mi corazón y me preocupo. Siento correr la sangre por mis venas y tengo miedo. Escucho el silencio que invade mi mente cuando estoy a punto de comenzar a soñar,  miro mis manos y creo que son las de otra persona, entrelazo mis dedos con mis propios dedos y finjo que una de mis manos no es la mía sino la de otro, y me estremezco. Me rodeo de personas todo el tiempo que puedo para no asustarme, pero constantemente me doy cuenta de que me olvido de que estoy en la calle, en la escuela, en mi casa, y que solamente estaba conmigo misma, adentro mío. Me espanto porque pienso que eso es ser egoísta. 

 Estoy en la escuela y no escucho nada. Tengo que hacer pruebas, exámenes, experimentos, buscar informaciones, investigar. No hago nada de eso, sólo miro para adentro y me quedo quieta, quieta, y sé que está muy mal y no tengo idea de porqué no hago nada hasta que me doy cuenta de que esto de quedarme quieta era lo que tenía que hacer en ese momento y sólo es cuestión de respirar, de dejar que el aire entre en mi cuerpo, que mis raíces me rodeen, que mis ancestros y el amor de mi familia me abrace, y sentirme bien, sentirme bien… Y adoptar así mi rol: ser hija de nuevo (nunca dejé de serlo, sólo crecí), ser alumna de nuevo (nunca dejé de serlo, sólo crecí), ser amiga de nuevo (nunca dejé de serlo, sólo crecí). 

 Me miro al espejo y no me gusto, pero creo que cuando crezca me voy a gustar. Mi cuerpo es un desastre. Quizás sea alta. Quizás no. Quizás mi piel se vuelva bella. Quizás sea bueno ser mujer, quizás sea bueno no ser alta, ser un desastre o no tener la piel bella. Sólo tengo que recordar que debo cerrar fuertemente mis ojos para sentir mis raíces y el amor de mis papás, y eso borra la palabra quizás y la convierte en otra. Mis papás, que hace poco me compraban hebillas brillantes y figuritas, ahora no saben qué comprarme. Quizás no necesite que me compren algo. Esta noche, cuando esté tranquila frente a mi espejo, voy a cerrar los ojos fuerte para ver si la palabra quizás, en la frase anterior, está de más. O no.”

Decidí dejar esa lapicera azul en poder de la alumna de nombre exótico. La lapicera que desanuda, que clarifica, que alisa lo retorcido. No sé qué habrá hecho con ella, si la tiró, si quedó en algún bolso guardado, si la gastó usándola escribiendo enrevesadas palabras desenrevesadas. Como todos los utensilios mágicos, las lapiceras son sólo herramientas, partecitas que ayudan, que uno puede ver o no. Quizás yo te haya prestado alguna vez una, por un ratito. Sería cuestión de recordar, de buscar en los viejos cuadernos y fijarse si hay algunas palabras escritas por allí que se desanudaron solas con el tiempo… Quizás las encontremos. O no.

 

 

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Las imágenes reproducidas en este blog pertenecen a autores diversos. Respetamos los derechos de autor de cada uno de ellos, nuestra finalidad al utilizarlas es educativa y cultural.

El día que Corina se fue de la casa

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47. El día que Corina se fue de la casa

 

Corina. De niña pasó a adolescente, en una transición imperceptible.

Padres separados cuando ella era un bebé. Almuerzos, cenas, cine, ropa, juguetes, tecnología. A los diez años ya estaba envuelta en el torbellino de las dos familias que se odiaban. Recién a los doce halló las palabras adecuadas para expresar cómo se sentía. Escribió sobre su cama: “Rodeada de gente, en soledad”.

El día que Corina se fue de la casa

El día que Corina se fue de la casa

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¿Tu primer amor?

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El siguiente relato pertenece al Libro de las Respuestas Imaginadas.

Leé atentamente. Luego, imaginá cuál sería tu respuesta. Usá  #ProyectoPibeLector y compartí lo que se te ocurrió con fotos, videos, canciones, cuentos y todo lo que quieras. 

46. ¿Tu primer amor?

Fue durante una tarde de sábado y verano, en la casa de mi abuela. A la hora la siesta, por más que hice caso y clavé los ojos en las cortinas de la ventana, incandescentes en su afán de ocultar el sol, el sueño no llegó nunca. El único que vino fue el aburrimiento. Había una puerta ruidosa que daba a un baño compartido por las otras piezas: no me quedó más remedio que romper un poco más el mosquitero de alambre y escapar por la ventana.

Bouguereau "Love on the look out"

Bouguereau “Love on the look out”

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Solita por la calle

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45. Solita por la calle

 

La nena es la mimada de la casa. Primera nieta, primera hija. La alegría del hogar.

La familia gira en torno a sus horarios, sus actividades, sus deseos, sus gustos. Como una flor delicada, ella crece saludable y sana, inocente y a salvo.

A los doce años, la nena quiere ir a pileta libre. Argumenta larga y consistentemente. Dice que ya está grande para jugar en la colonia, que se aburre. A su mejor amiga la van a dejar ir.

Piranesi. Carceri XIV

Piranesi. Carceri XIV

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Sexo débil

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43. Sexo débil

¿Nombre? Edurne

¿Nacimiento? Mmm.

¿Ciudad? Listo.

