Roberto ARTL – “La vida es hermosa”

#ColoresDeMilagros

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Continuando el proyecto de poner color en Buenos Aires, se están interviniendo los puestos de libros en Avenida Santa Fé al 4300.  Cada autor y su cosmovisión se exponen en los puestos que hasta hace pocas semanas se encontraban grafiteados y en mal estado, con los murales se ha iluminado esa zona tan central de nuestra ciudad, convirtiéndolo en un museo al aire libre.

A mi me toco, Roberto Artl, y realmente al empezar a leer sobre él no me interesaba mostrar “El juguete rabioso” sino tratar de ver su luz, ya que si hay sombra su opuesto está presente. De tanto buscar, encontre en su autobiografía lo siguiente, que provoco el mural que termine creando en su honor: “Creo que la vida es hermosa. Sólo hay que afrontarla con sinceridad, desentendiéndose en absoluto de todo lo que no nos hace mejores, pero no por amor a la virtud, sino por egoísmo, por orgullo y porque los mejores son los que mejores cosas nos dan”.

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Al mismo tiempo, les comparto estos pensamientos del mismo:

“Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no, pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo. No mire lo que hagan los demás. No se le importe un pepino de lo que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio entonces. Fuerte a pesar de todo y contra todos. No importe que la pena lo haga dar de cabeza contra una pared, interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente: “¿Soy sincero conmigo mismo?” Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar, porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia impedirá que usted se mate tirándose al pozo. [...]

Me dirá usted: “¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?” ¡Qué le importa a usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. [...] Me dirá usted: “¿Y si me equivoco?” No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesto la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino [...] Vea, amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa cruce el abismo de su vida, con su verdad en la mano y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente.

Créalo, amigo. Un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todo”.
Roberto Arlt