“Estamos viviendo una recomposición de potencias”

#DEF

La exposición de Henry Cancelado, profesor en Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana de Colombia y analista estratégico de la Fuerza Aérea de Colombia, durante el seminario “Seguridad regional en América Latina: retos y perspectivas para el siglo XXI”, organizado por la Fundación Taeda y la Universidad Jorge Tadeo Lozano de Bogotá.

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De la Revista DEF. Especial para INFOBAE

Quiero plantear una idea vinculada a la carrera armamentista en América Latina: estamos viviendo, en el sistema internacional, una recomposición de potencias. Quiero tocar el escenario de la recomposición de los poderes mundiales sobre América Latina. Hace algún tiempo un suboficial del Ejército me preguntaba qué pienso de lo que proponen las FARC acerca de poner nuestro sistema de defensa al nivel de las fuerzas del continente, yo le respondí que me parecía excelente, porque si hacemos eso podemos tener el portaaviones que tiene Brasil, los F16 que tiene Chile, los carros armados chinos que tiene Venezuela y vamos a poder hacer solicitudes como las que le hace Nicaragua a Rusia. Entonces miren que lo que nos dicen, de que tenemos una gran fuerza militar, es un eufemismo de potencias vecinas que miran a Colombia como la forma de soltar presiones de sus problemas internos. Eso es lo que siempre hemos sido, unos chivos expiatorios de los problemas vecinos. Podemos hacer operaciones sobre las que hicimos sobre Ecuador, se pueden hacer sobre Ecuador… ¿pero se pueden hacer sobre el resto de los vecinos?

¿Qué pasó cuando dos bombarderos rusos pasaron por el espacio aéreo colombiano? Cuestionaron por qué no derribamos aviones rusos, entonces estaríamos cometiendo el mismo error de los franceses y alemanes de entrar a Rusia en invierno. En el año 62, en la crisis de los misiles, el general de la Fuerza Aérea Curtis Le May le dijo al presidente John F. Kennedy que había que atacar Cuba y eliminar a los misiles soviéticos. Kennedy le preguntó qué pensaba que iban a hacer los soviéticos, el general le contestó que “nada”. Kennedy dijo: “Olvídese de que los ruso no van a hacer nada”. Por eso Kennedy nunca bombardeó Cuba, porque, a diferencia del General, él sabía que los rusos iban a hacer algo. Él no iba a subestimar los rusos como lo hicieron los anteriores líderes mundiales. Yo siempre les he dicho a mis estudiantes que el mundo tiene cinco continentes y Rusia. Rusia es un outsider del orden político.

Lo que se observa en términos estratégicos y geopolíticos en el mundo es la recomposición de los poderes en el sistema internacional. Ya ha pasado antes, pasamos por imperios que se suceden en la historia mundial, esa es la transición por la que todo el mundo se pregunta.

Algunos señalan la capacidad de China, que ya empieza a ver cómo se mueve un Smart power ruso. Rusa habla de Siria pero coopera en otras zonas del mundo. También otros se preguntan por lo que va a ocurrir en Alemania, el único país válido de la Unión Europea…y cuando hablamos de Alemania hablamos de una gran canciller que es Angela Merkel. El centro está condensado de poder y de poder militar. Rusia, la OTAN, EE. UU, etc. ¿Hacia dónde se desconcentra ese poder militar? Hacia nuevas zonas de la periferia del sistema internacional: Sudeste asiático, la parte sur de Medio Oriente, África y América Latina. Tenemos una doble visión, la de nuestro problema interno, pero ya empezamos a revivir hipótesis de guerra. En Colombia, Rusia nos toma por sorpresa y aparecen insignes senadores que cuestionan por qué la Fuerza Aérea, en vez de andar desfilando, no baja los aviones rusos, la respuesta es que son aviones de hace 30 años, repotenciados, porque el Congreso de la República no permite comprar nada nuevo. Con respecto al debate de los aviones F16 que se iban a comprar, el encargado de aprobar eso es el Congreso, pero allí también hay intereses políticos. Entonces se cuestiona al país en términos militares, pero la defensa es un asunto de todos, no solo de los uniformados.

