Una situación límite para la ópera

#Ópera

Desde hace más de dos décadas estamos asistiendo a nivel mundial a una situación de extrema certeza y que involucra a todos los actores del mundo de la lírica: somos testigos del final de la última generación de la ópera. Una realidad palpable e inocultable que cualquiera puede atestiguar con solo asistir a un espectáculo lírico o exposición del género. El público que hoy asiste a los teatros a ver ópera y que colman las salas en un 75%, son personas que superan los 60 años de edad.

¿Quién puede atreverse a afirmar que estamos asistiendo al fin de la ópera al menos como la conocemos hasta ahora? ¿Qué motivos pueden dar por finalizada la vida de un género con más de 400 años de historia? ¿La ópera puede sobrevivir a la última generación de aficionados apasionados? Preguntas que tienen  respuestas y que son disparadores para analizar la situación y tomar cartas de manera inmediata en el asunto, la ópera solo puede seguir a paso firme dejando  atrás años de historia si se trabaja a consciencia y dedicación en el intercambio masivo de su público. Sí a este panorama le sumamos la crisis económica a nivel mundial, que convierten muchos de los montajes en un lujo prácticamente inasumible en este presente de recortes, debemos decir que estamos ante una situación límite. Directores de los principales teatros líricos del mundo trabajan incansablemente sobre este tema, abrumados por la crisis económica y a sabiendas de que estamos transitando un cambio generacional en cuanto a la ópera se refiere. En una reciente entrevista realizada por la agencia de noticias Reforma de México el director del Metropolitan de Nueva York deja en claro, en un pasaje de la charla, que la situación aquí  planteada es muy compleja. Peter Gelb sentencia: “Aun cuando la ópera es una forma de arte que ha existido durante cientos de años, su futuro no está garantizado porque es increíblemente cara y, a medida que envejece, su público también

El público que hoy asiste a las representaciones líricas y que colman las salas en un 75% son personas que superan los 60 años de edad, realidad que está a la vista de todo aquel que asista a una representación, charla o exposición relacionada con el tema. Esta es la última generación que creció escuchando ópera, son quienes recibieron de sus progenitores la tradición por el género y son quienes hoy siguen llenando los teatros. Después todo se diversificó, el Siglo XX vio nacer múltiples géneros musicales que de manera indefectible fue relegando a la ópera en los gustos del público, nacieron otras generaciones que no ven con buenos ojos asistir a un teatro de ópera porque su música es considerada para una “elite”, porque es muy costosa, porque no la entienden, porque su música no contiene una guitarra eléctrica o un rapero con pantalones talle XXXX o simplemente porque no les gusta. La ópera de manera lógica perdió espacio ante un abanico infinito de estilos musicales que vieron la luz en las últimas cuatro décadas del siglo que pasó. A esto debemos sumarle la muy escasa creación de obras nuevas que además no encuentran la difusión adecuada.

En una entrevista al diario El País de España Gerard Mortier, director artístico del Teatro Real de Madrid señala al respecto y ensaya una fórmula para el recambio generacional: “Favorecer la renovación permanente del público, para enfrentarse al envejecimiento del mismo, creando una red con las escuelas y las universidades. Este método representa siempre un modo mejor que acudir a las retransmisiones audiovisuales para evitar que las obras de arte se conviertan en blockbusters” Mortier es muy claro en sus palabras pero debemos ser conscientes de que esto debe realizarse de manera inmediata y no aisladamente, debemos poner todo nuestro esfuerzo a fomentar el género de todas las maneras posibles. Joan Matabosch, director artístico del Gran Teatre del Liceu de Barcelona suma su propuesta “Potenciar la difusión de la ópera. El Liceu ha hecho en las últimas décadas un gran esfuerzo en fomentar que la ópera deje de ser una “afición” y pase a ser un hábito de consumo cultural de cualquier ciudadano interesado en la cultura, en la lectura de libros, en la visita a exposiciones o en la asistencia al teatro. Es fundamental abundar en esta línea en estos momentos. Hay que evitar cuadrar los números de los teatros a base de incrementar los precios, bajar las ocupaciones y volver a convertir la ópera en el espectáculo para “acaudalados” y “expertos” del que había sido rescatado

