El 2013 para la Selección Argentina

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Por lo general los años impares no tienen acción en el voley. En algunas oportunidades la emoción llega a fin de año cuando es el clasificatorio a los JJOO en alguna Copa del Mundo, pero más allá de eso no se genera mucha expectativa. Este será un año que a priori parece estar repleto de sensaciones diferentes, de situaciones que no se viven desde hace muchísimo tiempo en la Selección, que son más propias de disciplinas como el fútbol. Mi intención aquí no es hacer un juicio de valor de todo lo que le ocurrió al voley argentino en estos últimos meses, si está bien, si está mal, si es profesional o lo que sea. Quienes no sepan de lo que estoy hablando les recomiendo estas dos notas que intentan difundir, al menos, un asunto que desde hacía un tiempo no salía a la luz (Nota 1Nota 2). Algo me queda claro, si el voley tuviese al menos un cuarto de la popularidad o masividad del fútbol en este país, el tema hubiese sido tapa de diarios…y no exagero:

Lo más importante que tendrá que afrontar la Selección este año será la relación con el entrenador, más allá de cualquier partido o escollo difícil que aparezca. Javier Weber renovó hasta el próximo ciclo olímpico y prometió cambios tanto en su estructura como en su equipo. De movida dio tres nombres a los que comenzará a darle más importancia: Iván Castellani (opuesto), Pablo Kukartsev (opuesto) y Pablo Bengolea (receptor-punta). Por lo que se entiende que en este camino vendrán las modificaciones, un jugador de cada rol dejaría de formar parte del equipo.

Por allí vendrían los cambios rutilantes de jugadores, en el caso de su cuerpo técnico, el entrenador aseguró que le ofreció un cargo a Marcos Milinkovic, el jugador más importante de nuestro país desde la culminación de la Generación de Bronce. Otra de las sorpresas, ya que fue de público conocimiento el cortocircuito en la relación que existió entre ambos en los últimos años. Sin embargo, si todo es para que la Selección crezca, bienvenido sea, claro está el correcto pensamiento. Asimismo, el DT agregó que no estará más dirigiendo a Bolívar por lo que se dedicará full time a la Selección.

En cuanto a las competencias, que al fin y al cabo es lo que verdaderamente nos importa a los que amamos este deporte, la Selección tendrá un evento importante. La World League comenzará para fines de mayo (se estima que el 31 será el día) y estrena nuevo sistema de juego. Junto a Brasil, Polonia, Estados Unidos, Francia y Bulgaria (ufh, ¡qué zona!) compartirá el Grupo A, el Grupo B no se queda atrás y estará integrado por Rusia, Italia, Serbia, Alemania, Cuba e Irán. Por último, habrá un Grupo C en el que estará Canadá, Corea del Sur, Finlandia, Egipto, Japón y Holanda. Clasifican los mejores tres equipos del Grupo A y del B, el mejor del Grupo C y el equipo anfitrión de la ronda final.

A saber, esto es una impresión netamente personal, la World League 2013 no es para nada un objetivo. La principal meta para este año parecería ser establecer una buena relación entrenador-jugadores, limar asperezas y trabajar en conjunto. El potencial está, Argentina tiene jugadores que son auténticas estrellas en sus equipos, militando en las ligas más poderosas del mundo. Son jóvenes y talentosos, lo que aumenta aun más las expectativas de crecimiento porque da pie a que el ciclo dure, con estos jugadores, mínimo 2 JJOO y 2 mundiales más. Por eso, insisto, la siguiente competencia será de transición, tal vez no se clasifique, si se da la lógica pasarían Brasil, Polonia y EEUU (atentos, igualmente, si Bulgaria recupera a Matey Kazijski y Andrey Zhekov). Tampoco está lo decisivo en el Mundial de Polonia de 2014, históricamente Argentina ha apuntado todos sus cañones a los JJOO, salvo en el 2002 cuando fue sede mundialista.

La Selección transita un momento que desde hace tiempo no ocurre (o mejor dicho, que no sale a la luz porque lo cierto es que problemas internos los hubo y los habrá), hay una sola cosa que tengo en claro, los resultados positivos y los objetivos se cumplen cuando todos apuntan para un mismo lado, por más que 18 personas remen hacia la izquierda cuando el viento viene de babor, si tan sólo un sujeto se dirige a estribor, el barco se da vuelta. El liderazgo es algo necesario, tanto dentro como fuera de la cancha. Tal vez haya más empatía que simpatía en el plantel, algo totalmente coherente y lógico, pero eso no quita que a la hora de jugar y entrenar, todos tiren para el mismo lado…