Entonces miren cómo tenemos una dualidad en el sistema interamericano, donde si somos tan hermanos y tan panamericanistas para qué necesitamos aviones Sukhoi 50 en la región, como tiene Perú y como los que va a comprar Brasil, que ya hizo acuerdos para la fabricación de estos con Rusia. Chile sigue apostándole a los F16. Nicaragua solicita capacidad de armamento a Rusia.

Aparte, Rusia no le puso atención a nuestra nota diplomática de protesta porque el lenguaje del sistema internacional no viene en notas, viene en modelos F16, TU 160, F117, ese es el lenguaje que hablan las grandes potencias, y nos lo han hablado a todos, y solo algunos pocos lo han entendido, quizá Argentina, Brasil y Chile son los que lo han entendido. Rusia entonces ha confirmado que si alguien toca a Nicaragua, Rusia respalda.

Una cosa es que tengamos Super Tucanos, posibilidad de embarco y mandamos un C130 hércules con tropas nuestras. Nuestro Ejército es altamente profesional y capacitado, pero porque sea así no podemos decir que el Ejército ruso no lo sea. No podemos caer en esos errores analíticos de creer que militarmente no debemos doblegar a un grupo irregular, que es el otro nivel de amenaza, entonces vamos a poder defendernos de una amenaza convencional como esta. Entonces quedamos descentrados frente a nuestros aliados internacionales. Porque la última vez que Rusia habló en estos términos fue en el Caribe, cuando EE. UU. bloqueó a Cuba y envió a su Armada en el marco de la crisis del año 62. Ahora EE. UU. está preocupado más por Medio Oriente, parece un gato que se persigue su cola; mientras Rusia, China y Alemania se reparten la economía, la cooperación económica comercia y militar del resto del mundo. Si no miren lo que ocurre en América Latina, ahora todos estamos mirando hacia el Pacífico y si no todos pueden mirar hacia allá, como ocurre con Brasil, la solución es volverse el principal socio de China en América Latina. Recibimos ahí también dinero por otro lado. Colombia está en el octavo puesto de los socios chinos en América Latina, porque todavía no hemos logrado pasar del Valle del Cauca. Rusia ya sabe cómo se mueve China y cómo se mueve el mundo. EE. UU. también sabe cómo se mueve el mundo.

Entonces, lo que tenemos en el sistema es desconcentración de poder, porque los poderes tradicionales del mundo no van a pelearse ahora por el centro del poder. Ya empezamos a tener un cruce de influencias en los centros sobre las periferias, ellos (China o Rusia) ya no van a chocarse allá, van a moverse a otros lados. Eso es lo que decía el presidente Medvedev en la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2008: ‘Ya no estamos en una Cold War, estamos en una Cold Spell’. Es decir, las potencias se están moviendo en frío jugando un nuevo ajedrez, con nuevas zonas e involucrando a nuevos actores. ¿Por qué entra América Latina con fuerza? Porque tenemos un actor económico, político y militar muy fuerte que es Brasil y porque tenemos países regionales que le siguen. Entonces el desafío para América Latina es pensarse en doble, hacia adentro pensar cómo aseguramos esto con los conflictos que tenemos, y hacia fuera pensar en cómo las potencias están empezando a hablarnos en un lenguaje que no hemos entendido porque no es el nuestro. Nuestro subsistema de seguridad no manejaba ese tipo de lenguaje, ahora nos llegan con ese lenguaje, nos sacan de nuestro ostracismo internacional y nos llevan a un mundo que ojalá entendamos en algún momento.

Creo que en América Latina se dará un fenómeno diferente pero similar al de África. La principal potencia africana es China, por la inversión que tiene allí. Ya hay migración masiva de chinos a África. En Internet pueden buscar el África-China Proyect, ahí pueden enterarse de toda la inversión china en África. A Rusia le queda la cooperación militar con los países más importantes de la región. Entonces ahí empezamos a hablar de influencia, influencia que ha perdido EE. UU., porque llegó alguien a la región que nos da una cosa que EE. UU. no nos había dado en el tratamiento bilateral: la dignidad de poder manejar nuestros asuntos internos”.