La ópera enfrenta hoy uno de los periodos de la historia más complicados para su desarrollo tal y como la conocíamos hasta la fecha y es por esto también que venimos asistiendo a muchos “aggiornamentos” de las puestas en escena, a diferencia de tiempos pasados hoy los directores de escena tienen gran relevancia en el mundo lírico. Desde puestas tradicionales hasta verdaderos delirios artísticos los “régies” son entendidos como estrellas que muchas veces colisionan con el veredicto del público que no acepta variaciones en el género. Verdaderos despropósitos artísticos que se funden con grandes obras estilísticas, los directores de escena están llamados desde hace años a ser los salvadores del género. Rechazados y valorados la mayoría trabaja a consciencia de lo que el compositor quiso provocar con su obra, van a la esencia de la misma pero también están aquellos que ponen la música al servicio de sus delirios creativos y ahí es donde las cosas comienzan a complicarse. El rechazo por las puestas “renovadoras” viene lógicamente en gran medida por los “tradicionalistas” de la ópera, justamente ponen de bruces en el escenario al “régie” de turno los que pertenecen a la última generación de la ópera. Y aquí se formulan una serie de nuevas preguntas: ¿En veinte años nadie verá con malos ojos una “Aída” con escenografía futurista ya que no asiste con los prejuicios de los aficionados a la ópera? ¿Los directores de escena dejaran volar su imaginación sin limitaciones ya que no estarán presentes los entendidos en la materia? ¿Cómo serán las representaciones de ópera en un futuro inmediato? Marie-Françe Castarède, escritora francesa y estudiosa de la ópera desde el punto de vista psicológico opina y deja en claro el lugar que hoy ocupan los directores de escena: “Uno de los elementos sorprendentes de la producción moderna es la aparición del director de escena que hace actuar a los cantantes como si fueran actores. (…) la ópera se ha convertido en una auténtica rama del arte escénico (…) Más allá de las controversias, el director de escena se ha impuesto como el eslabón esencial entre el drama y la música

Todo suma a la hora de llevar nuevos públicos a los teatros líricos y este es el punto de importancia, la ópera debe ser sostenida en el presente y siempre pensando en el mañana. En su historia de 405 años por primera vez necesita de todos sus actores que de manera individual o conjunta deben generar las condiciones necesarias para que el género no pierda presencia dentro del amplio mundo artístico que hoy nos atormenta. Luciano Pavarotti fue uno de los grandes promotores populares del género, Plácido Domingo sigue vigente en su accionar constante de promoción y con él las nuevas generaciones de cantantes que son verdaderas estrellas que prestan su virtuosismo para convocar a distintos públicos. ¿Qué cantante lírico estelar de la actualidad no tiene un registro de canciones populares? Geniales intérpretes como el tenor peruano Juan Diego Flórez se encuentra inmerso en el proyecto de orquestas infantiles que creó en su país hace un año y medio: “A fin de utilizar la música para sacar de la miseria a los niños de las clases más desfavorecidas” señala Flórez.  La Fundación “Sinfonía por el Perú”, inspirada en una iniciativa similar que conoció en Venezuela en manos del maestro Gustavo Dudamel, ha creado ya veinte “núcleos” o proyectos en varias ciudades peruanas. El mencionado director venezolano Dudamel, Daniel Baremboim y Simon Rattle son importantes exponentes del género con una fuerte consciencia y trabajo social, grandes referentes que llevan su arte a lugares antes inalcanzados.”A la ópera hay que cambiarla a partir de propuestas de riesgo” dictamina Alex Ollé, codirector y uno de los fundadores de La Fura dels Baus, la famosa agrupación catalana que en los últimos años dedicó con gran éxito sus energías a revitalizar la ópera. El Metropolitan de Nueva York con sus monumentales puestas transmitidas en vivo y en alta definición a todo el mundo es otro factor fundamental para acercar público a la ópera, ejemplo que han seguido muchos teatros europeos. “ The Met Live in HD” es disfrutada por más de dos millones de espectadores en más de 40 países. Recientemente la English National Opera presentó el programa “Undress for the Opera” que invita a los jóvenes a asistir a las representaciones de “Don Giovanni” y “La Traviata” en vaquero y zapatillas acompañados de una cerveza. El objetivo de atraer nuevos públicos a la ópera es muy claro, basta un puñado de ejemplos para entender que el dilema está presente y se trabaja en ello pero siempre sin romper los códigos, no se trata de traer nuevos públicos a los teatros de ópera sino de acercarlos a la ópera misma. Pedro Pablo García Caffi, director del Teatro Colón de Buenos, fue muy claro en este sentido en una entrevista publicada por el diario Perfil en enero de este año:  “Tenemos que intentar que lleguen nuevos públicos al Teatro pero con los códigos del Teatro Colón. Yo no creo que el rock o algo así atraiga nuevos públicos a este teatro. Me refiero a nuevos públicos atraídos con programaciones inteligentes y con formación”.

