Miami respondió a San Antonio con otra muestra de carácter

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Sigue adelante el combate entre los dos mejores del año en la NBA. El entusiasmo fue cambiando de vestuario partido a partido. Luego que San Antonio le diera una paliza a Miami en la noche del martes, este jueves el campeón se redimió con otro nocaut para dejar la final 2-2 y asegurarse la vuelta a su casa.

La previa al cuarto encuentro estaba copada por dos temas: el estado físico de Parker y el cambio en la alineación titular de Miami. Lo del base francés venía desde el último partido, ya que se había retirado temprano con un fuerte tirón en el isquiotibial derecho. Minutos antes del inicio del choque se confirmó que Popovich lo mandaba a cancha como titular. Del otro lado, el DT del Heat, Spoelstra, tomaba el toro por las astas y cambiaba la alineación titular, sentando a Haslem y dándole pista a Mike Miller. Las dos cuestiones, en la previa, significaban mucho para el trámite.

Ya en el primer cuarto se vio que Parker, incluso con problemas musculares, tiene una marcha y un truco más que todos los bases del planeta. Pese a no estar al ciento por ciento, penetró y desplegó su arsenal en los primeros 12 minutos. Sumó 11 unidades y sorprendió al Heat, que había salido dispuesto a cortarle el acceso a la canasta, cosa que no logró en ese arranque.

En la banca de Miami sin embargo estaban felices con cómo había cambiado el juego el ingreso de Miller por Haslem. Ustedes dirán: “Pero Miller no anotó un sólo punto en el partido”. Es cierto, pero su mera presencia y efectividad desde la línea de triple abría la defensa interna de los Spurs y eso le dejaba más espacio para maniobrar a LeBron James. Recordemos, hasta aquí la contención de Kawhi Leonard sobre el número seis ha sido tal que LB no había logrado alcanzar los 20 puntos en ninguno de los partidos anteriores. En el cuarto explotó.

Wade fue una fiera en defensa y ataque para que Miami empate la serie ante San Antonio

Parecía que la intensidad de la visita aplastaría a San Antonio. Pero Popovich otra vez sacó un conejo de la galera. Dos en realidad. Primero le gritó (sí, y mucho) a Tim Duncan. Le pedía más presencia en la llave, en ambos lados del campo, y que aumente la agresividad. Segundo, puso en cancha a Boris Diaw, que no había visto minutos en el último match. Ambas decisiones fueron acertadas.

El de las Islas Vírgenes se involucró más en ofensiva tras el reto de Pop. Marcó 7 tantos en el segundo cuarto y eso le valió la felicitación del entrenador. La otra decisión del DT, el ingreso del francés Diaw, dejó su marca en el juego. Desde que ingresó aportó. Primero con cinco puntos rápidos, seguidos por una cortina perfecta para que su compatriota Parker anote una de sus bandejas circenses, y terminó el segundo período con una penetración en contrataque para decretar la igualdad antes del descanso. Buenas movidas del coach.

La paridad continuaba, pero se vislumbraba otra mentalidad de Miami. Sobre todo de LeBron James y Dwayne Wade. Habíamos dicho que en los partidos pasados no lograban penetrar con comodidad a la zona por la triple marca que les ponía San Antonio por momentos. Además habían estado muy dubitativo en los tres juegos con su tiro exterior. En la anotación venían teniendo su peor serie de los Playoffs, aunque mantenían su gran aporte en otros tantos aspectos (rebotes, asistencias, defensa). Todo esto lo cambiaron intentando tomar ritmo con sus ingresos a la llave y luego extendiendo su radio poco a poco hasta estar oficialmente encendidos. El primer tiempo había terminado  con 14 puntos de Wade y 17 de LeBron. Parte del plan ya estaba en práctica.

Duncan hizo lo que pudo y tuvo buenos momentos, pero Ginóbili  sigue con su floja tarea

El tercer cuarto debe haber sido el de más voltaje en la serie hasta aquí. Ninguno de los dos lograba extender su ventaja, y las rachas de puntos sin respuesta iban y venían. Eran muy fuertes en defensa. Como muestra hay una secuencia de tres jugadas, dos en el costado defensivo del campeón, y otra para el retador. Primero, LeBron James y luego Chris Bosh le taparon sendos ataques a Duncan, y el propio pivot de San Antonio le propinaba un gorro hermoso a LeBron. Además seguía la gran tarea de Wade cortando la línea de pase (sumó 6 robos, a 1 del récord en Finales). Nadie regalaba nada, ni un centímetro.

Otra vez, la diferencia fueron las pérdidas de balón. Miami venía de su mejor cuarto en la serie (31 puntos) y cada vez apretaba más el acelerador. Wade, Bosh y James se convertían en uno y ese Big Three que a gritos se pedía que aparezca, finalmente lo hizo. Entonces, si San Antonio perdía la pelota o fallaba tiros con rebotes largos, el Heat elegiría correr. Así se repitieron los contragolpes con volcadas coronadas por Wade y LeBron. También apareció el tiro externo del pivot y de a poco la diferencia fue creciendo. Fue tal la importancia de elos, que en el período final, las tres figuras se combinaron para 25 de los 28 puntos de su equipo y cerraron el encuentro con 85 de los 109 puntos del ganador. 

Del otro lado, el tándem Parker-Duncan-Ginóbili no funcionaba. La primera parte de Tony había sido perfecta, pero desapareció en los minutos finales. No anotó puntos en los 24 minutos del complemento para finalizar con 15 puntos y 9 asistencias. Tim le dio puntos a los suyos (20), pero no mostró presencia rebotera (sólo 5 rebotes en todo el juego, cuando venía promediando más de 10) y eso le dejó el camino allanado a Bosh para destacarse. Finalmente, Manu tuvo una noche para el olvido: no estuvo con confianza para tirar, no involucró a sus compañeros como nos tiene acostumbrados, se cargó de faltas muy rápido y no fue el arma revulsiva que Popovich siempre tiene bajo la manga para cerrar los partidos. El argentino completó 5 puntos, 1-5 en cancha, sólo 2 asistencias y 25 minutos en cancha.

En el tercer juego había aparecido el tiro exterior de San Antonio, con récord incluído. En este partido también estuvo presente (8-16), aunque esta vez Miami controló que Neal (13 puntos) y Green (10) no entren en rachas como las que cerraron el último encuentro. Fuera de Duncan y algo de Parker, ellos dos fueron los únicos que dieron la cara de los jugadores de rol. No alcanza para ser campeón.

Miami le ganó a San Antonio (109-93) con una labor perfecta del trío estelar

Quizás ahí radique la segunda principal diferencia además de las 19 pérdidas de balón. Las figuras de Miami aparecieron todas juntas, en la misma noche, y con aportes claves para el triunfo. Todos exigían que Wade (30 puntos) y Bosh (20 y 13 rebotes) le den una mano de James. El MVP finalmente dominó con sus puntos (33 y 11 rebotes) y detrás suyo, la tropa Heat se envalentonó para recuperar la ventaja de localía.

El domingo, a las 21 horas de Argentina, San Antonio tendrá su última oportunidad en casa que volver a Florida con ventaja. Si la lógica de las levantadas tras derrotas se mantiene, los Spurs tendrían que ajustar las tuercas, fortalecerse desde la adversidad y retomar la ventaja. Habrá que tener algo más de cuidado porque las figuras de Miami finalmente acudieron a la cita. Y en una forma extraordinaria.