El mercado de taxis en Perú

#WallStreet

Los taxis en Perú simbolizan un mercado competitivo sin mucha regulación estatal (en comparación con otros países). Esto tiene una gran ventaja: los precios y las cantidades ofrecidas son el fruto de la libre competencia, es decir de la oferta y la demanda. Por lo tanto, los precios suelen ser relativamente bajos.

Taxi_Peru_Carta Financiera

¿Cuáles son las desventajas de esto? Casi todas las desventajas surgen por una pobre regulación del mercado.

Primero, el nivel de seguridad es bajo. Esto incrementa la ocurrencia de robos y secuestros en los taxis. Al no existir un organismo de control, los niveles de persecución en caso de delito, son complejos y difíciles de implementar. Es común escuchar que alguna persona fue robada en un taxi o que un taxista fue asaltado por algún ladrón. Ni hablar de algunos casos de violaciones que han ocurrido en los taxis de Lima.

Segundo, como el mercado de libre competencia lleva a que la determinación de los precios se fijen caso por caso, se originan grandes congestiones por la negociación y el regateo entre taxistas y pasajeros en medio de las calles.

¿Cuáles son las posibles soluciones? Algunos países otorgan licencias para manejar taxis. Esto da cierto poder de monopolio a los taxistas y claramente se verá reflejado en el precio que pagan los consumidores finales. ¿Vale la pena pagar un precio más alto por un sistema más seguro? La respuesta pareciera ser que sí. Los taxistas buenos se aseguran que los malos salgan del sector (a través de mayores controles) y dejen de perjudicar el mercado (taxistas y usuarios).

Algunos países colocan en los carros un reloj o contador de kilómetros y tiempo, que calcula la tarifa previamente fijada por un ente regulador. Esta acción podría traer algunos problemas: el taxista podría tomar la ruta más larga para llegar al destino y también se generarían negociaciones periódicas para aumentar las tarifas, afectando al consumidor final. Esto parece ser una solución sencilla. Tan sencilla como que los taxistas lleven un mapa para hacer más eficiente el servicio (en Lima, pocos taxistas conocen la ciudad y esperan que el pasajero les indique el camino).

¿Qué pasa en mercados un poco más desarrollados? En Nueva York la historia es distinta. A diferencia del Perú, no cualquiera puede manejar un taxi. ¡Obtener la licencia de un taxi en Mahattan puede costar hasta 1 millón de dólares! Luego los taxistas tienen que tener un registro, autorizaciones, taxis de color amarillo (todos unificados), reloj tarifario, y hasta un dispositivo para aceptar tarjetas de crédito y débito.

Otro dato interesante es que en Nueva York la ley indica que el pasajero debe pagar lo que el taxímetro dicte mientras permanezca en el vehículo. Si surge algún desacuerdo con respecto al destino o al camino tomado, el pasajero debe detener el vehículo, pagar la tarifa y elegir bajarse del taxi.  Pero si decide permanecer en el vehículo está obligado a pagar lo que marque el taxímetro, sin importar desvíos, extravíos o desacuerdos.

¿Cómo solucionar el problema de los taxis en Perú? En primer lugar, hay que disminuir rápidamente los costos de transacción en la negociación de tarifas. Incluso si quisiéramos seguir con un mercado informal, los taxis podrían tener una lista de precios donde se detalle cuánto se cobra por ir de un distrito a otro (San Isidro-Miraflores, 5 soles, por ejemplo). Incluso podrían contemplar picos de demanda por tramo horario. Esta medida, no hace más complejo el sistema y no requiere de una regulación adicional pero mantiene al sector en el ámbito de la informalidad.

Otra opción sería que los taxis se coloquen un cartel que indique cuanto es su tarifa por minuto, por ejemplo, 50 céntimos por minuto. De esta forma, también eliminamos rápidamente las negociaciones ambulantes y probablemente muchos otros problemas relacionados.

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