¿Género? ¡¡!!

¿Quiero? Mmm.

Sala… “Ámbar”. Suena bien.

Edurne entró en la sala.

Empezamos.

Quincy J. entró en la sala.


Quincy J: Hola

Edurne: ¡Hola!

Quincy J: ¿Sos hombre o mujer?

 Edurne: Puse que me llamo Edurne, ¿no viste?

Quincy J: Sigo a oscuras…

Edurne: ¿Por qué? ¿Estás usando una compu con baterías o algo así?

Quincy J: Y yo te sigo hablando… A ver, contame qué buscás por acá… No entiendo tu foto.

Detalle de "Venus mirando el espejo", Rubens.

Detalle de “Venus mirando el espejo”, Rubens.

Edurne: Es que me pasó algo absolutamente inesperado, podés creer. Resulta que me levanto el otro día con un dolor de muelas horrendo . ¡Unas ganas de agarrar una tenaza y arrancarme todos los dientes! Tres horas después, ibuprofenos, calmantes caseros y geles, me seguía doliendo a lo loco. Y ahí me tenés, no va que caigo como una chorlita en la trampa y me siento en la sala de espera del único dentista que se dignó a darme un turno sin turno, desesperada.

Quincy J. salió de la sala

No fue justo, entonces. Vos me entendés. Una está ahí, vulnerable hasta los huesos, y te atacan. Toda una vida evitándolas concienzudamente: nada de peluquerías ni de salones de uñas o cosas por el estilo (y nada, nada de estilo). Me atacaron entre diez, más o menos, todas viejas salvo una que estaba nuevita, resplandeciente, afilando sus hojitas como navajas. Y ¿sabés qué? Hay que reconocer que son poderosas. Combinadas con los anestésicos y el dolor, fue una batalla desigual.

Llegué, apoyé el traste en un silloncito ajado hasta la deformidad y a los tres minutos ya me había cansado de mirar a los otros. ¡Un silencio! Todos dándole al celular como si estuvieran poseídos por una Musa, y yo ahí, hinchada, cada segundo más parecida al silloncito, a punto de ser poseída también, pero por el Miedo. Una vida dedicada a esquivar sus golpes, desoír sus llamados, a escapar de sus naturales hábitats…  Me acechaban desde el revistero.  No pude más: había como seis personas antes que yo. Agarré una y me sumergí en el apasionante mundo de La Mujer.

No tengo retorno, Quincy. Es una fatalidad pertenecer al sexo débil.

Propagandas de ropa interior. Juventud. Modelos esqueléticas, modelos, modelos. 

Maquillajes. Modelos, Belleza, moda. Ju-ven-tud.

Joyas. Pelo.

¿Seis personas adelante no te parecen una buena excusa? ¿Y el dolor? ¿Eh?

Productos para adelgazar. 

Productos para sacarte las arrugas.

Famosos, famosas, glam, famosas,

famosos y famosas, famosos con famosas.

Fama. Éxito. Dinero. Brillo. Dorado. Sexo. Chic. Sexy. Care.

(23), (44), (34), (56). ¡¡¡!!!

Tips. Trendy. Fashionista. Juventud. Anticelulitis. Cremas. No a las estrías. Nutritivo y nutritiva. Dietas. Sexualidad.

Glamour.

Humectación profunda.

Ay.

Renovate. Reinventate. Redescubrite. Ejercitate. Decorá.

Hidratate.

Un test para saber si sos adecuada para tu pareja. Accesorios. Perfume. Accesorios.

Un test para saber si sos insegura con tu pareja.

Pasos para servir un cóctel. Lo imprescindible de saber hacer un cóctel. Cóctel. Cóctel. Felicidad.

Labial. Faldas, shorts, “casual”, trendy, trendy.

Niños rubios y delgados posando como si fueran adultos. ¿Hijos?

Ropa cara, inaccesible. Seis lugares top. Look. Top. Top. Tip. Tips.

Amor.

Crash.

(El crash fue mi muela en poder del dentista. Olor a putrefacción, inundación de sangre en la boca, escupir, escupir, buches, aaah, qué horrible que es esto, por qué a mí. Pero el daño estaba hecho, Quincy, el crash no me devolvió a mi realidad).

Estoy acá por recomendación de las revistas femeninas de la sala de espera. Además, estoy haciendo dieta. Y tengo que ahorrar: necesito zapatos nuevos. Deben combinar con un cinturón y un bolso, que también debo comprar. Conseguí jengibre hoy: agrega un toque fresco a los jugos que deberé prepararme durante la tarde. Sólo me salvé de los test: tengo asumido desde jovencita que soy inadecuada e insegura y no me someto a humillaciones que lo comprueben. Me falta completar mi perfil para la cuenta de mi nueva aplicación para buscar parejas… y estaba en eso cuando se me dio por entrar en esta sala de chat. Estar sola es inaceptable en estos tiempos… ¿Qué opinás, Quincy? Ya mentí con la edad, te habrás dado cuenta por mi foto… ¿digo la verdad en los demás detalles o sigo mintiendo? ¿qué te parece? ¡Según mi horóscopo, soy una romántica incurable!

¿Quincy?

¿Quincy Jota?

¡Hola!

¿Estás ahí?

¡Hola! ¡Hola!

 Edurne salió de la sala

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