De acercar nuevas generaciones se trata y como observamos se está trabajando febrilmente en el tema. Hay que bajar la edad promedio de los asistentes a la ópera y otra prueba de esto son los increíbles descuentos que ofrecen distintos teatros a estudiantes y a menores de tanta cantidad de años, así de explicito es el tema: “descuentos por ser joven”. Por ejemplo, menores de 30 años para ingresar al Teatro Real de Madrid pagan su entrada con descuentos que van de un 60% a un 90%. El Teatro Argentino de La Plata realiza un descuento del 90% para menores de 25 años, el Teatro Nacional de Costa Rica realizó un 40% de descuento a estudiantes con carnet si asistían a ver “Tosca” y la lista de teatros con promociones similares continua, otra muestra clara de que se viene trabajando arduamente en el dilema que presenta esta nota pero aún parece que todo esfuerzo no alcanza, lo siento personalmente cuando asisto a un teatro o a una disertación. Quienes llenan en un gran porcentaje esos recintos sigue siendo los representantes de la última generación de la ópera.

Debemos seguir trabajando a consciencia y no detenernos ante nada, la ópera por primera vez en su historia corre serio riesgo de desaparecer (al menos como la conocemos hasta ahora). Usando nuevas tecnologías, brindando charlas dinámicas y modernas, asistiendo a colegios, realizando descuentos, revalorizando las puestas, difundiendo por todos los medios cada accionar y utilizando internet de manera ágil, aprovechando al máximo el poder de las redes sociales. Sitios como weblaopera.com, operaactual.com, operabase.com y hagaselamusica.com trabajan desde hace años promocionando el género. Desde Hágase la Música nos encontramos trabajando en el lanzamiento de una plataforma web con programas “enlatados” de ópera para radio que estarán disponibles para todo público y que serán de descarga libre para que radios de distintos lugares del mundo puedan incluirlos en sus programaciones. El blog titulado “#Ópera” publicado en Infobae.com es sin duda una gran vidriera para que podamos conocer, difundir e intercambiar opiniones referentes a este maravilloso mundo. Todo suma a la hora de promover el acercamiento de nuevos públicos y por lo tanto a su posterior asistencia a los teatros líricos. De todos depende, de los gobiernos, de los artistas, de los promotores, empresarios y difusores. Hay que salvar a la ópera, en la asistencia a los teatros se encuentra la esencia de este arte y es por esto que se trabaja febrilmente. El futuro está en manos de todos los amantes de la lírica pero aun así no está asegurado, hay una crisis económica más allá de los escenarios que está azotando desde hace años al mundo y como siempre en un sorteo de recortes públicos la cultura tiene todos los números. El panorama no es alentador, pero es lógico, después de todo de dramas estamos hablando. Todo un drama musical. Luchamos y trabajamos para que al final del mismo, después del último acorde, la ovación sea a sala completa como antes, como ahora y como siempre.

Alejandro César Villarreal