Los clásicos se ganan: gracias por otra alegría

#BosteroSoy

La frase es tan vieja como el fútbol. Y cae como anillo al dedo para el superclásico del domingo. Ese mismo que trajo recuerdos de las batallas de fines de los 80 y principios de los 90, cuando ganabamos siempre, pese a las adversidades…

Las reminiscencias también alcanzan a la década del 2000. Más precisamente al año 2004, cuando los jugadores de Boca se quedaron festejando en soledad, después de eliminar a River por las semifinales de la Copa Libertadores, ante un Monumental que solo albergó hinchas locales. Igual que el domingo, con esa celebración en el corazón del estadio de Núñez…

La frase del título de este blog tiene que ver con la historia también. Mañana nadie se va acordar del desarrollo, el trámite o las ocasiones de gol. Los libros recordarán que ese día Boca le sacó la máxima diferencia a River en el historial profesional. Ocho partidos.

Superclasico 1

Ahora sí, vayamos al partido. River tuvo un arranque arrollador, explotando sobre todo el sector izquierdo de la defensa, donde Nahuel Zárate se notaba que no estaba en plenitud física. Pese a esto, el juvenil lateral redobló esfuerzos por contener a Carbonero y a “Teo” Gutiérrez, el mejor jugador del rival por lejos.

Pero no sólo Zárate estaba lejos del 100%. Está claro que Bianchi puso al “Cata” Díaz (que venía de un desgarro y de un problema familiar importante)  y a “Pichi” Erbes (desgarrado hace menos de 15 días) porque era el Superclásico. En ese sentido también volvió el “viejo” Bianchi. El DT lo calificó como “partido de Copa”. Y así se jugó. Como un partido de ajedrez. Con los recursos al límite y encima sufriendo nuevas lesiones durante el juego del Monumental (Gago, Riquelme, Gigliotti). Eso lo obligó a poner dos juveniles -Escalante y Bravo- y a Riaño en lugar de Gigliotti.

Superclasico 3

La suerte también ayudó, eso es obvio. Pero, ¿que pasaba si entraba la del palo del “Burrito” o la primera de Gigliotti? Boca llegó menos, pero con claridad. Oficio y garra por sobre la vocación ofensiva. “Partido de Copa”. El triunfo nos deja bien parados de cara a la pelea por el campeonato. Además, sumamos el cuarto partido sin recibir goles, algo sumamente importante.

Gracias Boca por otra alegría como la del domingo! A seguir sumando. Hasta la próxima.