Ciudad Comestible

#PensarLaCiudad

Otro tema reincidente entre urbanistas, ecologistas y arquitectos es el de las huertas urbanas, ¿queremos volver a la época de nuestros abuelos? ¿Qué tiene que ver esto con urbanismo?

 

https://www.ted.com/talks/ron_finley_a_guerilla_gardener_in_south_central_la

“Lo gracioso de la sostenibilidad es que tenés que sostenerla” – Ron Finley

(video subtitulado en español, abajo a la derecha)

Mi primera concepción del “urbanismo” fue la planificación de edificios, calles y monumentos. Con el tiempo entendí que urbanismo es todo: edificios y vacíos entre ellos, sociedad y cultura urbana, economía y desocupación, mediambiente y arte. No existe ciudad sin sociedad, sólo construcción. La sociedad hace a su urbe pero también es moldeada por ella, de eso se tratan las huertas orgánicas.

El movimiento se inicia en Todmorden, un pueblo inglés de 15.000 habitantes en el 2007, donde se creó la “Incredible Edible Route” y ya se ha replicado en más de 200 ciudades del mundo, entre ellas Lago Puelo, Chubut, Argentina.

 

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Como nos explica Carolyn Steel, la comida fue durante siglos el centro de la vida urbana, se puede deducir el recorrido que hacía al ingresar a ciudades como la Antigua Roma hasta el punto de venta o mercado, hay calles cuyos nombres devienen de su relación con los alimentos, comprar y vender era un acto social que relacionaba el centro con la perfieria y se hacía en los espacios públicos. Al ser posible producir y transportar los alimentos desde y hacia cualquier parte del mundo, fue posible construir ciudades por doquier, sin embargo, estas son dependientes de los productores de comida y las personas nos desvinculamos de la naturaleza. La compra de alimentos en algo anónimo pero además modificó nuestros patrones de comportamiento respecto de la comida: por ejemplo, la mitad de los alimentos producidos en EEUU se tiran, se talan cerca de 19 millones de hectáreas de bosque por año para crear tierra cultivable mientras se desertifica una cantidad similar, usamos 10 calorías para producir 1 sola, hay unos 100 millones de obesos en el mundo mientras otro tanto muere de hambre. La producción de alimentos puede usarse entonces como herramienta conceptual y de diseño para modificar estructuras a nivel global. Esto es justamente lo que el grupo de voluntarios hizo en Todmorden hace siete años.

 

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Se trata de vincular las actividades urbanas del día a día, la educación de los niños y adultos con la actividad económica para que se potencien unas a las otras. Convocar a los artistas locales para que diseñen huertas en las veredas que atraen al turismo. Hacer mapas de productores locales para fomentar el comercio local. Permitir que cada quien coseche lo que quiera cuando lo desee. Es una revolución urbana, una transformación socio-espacial de la ciudad.

Las huertas se inician en las veredas y terrenos de voluntarios pero pueden expanderse a los lotes baldíos. En Todmorden el municipio registró los terrenos vacantes y otorga licencia a los voluntarios para sembrar en ellos. Esto favorece genera apropiación del espacio y, en consecuencia, hace que los vecinos los cuiden. Son espacios de participación, en los que se desarrollan sentimientos de apropiación y responsabilidad.

 

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Son un modo de inserción de naturaleza en la ciudad, por lo que colaboran con la sostenibilidad ambiental de los entornos urbanos al aumentar el número de áreas verdes recuperando terrenos vacíos y colaboran en el cierre de los ciclos del metabolismo urbano (agua, materia y energía) haciéndolos visibles, por eso deben estar insertos en las zonas urbanas y no sólo en la periferia, donde nadie los ve. También son espacios en los que se pueden recuperar las variedades locales de cultivos, aumentando la biodiversidad, y crear Rutas Aromáticas, cualificando el espacio urbano y activando todos los sentidos. Pero son también un modo de reducir el uso del combustible, utilizado para transportar los alimentos a los puntos de comercio.

 

 

Contribuyen asimismo al diseño a escala humana de la ciudad, dotando de carácter e identidad local al espacio público, respondiendo a la diversidad socio-cultural de sus usuarios y a la complejidad de condicionantes climáticos, físicos y sociales. Pueden además convertirse en excelentes lugares de encuentro, debido a la influencia que la cubierta verde, la vegetación y la presencia de agua ejercen en las condiciones de humedad y temperatura, asegurando un mayor grado de confort ambiental que los espacios duros o vacíos.

 

 

Si te interesa saber más podes ver: http://www.incredible-edible-todmorden.co.uk/home